Érase una vez en Venezuela es la primera película documental dirigida por la venezolana Anabel Rodríguez Ríos. Fue proyectada en el Festival de Cine iberoamericano de Huelva 2020. Única película de Venezuela seleccionada hasta la fecha en el Festival de Sundance. Se trata de una coproducción venezolana-inglesa-brasileña-austriaca realizada en 2020.

Retrato antropológico y social de una pequeña población Congo Mirador al sur de Maracaibo. Símbolo de la polarización del país entre chavistas y oposición desde la llegada de Nicolás Maduro al gobierno. Actualmente coexisten dos gobiernos, el de la oposición triunfador en las elecciones de 2015 y el oficial ilegítimo chavista tras la cuestionada creación por Maduro de la Asamblea Nacional Constituyente.



Érase una vez en Venezuela

Crítica de ‘Érase una vez en Venezuela’

Ficha Técnica

Título: Érase una vez en Venezuela
Título original: Érase una vez en Venezuela

Reparto:
Edín Hernández
Victor Navarro
Fidelia Villasmil

Año: 2020
Duración: 99 min.
País: Venezuela
Director: Anabel Rodriguez Rios
Guion: Anabel Rodriguez Rios
Fotografía: John Márquez
Música: Nascuy Linares
Género: Documental
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Érase una vez en Venezuela’

Sinopsis

Al sur del Lago de Maracaibo hay un pueblo de agua llamado Congo Mirador. Se localiza en la zona del mayor yacimiento de petróleo en Venezuela. Allí la gente se prepara para elecciones parlamentarias de ese año. Para la líder chavista del pueblo, Tamara, cada voto cuenta y hace todo para obtenerlos. Para Natalie, tímidamente de oposición, la política es un arma para sacarla de su trabajo de maestra. Mientras la pequeña Yoaini, ve cómo su comunidad y su niñez, se enloda en la creciente sedimentación. ¿Cómo un pueblito de pescadores puede sobrevivir a la corrupción, la contaminación y la devastación política? Quizás en la cotidianidad de este pueblo hay un espejo de todo un país…



El insalubre poblado de Congo Mirador

Érase una vez en Venezuela con guion de Sepp R. Brudermann y de la directora Anabel Rodríguez Ríos comienza con un preámbulo histórico contextualizando el antagonismo sociopolítico actual. El democráticamente elegido expresidente Hugo Chaves falleció cediendo unilateralmente el poder a Nicolás Maduro.

Con el impuesto presidente actual aumentaron la corrupción, el tráfico de drogas, la supresión de derechos humanos fundamentales, la hiperinflación y el éxodo que se convirtieron en la “nueva normalidad”.

En el año 2020 más de 4,7 millones de refugiados y migrantes venezolanos están dispersos por el mundo, siendo una de las mayores crisis humanitarias del siglo XXI. La oposición es la única alternativa esperanzadora mientras crece el rechazo internacional al antidemocrático régimen del dictador Maduro.

La directora sitúa la acción en la pequeña población de Congo Mirador al sur de Maracaibo, capital del petróleo en el estado de Zubia. La espléndida fotografía luminosa de John Márquez muestra un poblado acuático de casas precarias de chapa y madera junto a la laguna. Sus habitantes deben desplazarse en barcas y motoras en el escenario acuático donde niños y adultos sobreviven muy precariamente.

Canciones y músicas populares caribeñas alegran y testimonian la cotidianeidad de sus habitantes ocupados con la cada vez más escasa pesca y la asistencia a la escuela de su infancia. La creciente sedimentación de la laguna empeora las duras condiciones de vida haciendo que emigren. La población se va buscando poder vivir dignamente bajando de 300 a 30 las familias que siguen viviendo allí.

La acción del realista documental retrata las insalubres viviendas al borde del agua contaminada y la escuela donde a pesar de todo la infancia muestra su cara más alegre.

Érase una vez en Venezuela
Foto de IMDB

Antagonismo sociopolítico de la población

El interesante guion naturalista presenta los principales protagonistas de la vida de la comunidad de Congo. Destaca a la líder chavista, Tamara, y a la maestra de la escuela infantil, una mujer joven partidaria de la oposición a Maduro. La narración va dando pinceladas que poco a poco nos retratan ambas líderes sociales.

