Luz Arcas / La Phármaco llega al Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque con el estreno de Somos la guerra. Este espectáculo es la segunda parte de su trilogía Bekristen / Cristianos. Cuerpo, sudor y lágrimas se mezclan del 27 al 31 de octubre en el conocido espacio teatral madrileño. Ademas, cuenta con inspiración de las imágenes marianas en Andalucía, así baila el cuerpo del trabajo y del deseo, la vitalidad del desgaste y la potencia que emana del llanto. Para ello, ha contado con una composición musical electrónica y folclórica, proveniente de la artista Sole Parody. Asimismo, también se encuentra en el proyecto Ernesto Artillo en la asistencia artística.

Estreno Somos la guerra
Foto de "Somos la guerra" (Virginia Rota)

Estreno de 'Somos la guerra'

Luz Arcas, directora de la compañía La Phármaco, presenta del 27 al 30 de octubre en el Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque el estreno de Somos la guerra. Se trata de la segunda pieza de su trilogía Bekristen / Cristianos, en la que reflexiona sobre el cuerpo en el mundo actual. El primer capítulo, La domesticación, se estrenó en los Teatros del Canal en noviembre de 2019 y se encuentra actualmente en gira.

Con dirección artística y coreográfica, dramaturgia y espacio escénico de Luz Arcas, Somos la guerra baila la vitalidad y potencia que alcanzan los cuerpos, mientras, en palabras de Arcas, "padecen la violencia de las estructuras verticales que nos hacen, históricamente, mirar hacia arriba: a los dioses, ambiciones y todo tipo de aspiraciones". Así, explica,"en la obra, los cuerpos esperan a que suceda el milagro, pero lo esperan bailando, envueltos en sudor y en lágrimas: el sudor del desgaste (el del trabajo, el del deseo) y las lágrimas de la compasión (las de la súplica, las del cante)".

Sudor y lágrimas

Estas imágenes arquetípicas del sudor y las lágrimas son recurrentes en el folclore universal: del erotismo a la fertilidad, del mal presagio a la muerte. En Somos la guerra, afirma la coreógrafa, "la danza no se impone a los cuerpos, sino que desvela lo que les pasa por dentro. El cuerpo como veladura, el baile como revelación. Vivimos huyendo del cuerpo, bailamos para volver a él".

La pieza, interpretada por la propia Luz Arcas, Marcos Matus y Raquel Sánchez, se envuelve en la música electrónica y folclórica de la andaluza Le Parody. Cuenta además con los audiovisuales de Jorge Colomer y Jorge Juárez, la asistencia artística de Ernesto Artillo, que ha codiseñado el vestuario con Carmen 17 y la iluminación de Jorge Colomer.

Con un discurso es puramente físico, intuitivo, Somos la guerra se inspira en anécdotas, imágenes y referencias concretas de la vida de Arcas: “La música electrónica y tan personal de Le Parody, la influencia del folclore, de las imágenes marianas veneradas en mi tierra, Andalucía, el deseo de bailar más que de hacer danza, lo que el cuerpo que baila convoca o el impacto en mi cuerpo del nacimiento de mi hija".

"Desgraciaíto de aquel
Que come pan de mano ajena
Siempre mirando a la cara
Por si la pone malita o buena"

Soleá popular

FUENTE CULTPROJECT

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