Furia es un thriller franco-belga dirigido por Olivier Abbou e interpretado por Adama Niane y Stéphane Caillard. Basada en hechos reales, aborda el tema de la okupación, y la exposición del ser humano a situaciones extremas. Estrenada en Francia en noviembre de 2019, Netflix la distribuye mundialmente desde el 1 de mayo.



Furia

Crítica de ‘Furia’

Ficha Técnica

Título: Furia
Título original: Furie

Reparto:
Adama Niane (Paul Diallo)
Stéphane Caillard (Chloé Diallo)
Paul Hamy (Mickey)
Eddy Leduc (Franck)
Hubert Delattre (Eric Bolso)

Año: 2019
Duración: 97 min
País: Francia
Dirección: Olivier Abbou
Guion: Olivier Abbou y Aurélien Molas
Fotografía: Laurent Tangy
Género: Thriller
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Furia’

Sinopsis de ‘Furia’

Furia nos muestra cómo al volver a casa tras unas vacaciones y descubrir que está tomada por unos okupas, un hombre de familia se ve atrapado en un conflicto aterrador. (NETFLIX).



Furia
Foto de Netflix

El mundo conspira contra ti

Furia nos avisa desde el principio que está basada en hechos reales y que se han cambiado los nombres de las víctimas por respeto. Es decir, el primer detalle para persuadirnos e inquietarnos aparece pronto, somos conocedores de que en algún momento habrá violencia y consecuencias. La película nos habla de la odisea de una familia que al retornar de su veraneo, encuentra su suntuosa casa ocupada por la niñera del hijo, y por su novio. La infortunada familia está compuesta por Paul Diallo (Adama Niane), profesor de historia, su mujer Chloé (Stéphane Caillard) y su hijo Louise (Matthieu Kacou). A partir de ahí se construye un laberinto kafkiano a base de delirios burocráticos y vacíos legales. Los Dallo poco a poco van viendo cómo les es imposible recobrar su hogar.

Obviamente el quebranto en la vida de la familia es importante, teniendo que residir ahora en un parque de caravanas. Furia se centra sobre todo en Paul, que sufre unas circunstancias en las que sus valores se ponen en un brete. Además del problema con su casa, algún encontronazo con sus alumnos y otros enervantes sucesos hacen que una pulsión de violencia nazca en el interior de Paul.

Olivier Abbou, en términos generales, nos muestra en Furia como el barniz de la civilización en gente perfectamente pacífica se resquebraja ante circunstancias adversas. Esto hace que, a pesar de que el planteamiento pueda recordar a Parásitos, la película esté más cerca del Peckinpah de Perros de Paja.

Furia
Foto de Netflix

El hombre y la bestia

Además del problema con la vivienda, Paul encontrará otros detonadores para encontrar su lado más violento. Como, por ejemplo, otro de los protagonistas decisivos de Furia. El dueño del parque de caravanas, Mickey (Paul Hami). Mickey es un bigardo tosco, musculoso y de una masculinidad agresiva. Este sujeto infundirá en Paul la idea de que es una víctima porque él lo ha elegido así. Si quiere recuperar su casa tiene que tomarla él mismo, con la ley o sin ella.

Olivier Abbou nos presenta en Furia una película que en realidad tiene dos partes diferenciadas. La más interesante es la que muestra el descenso de Paul a los infiernos, viendo como sus valores se resquebrajan. En este largo segmento el tempo es progresivo y, sin grandes alharacas, nos vamos internando en una situación kafkiana, y levemente perturbadora. La narración es competente y acumulamos una razonable cantidad de tensión. Incluso nos enteramos, aunque someramente, de algunos entresijos legales franceses.

Furia no engaña, y por su puesto hay un momento en que la mecha prende y se da paso a la violencia. El problema viene cuando la transición de una parte a otra no es particularmente armoniosa y sí demasiado abrupta. Algunos personajes como Mickey parece que aceleran su metabolismo a tirones, convirtiéndose en un sujeto sórdido casi en demasía.

Furie
Foto de Netflix

Ser un hombre

Furia es también una película sobre la masculinidad. Paul es un hombre de intelecto que, en un principio, rechaza la idea de violencia. Es también apocado e influenciable. Mickey, por otro lado,  lleva a gala una virilidad basta, atávica, brutal. Ambos son personajes contrapuestos, pero al convertirse casi en amigos Mickey llevará la voz cantante y Paul será el influenciado. Un hecho, por cierto, importante es que Chloé, la mujer de Paul, conoce a Mickey y en el instituto tuvo una relación con él.

Como ya decíamos, toda la construcción de personajes y la exposición de la tesis de la películas tiene cierto interés, se toma su tiempo, y los implicados nos van calando. No es una joya, pero es competente. No obstante, cuando la violencia aparece da la sensación de que nos movemos a otra película. Más torpe y desaforada, además de más cercana a una clásica y violenta home invasion. Algo no cuadra, hay demasiada ruptura en la ejecución.

Olivier Abbou filma la violencia como se suele hacer en muchas películas francesas de género: de forma cruda y sin cuartel. No es que estemos ante el terror extremo de Alexander Aja o Pascal Laugier, pero la violencia que vemos es bastante más cruda que en un thriller medio americano. Sin embargo, esta parte parece que está rodada con precipitación, a salto de mata. Hay intensidad, es cierto, pero se pierde algo el control.

Furie
Foto de Netflix

Actuaciones y ejecución

Furia es una película que se basa en la observación de la conducta. Esto hace que las actuaciones cobren cierta relevancia. No hay algo particularmente destacable. Lo más interesante quizá sea Adama Niane como atribulado, y luego furioso, Paul. La evolución de su personaje la ejecuta diligentemente, de forma cumplidora. Paul Hami, como Mickey, causa desasosiego por su imponencia física, y moral torcida. Sin embargo, la actuación no es muy interesante.

Stéphane Caillard tiene una aparición guadianesca como Chloé, apareciendo y desapareciendo de la trama sin que se la eche mucho de menos. Salvo en algún perturbador momento. Louis, el hijo, casi está de atrezzo y apenas figura.

La dirección de Olivier Abbou es normalita. Aceptable en la exposición de motivos, curiosa en captar el ambiente sórdido y nocturno, y contundente pero genérica en los estallidos de violencia. Su carrera es corta todavía, así que quién sabe.

Furia
Foto de Netflix

Conclusión

Furia deja la sensación agridulce de las películas con momentos de interés que finalmente se vienen abajo. Es una aceptable opción para los amantes del thriller, pero acusa un guion irregular, unas interpretaciones sin brillo y una dirección algo gris. Está varios puntos por encima de un telefilm de sobremesa, pero no aprovecha para profundizar en varios de los temas que propone.

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