Canciones populares guitarreadas suavizan la dura vida cotidiana mientras mensajes por megafonía o radio gritan la propaganda del partido del gobierno para las elecciones del 6 de diciembre de 2015.

La cámara muestra el contraste entre las holgadas condiciones de vida de la líder chavista y la precariedad de la vivienda de la líder opositora. Secuencias cotidianas como los preparativos de una fiesta infantil de elección de modelos o escenas de la enseñanza en la escuela ambientan el retrato social. Infancias recortadas con matrimonios precoces de las chicas de trece o catorce años.

Acertada representación de la personalidad de Tamara con el control exhaustivo de los miembros de la comunidad congoreña. Transmisora a nivel local de las consignas del partido en el gobierno oficial. Mediante entregas de bienes materiales diversos compra la fidelidad electoral de sus partidarios como la solicitud al partido de teléfonos móviles para sus simpatizantes chavistas.

El guion muestra la polarización con los intentos caciquiles de la líder chavista para que quiten de la escuela a Natalie, la maestra partidaria de la oposición, con la acusación falsa de maltrato al alumnado. La profesora se queja de la falta de materiales básicos en la escuela por el desvío fraudulento de dinero del presupuesto.

Los niños y adultos se bañan en las contaminadas aguas por restos de hidrocarburos de la laguna cercana a Maracaibo, la mayor reserva de petróleo de Venezuela.

Edín Hernández,
Foto de IMDB

Venezuela un país rico desangrado por la corrupción

Érase una vez en Venezuela a modo de cuento para adultos narra una fábula desgraciadamente muy real y actual que continúa como pesadilla permanente desde hace años. La situación retratada de Congo Mirador es el símbolo de la situación actual del país caribeño desde su degradación progresiva por la imposición del dictador Maduro.

La película lo ejemplifica al final con las elecciones locales a representantes en la Mesa de Planificación Comunal. Los partidarios de la candidata chavista Tamara compran votos de los indecisos a cambio de cuatro mil bolívares. Se muestran imágenes en su finca de cuarenta hectáreas practicando con armas de fuego junto a otros correligionarios.

Secuencias como el enfrentamiento verbal a gritos entre partidarios oficialistas y opositores marcan el ambiente previo al recuento de los resultados electorales locales. La victoria imprevista de la oposición a finales de 2015 a pesar de las tácticas marrulleras chavistas aumenta el enfrentamiento social.

La crónica posterior nos informa de la imposición 17 meses después por Maduro de la Asamblea Constituyente para atribuirse más poderes tras perder las elecciones. El dictador chavista activa las fuerzas armadas con la excusa de unos supuestos atentados endureciendo la represión de la población no adicta al régimen.

Érase una vez en Venezuela trata también el aumento de la emigración desesperada al extranjero que difunden los noticiarios de los corresponsales extranjeros de medios de comunicación libres. Continúa el chalaneo interno de los dirigentes oficialistas sobre sus comisarios políticos en las provincias y pequeñas localidades.

Venezuela mientras tanto queda varada en dique seco como un barco viejo desarbolándose su población a la espera de un milagro cada vez más lejano ante la desunión de la oposición y la inanición internacional. La diáspora de la emigración desesperada aumenta desangrando el país mientras la canción “La noche de tu partida” de Oswaldo Oropeza suena en los créditos finales.

Érase una vez en Venezuela
Foto de IMDB

Conclusión de ‘Érase una vez en Venezuela’

Érase una vez en Venezuela es una muy interesante y recomendable película sobre la situación actual de descomposición y empobrecimiento creciente del país caribeño. Hace un análisis certero de las causas del deterioro progresivo ejemplificándolo con el enfrentamiento entre dos mujeres líderes. La oficialista chavista Tamara y la maestra opositora Natalie.

Excelente fotografía y buena selección musical a cargo de Daniel Turini ponen el trasfondo más adecuado a la trama ambientada en la pequeña localidad de Congo Mirador, al sur de Maracaibo. Cine sociopolítico de gran calidad de ésta realista coproducción del muy escaso cine venezolano que llega a España. Excelente documental de la debutante caraqueña Anabel Rodríguez Ríos.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí