Flesh and blood es una miniserie británica producida por Silverprint Pictures e Independent Televisión, de 4 episodios con una duración de 45 minutos cada uno. Mezcla géneros tales como el thriller psicológico, el drama familiar y cierta comedia negra. En el reparto destacan Imelda Staunton (El secreto de Vera Drake, Downton Abbey), Stephen Rea (Juego de lágrimas, Entrevista con el vampiro), y Francesca Annis (Dune, Rey de ladrones). Esta dirigida por Louise Hooper y escrita por Sarah Williams. En España se podrá ver exclusivamente en Filmin a partir del 21 de Julio.



Flesh and blood

Crítica de ‘Flesh and blood’

Ficha Técnica

Título: Flesh and Blood
Título original: Flesh and Blood

Reparto:
Imelda Staunton (Mary)
Francesca Annis (Vivien)
Claudie Blakley (Helen)
David Bamber (D.I. Doug Lineham)
Russell Tovey (Jake)
Lydia Leonard (Natalie)
Stephen Rea (Mark)
Karan Gill (P.C. Isaac Cory)
Mia Lloyd (Maddie)
Sharon Small (Stella)
Ayden Beale (Aaron)

Año: 2020
Duración: 60 min.
País: Reino Unido
Director: Louise Hooper
Guion: Sarah Williams
Fotografía: Oliver Russell
Música: Dan Jones
Género: Drama. Crimen
Distribuidor: Filmin

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Tráiler de ‘Flesh and Blood’

Sinopsis

Secretos, mentiras, rencillas familiares y traiciones son los ingredientes de este thriller dramático con tintes de humor negro de la guionista de «La joven Jane Austen«, que cuenta con la participación de la nominada al Oscar Imelda StauntonVera Drake«).

A punto de cumplir 70 años, la viuda Vivien sorprendre a sus hijos confesándoles que se ha enamorado de Mark, un médico de cabecera jubilado. Los tres hermanos empezarán a sospechar que el matrimonio de sus padres no fue tan idílico como creían, sobre todo cuando empiecen a surgir secretos del pasado que desconocían. Recelosos de Mark, empezarán a investigar quién es este señor que ha robado la atención de su madre. En paralelo, la vecina Mary, que lleva 40 años junto a la familia, va a implicarse en los hechos más de cerca de lo normal en una relación de amistad. (Filmin)



Puzzle en cuatro actos

Flesh and blood se sirve de cierta imaginería más o menos frecuente en las series británicas. Secretos familiares, desconfianza por doquier, y todo un entramado de envidias aderezado con una sensata dosis de misterio. Y la localización más común es en una casa apartada de la gran urbe, junto al mar si puede ser, o en un pequeño pueblo. Como ejemplo reciente pongamos a Deep water, también disponible en Filmin.

No obstante cada serie es cada cual, y cada historia se desarrolla de forma distinta. En el caso de Flesh and blood, ésta se vale de un ingenioso montaje y de una perspectiva múltiple para que el argumento sea ágil, atrapante, e incluso algo juguetón. La historia gira alrededor de Vivien (Francesca Annis), una viuda de unos 70 años que, para pasmo y consternación de su hijos, ha encontrado un nuevo amor con el que reconstruir su vida personal. Este nuevo amor es Mark (Stephen Rea), otro septuagenario, médico retirado y de costumbres impulsivas y misteriosas.

La descendencia de Vivien está formada por Helen (Claudie Blaklie), Jake ( Russel Tovery) y Natalie (Lydia Leonard). Su preocupación por la vida amorosa de su madre va en continuo aumento al ver el comportamiento sospechoso de Mark. Sentimiento compartido por la omnipresente vecina Mary (Imelda Staunton), una solitaria anciana unida en extremo a Vivien. Sin embargo lo primero que vemos en la serie es un interrogatorio policial donde los tres hijos y Mary declaran ante un suceso del cual desconocemos su naturaleza, pero que es de tipología violenta. ¿Qué ha sucedido en realidad? ¿Quién es la víctima? Lo iremos viendo a través de la remembranza del interrogatorio. El misterio está servido.

Flesh and blood
Fotos de ITV

Las caras de la verdad

El interrogatorio es llevado a cabo por el inspector Lineham (David Bamber). Cada uno de los episodios de Flesh and blood es la versión de cada uno de los hijos, y de la vecina Mary. Estas versiones no solamente hablan de la desconcertante relación entre Vivien y Mark, también sirven de ventana para conocer la vida del resto de implicados. Que por cierto no es nada fácil. Helen es una adicta al trabajo que tiene una difícil relación con su marido, y otra desapegada con su hija. En cuestiones laborales su éxito es directamente proporcional a los problemas que irá encontrando con algunos de sus trabajadores.

