La Sala Roja de los Teatros del Canal abre su telón para dar la bienvenida a Éxtasis / Ravel (Show Andaluz), la última obra de Andrés Marín. Ésta pertenece al ciclo de danza Canal Baila, que ha organizado el propio teatro para este otoño. La actuación cobra el nombre del compositor de las canciones que marcan el ritmo a los 75 minutos de actuación Maurice Ravel. Sobre el escenario hay cinco bailarines:  Andrés Marín, Vanessa Aibar, Andrea Antó, Chloé Brûlé y Lucía Vázquez. Y tres músicos: Oscar Martín al piano, Alfonso Padilla con los saxofones y Daniel Suárez con la percusión.



Éxtasis Ravel Show Andaluz

Crítica de 'Éxtasis / Ravel (Show Andaluz)'

Ficha Técnica

Título: Éxtasis / Ravel (Show Andaluz)
Título original: Éxtasis / Ravel Show Andaluz

Duración: 75 min. apróx.
Dirección musical: Andrés Marín
Idea original de: Andrés Marín
Colaboración artística general:
José Miguel Pereñíguez
Músicas de:
Maurice Ravel y Alberto Carretero
Coreografía y baile:
Andrés Marín con Vanessa Aibar, Andrea Antó, Chloé Brûlé y Lucía Vázquez
Piano:
Oscar Martín
Saxofones:
Alfonso Padilla
Percusión:
Daniel Suárez
Diseño de iluminación:
Yaron Abulafia
Sonido:
Rafael Pipió
Vestuario:
Roberto Martínez, Andrés Marín y José Miguel Pereñíguez
Espacio escénico:
Andrés Marín y José Miguel Pereñíguez
Foto:
Luis Castilla
Producción: Teatros del Canal y Festival Internacional de Danza Itálica

Adelanto de 'Éxtasis / Ravel (Show Andaluz)'

Sinopsis de 'Éxtasis / Ravel (Show Andaluz)'

Éxtasis / Ravel (Show Andaluz) se presenta como una trama escénica y coreográfica creada a partir de varias músicas de Maurice Ravel, explorando en toda su amplitud su repertorio (más allá del Bolero) para crear un entorno riguroso, elegante y desnudo que invite a la danza a implicarse en un proceso de depuración extrema. Sus músicas nos pueden llevar por el camino de la disolución en su hipnótica arquitectura sonora, pero también ponen frente nosotros el espejo del mito, de la fábula y, especialmente, de la visión foránea de lo español, invitándonos a no acomodar la pose y a repensar nuevos modos de vincular nuestra tradición dancística con la contemporaneidad. A ser y a dejar de ser. (TEATROS DEL CANAL). 



Éxtasis Ravel (Show Andaluz)
Foto de Teatros del Canal

Puesta en escena y decorados

Éxtasis / Ravel (Show Andaluz) tiene una puesta en escena sobria y ausente. En el escenario predominaba el vacío para dar protagonismo a las artistas sin rostro allí subidas. El vestuario no dejaba indiferente a nadie, las cuatro bailarinas que acompañaban al director iban recubiertas de una tela ajustada negra hasta el final de la obra. Si bien es cierto, estos ropajes permitían personificar a las artistas y entenderlas como la identidad de la disciplina de baile que ejecutaban en cada momento.

En cuanto al decorado temporal: Marín, llegado a un punto determinante de la obra, se escondía bajo una manta similar a un panel de piezas lego, un elemento dentro de la obra cuyo sentido sigo sin comprender y que jugaba en contra del artista a la hora de permitir concentrarse en algo más del escenario, como podrían ser los bailes representados sobre el mismo. 

Teatros del Canal
Foto de Teatros del Canal

Iluminación y otros recursos

La iluminación, diseñada por Yaron Abulafia, lograba compensar el tedio y la monotonía del resto de Éxtasis / Ravel (Show Andaluz). Las diferente intensidades y tonalidades lograban ensalzar los contornos y movimientos de los artistas, permitiendo que la belleza de sus movimientos se pudiera apreciar con mayor facilidad.

Conclusión

Éxtasis / Ravel (Show Andaluz), dirigida por Andrés Marín, queda lejos de ser irreverente e innovadora y se convierte en un conjunto de movimientos monótonos y tediosos de ver durante más de media hora. Entender el significado de su juego de tacones es imposible, nada parece tener un sentido más allá que el de dar un espectáculo de danzas tradicionales, lejos de sus trajes correspondientes. 

Éxtasis Ravel (Show Andaluz)
Foto de Teatros del Canal

En mi opinión, llegaba a parecer una obra de final de graduación de instituto (profesor incluido) en la que cada alumno aportaba lo que mejor supiera hacer (castañuelas, acrobacias, trajes extraños, etc.) independientemente de si tenía conexión o no con el cuerpo de la representación. En añadido, mencionar la falta de sincronía de las cuatro bailarinas; pues aunque es cierto que nunca fallaron en irrumpir el silencio coordinadamente, no hubo una sola vez que lograran mover los brazos en la misma dirección a la misma velocidad. 

En esta obra no hay historia, ni orden narrativo, y tampoco una belleza formal que compense dicha falta de ambos. Ni éxtasis, ni extasiado, el público luchaba por mantener los ojos abiertos ante un circo del sol mal montado y una música opaca sobre lo único que mantenía alerta al espectador: el ritmo de los tacones.

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