Habitación 212 es la nueva película del cineasta francés Christophe Honoré (Vivir deprisa, amar despacio), que cuenta con más de veinte años de carrera cinematográfica. Habitación 212 es una producción de Les Films Pelléas que fue estrenada en mayo de 2019 en la sección Un Certain Regard de la 72ª edición del Festival de Cannes. Una nueva comedia que tiene como protagonista a una espléndida Chiara Mastroianni y que llegó a nuestras pantallas gracias a la proyección que hizo Filmin de las películas que incluía el D’A Film Festival. Ahora llega a los cines españoles de la mano de Noucinemart el 3 de julio.



Habitación 212

Crítica de ‘Habitación 212’

Ficha Técnica

Título: Habitación 212
Título original: Chambre 212

Reparto:
Chiara Mastroianni (Maria Mortemart)
Benjamin Biolay (Richard Warrimer 40 años)
Vincent Lacoste (Richard Warrimer 20 años)
Camille Cottin (Irene Haffner 40 años)
Carole Bouquet (Irène Haffner 60 años)
Harrison Arevalo (Electorado Asdrubal)
Kolia Abiteboul (Richard Warrimer 14 años)
Marie-Christine Adam (La madre de María)

Año: 2019
Duración: 86 min.
País: Francia
Director: Christophe Honoré
Guion: Christophe Honoré
Fotografía: Rémy Chevrin
Música: —-
Género: Comedia romántica
Distribuidor: Noucinemart

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Tráiler de Habitación 212

Sinopsis

El francés Christophe Honoré entrega con Habitación 212 una deliciosa comedia dramática sobre una mujer promiscua que deja a su marido y se instala en una habitación de hotel al otro lado de la calle, desde donde observa al marido que acaba de abandonar. Allí revisará sus amores pasados y la relación con su marido. Con Chiara Mastroianni, Vincent Lacoste, Camille Cottin y el músico Benjamin Biolay (en el papel del marido cornudo, que para más inri es el ex de la Mastrionni en la vida real). (Noucinemart)

Premios

  • Festival de Cannes: Un Certain Regard – Mejor interpretación (C. Mastroianni). 2019
  • Premios César: Nominada a Mejor actriz (Chiara Mastroianni). 2019


La idea del amor y su recuerdo

Habitación 212 cuenta con un guion, también a cargo de Christophe Honoré, que rompe los estereotipos de una pareja convencional y los términos en los que una persona puede amar a otra. Con un planteamiento realista y poniendo en bandeja un tema controvertido, como es la promiscuidad o las relaciones sentimentales y la forma de entenderlas, Habitación 212 juega con el elemento fantástico sin necesidad de recurrir a grandes efectos especiales o a elementos demasiado estridentes.

Se nos presentan dos tiempos en el transcurso de uno solo. Pasado y presente echan un pulso constante donde los recuerdos y la añoranza de la juventud juegan un papel fundamental. Christophe Honoré se mueve a la perfección en el formato teatral introduciendo toques surrealistas que no llegan a explotarse en su plenitud pero que funcionan. Pero, si el director tiene un fuerte que sabe explotar al máximo, es a la hora de profundizar en los diálogos. Las conversaciones sobre el amor entre la protagonista y los personajes de tiempos pasados rompen los moldes establecidos por una sociedad machista y heteronormativa. Y es en este punto donde destaca Chiara Mastroianni cargando prácticamente con todo el peso del film.

Habitación 212 nos da la oportunidad de reflexionar sobre el paso del tiempo en las relaciones sentimentales y su manera de afrontarlo, la infidelidad y los celos. En la película, el tiempo es subjetivo y perdemos su noción, ya que deja de ser lineal. Es la forma en la que el personaje de Chiara Mastroianni reflexiona sobre los aciertos y errores de su vida matrimonial. Honoré construye así un guion metafórico que aborda un drama real con toques de humor.

Habitación 212
Copyright Jean Louis Fernandez

La armonía de los elementos bien cohesionados

Chiara Mastroianni protagoniza una historia que rompe con lo que nos han tenido acostumbrados sobre los personajes femeninos en el cine. El concepto de fidelidad no existe en la vida de la protagonista. Encuentra en ella el antídoto a la vida rutinaria de pareja. Y así Christophe Honoré construye un personaje libertino y con características siempre asociadas a la figura masculina. Por eso Habitación 212 rompe todos los estereotipos establecidos hasta ahora.

Para el personaje de María, que interpreta Chiara Mastroianni, el amor de desvincula del placer y sus líos sexuales implican solo eso. Su amor no es un amor romántico, de hecho, para que perdure tiene que desvincularse del amor idealizado. La figura femenina asume el papel de capitana en la relación, un rol siempre reservado para el hombre. María es la que hace daño, la infiel, y su marido es el engañado, el rol que suele pertenecer a la mujer. El debate no oscila sobre si la infidelidad está bien o está mal, ni si quiera oscila sobre si los protagonistas realmente están enamorados. El director no juzga, solo expone.

Y qué mejor manera de exponer la situación y reflexiones de una pareja de mediana edad que a través de las actuaciones de Vincent Lacoste, Benjamin Biolay y Camille Cottin. El trío acompaña al personaje de Chiara Mastroianni en este viaje y los cuatro juntos conforman un halo de interpretaciones que envuelve al espectador en una historia tan irreal como verdadera. El nivel interpretativo más su puesta en escena, su estética tan afrancesada y su banda sonora, enmarcan esta película en un tipo de cine que a veces añoramos en España. Problemas de adultos que se resuelven de forma adulta, sin grandes florituras ni ensoñaciones, sin enaltecimientos innecesarios del amor idealizado.

Habitación 212
Copyright Jean Louis Fernandez

Conclusión de ‘Habitación 212’

Habitación 212 es una película de cine adultos para adultos. Una mirada al pasado y a las consecuencias del presente por las decisiones que tomamos. Lo que soñábamos ser y lo que somos. Christophe Honoré se mueve entre la comedia y la reflexión, dos aspectos que no siempre confluyen idealmente en el cine. Sin embargo, Habitación 212 se constituye como una comedia de enredo donde todos sus elementos confluyen. Un humor inteligente en una situación cotidiana a la que cualquier pareja adulta puede llegar al momento de experimentarla.

Lo mejor de la película es que lanza sus reflexiones al aire y no obliga a que su protagonista pierda su esencia. El director respeta la construcción que él mismo hace de sus personajes. El personaje de María no termina sintiéndose culpable por su forma de entender el amor, por separarlo del placer. Y lo acontecido no le obliga a renunciar a ser ella misma, ella libre. 212 no es solo el número de la habitación donde se hospeda María ni el artículo del código civil que defiende la fidelidad y respeto entre la pareja, Christophe Honoré convierte este espacio cerrado en un lugar de comunicación entre cabeza y corazón.

Reportaje de Habitación 212 en Días de Cine TVE

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