Jake es instintivamente el personaje que más aversión tiene hacia Mark. Es el arquetipo de hombre algo machista, que disculpaba las infidelidades de su padre, y que él mismo se aplica una moral un tanto laxa. Ahora vive separado de su mujer y es mantenido por una adinerada mujer a cambio de sus servicios como coach, y también por sexo. Natalie, por su parte, tiene una relación con un hombre casado, que parece no ir a ningún sitio. La impresión que dan los hijos es la de «consejos vendo que para mí no tengo», queriendo arreglar la vida de su madre cuando la suya propia es un desastre. Pero el comportamiento del nuevo novio de su madre cada vez es más sospechoso.

De las interpretaciones que sostienen estos papeles se puede decir que son sencillas, correctas, mesuradas, pero acorde con la psicología de los personajes. Representan fielmente el espíritu de la mediana edad que no consigue asentarse y arraigar. En contraposición a una madre que ha estado permanentemente arraigada y que ahora quiere volar lejos. Este desajuste generacional es otro subtexto de la serie.

Louise Hooper
Fotos de ITV

El montaje de Flesh and blood

La mejor característica de Flesh and blood es un sensacional montaje que, a la larga, redunda en una narración bastante ágil. Aunque cada episodio sea dirigido por el interrogatorio de un personaje, la inercia de la historia nos va llevando de un corte centrado en uno, a otro centrado en otro personaje. De los problemas de Jake, pasamos a los Helen, y de estos a los Natalie, etc. Son retales de historias, que poco a poco van componiendo un mosaico narrativo de lo más interesante. El guion de Sarah Williams raciona muy bien la información, y poco a poco los detalle que vamos conociendo van armando una historia más compleja de lo que parece.

No hay que perder de vista el personaje de Mary. Lleva toda una vida siendo vecina de la familia protagonista, que son el único consuelo de su soledad. Ve con recelo la llegada de Mark, y teme que su amistad con Vivien (algo obsesiva) se vaya enfriando. Su presencia en la casa vecina es casi constante, y podemos notar de forma cristalina que hay algo más que un caso de «celos». También percibimos un miedo horrible a la soledad, vista a través de unos ojos obsesivos.

Tampoco hay que perder de vista el componente criminal de Flesh and blood. Mark va muy deprisa en su relación con Vivien: le compra un coche, le pide matrimonio y planea una luna de miel en la India. Además Helen, Jake y Natalie van descubriendo cosas de Mark. Su primera mujer murió, en circunstancias contradictorias, a causa de un suicidio que tiene algunos flecos sueltos. Incluso Vivien comienza a sufrir unos extraños desmayos. ¿Podría ir Mark detrás del dinero de Vivien? Como resultado tenemos la concatenación de un conglomerado de historias personales con un misterio cada vez más interesante.

Flesh and blood
Foto de ITV

Baile de personajes

Además del estupendo montaje, Flesh and Blood posee otra importante cualidad fácil de ver. Es lo que se suele llamar «una serie de personajes». Es decir, un puntal del argumento es el dibujo, la evolución y las peripecias de los protagonistas. Aunque la duración de la serie sea solamente de 4 episodios y el montaje sea fragmentado, nos empapamos a conciencia de la idiosincrasia de los personajes. La rigidez y desconfianza de Helen, la volatilidad impulsiva de Jake, la ingenuidad de Natalie. Sarah Williams dibuja con gran destreza unos personajes cada vez más infelices valiéndose solo de unas pinceladas. Y aun así se las apaña para aderezarlo todo con un sardónico y muy británico sentido del humor.

La relación entre Vivien y Mark es la base de Flesh and blood. Todos las historias, acaban siendo afluentes de ésta. Vivien quiere liberarse, dejarse llevar y empezar una vida nueva a sus setenta años. Encuentra en Mark una salida a estos deseos, a base de viajes, un romanticismo exacerbado y un fulgurante casamiento. Su primer matrimonio duró cuarenta años, que  no fueron del todo perfectos. Sin embargo, los hijos de Vivien indagan a Mark y acaban encontrando elementos inquietantes. Además, su madre empieza a empeorar de la salud. ¿Tendrá Mark algo que ver?

Los personajes son sostenidos por actuaciones sólidas. Son los actores veteranos los que ofrecen el desempeño más convincente. Stephen Rea borda la ambigüedad de Mark, apasionado talludito o siniestro pícaro. Imelda Staunton, basándose en pequeños detalles, se va haciendo un hueco cada vez más relevante haciendo de Mary. Por su parte, Francesa Annis capta muy bien el sentido aparentemente ingenuo de Vivien, pero con hambre atrasada de vitalidad. En general, las actuaciones son sobrias, como conviene a una historia introspectiva, cuya tensión se muestra principalmente en el final.

Louise Hooper
Foto de ITV

Conclusiones de ‘Flesh and blood’

En la reducida longitud de 4 episodios de 45 minutos, la guionista Sarah Williams consigue urdir una maraña de relaciones sociales que van desde la mediana edad a la ancianidad. Comienza captando nuestra atención desde el punto de vista íntimo para concluir en un thriller no exento de humor. La serie posee agudeza y un notable sentido de la observación, lo que no excluye una calculada ambigüedad sostenida por unas sólidas actuaciones.

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