En el 2001 se estrenó Hedwig and the Angry Inch, película escrita y dirigida por John Cameron Mitchell. El film está basado en el musical homónimo que sigue la etapa musical de la banda de rock and roll, dirigida por una mujer transgénero procedente del este alemán. Además, el propio musical está basado en la vida de Mitchell y en las experiencias que vivió durante su juventud.

Por otra parte, el largometraje estuvo nominado a los Globos de Oro al mejor actor de comedia o musical para Mitchell por su papel de Hedwig. Se alzó con el premio Teddy a la mejor película en el Festival Internacional de Berlín. Asimismo, obtuvo cinco nominaciones en los premios Spirit de Cine Independiente, incluyendo a mejor película, mejor director y mejor actor, y obtuvo el premio a mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Gijón, además de estar nominado al Gran Premio de Asturias a mejor película.



Hedwig and the Angry Inch

Crítica de ‘Hedwig and the Angry Inch’

Ficha Técnica

Título: Hedwig and the Angry Inch
Título original: Hedwig and the Angry Inch

Reparto:
John Cameron Mitchell (Hedwig)
Miriam Shor (Yitzhak)
Michael Pitt (Tommy Gnosis)
Andrea Martin (Phyllis Stein)
Alberta Watson (Madre de Hansel)

Año: 2001
Duración: 94 min
País: Estados Unidos
Director: John Cameron Mitchell
Guion: John Cameron Mitchell
Fotografía: Frank G. DeMarco
Música: Stephen Trask
Género: Musical
Distribuidora: eOne Films Spain

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Hedwig and the Angry Inch’

Sinopsis de ‘Hedwig and the Angry Inch’

Hedwig and the Angry Inch muestra cómo Hedwig se sometió a una operación de cambio de sexo, que le permitió casarse con un soldado americano y alcanzar la libertad al otro lado del Muro de Berlín. Sin embargo, la operación salió mal y Hedwig se quedó con esa “pulgada irritada” (“angry inch”) que da nombre a la película. En un parque de caravanas de Kansas, Hedwig decidió formar un grupo de rock.

Así conoció a Tommy Gnosis, un joven que fue su amante y protegido antes de abandonarla, robarle sus canciones y triunfar como estrella del rock. Acompañada de su grupo paneslavo, “The Angry Inch”, siguió a Tommy en su gira, tocando en locales medio vacíos. Por medio de un collage de canciones, flashbacks e imágenes animadas, Hedwig cuenta la historia de su vida e intenta sacar partido de la prensa amarilla que se interesa por ella por haber sido amante del famoso cantante de rock Tommy Gnosis. (FILMAFFINITY).

Premios

  • Globos de Oro: nominación a mejor actor de comedia o musical (John Cameron Mitchell). 2002
  • Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Austin: premio a la mejor película. 2001
  • Festival Internacional de Cine de Berlín: Teddy a la mejor película. 2001
  • Festival de Cine de Deauville: tres premios (CineLivé, Critics y el premio especial del jurado) a la mejor película. 2001
  • Film Independent Spirit Awards: cinco nominaciones a la mejor película, mejor director, mejor guion revelación, mejor actor protagonista (John Cameron Mitchell) y mejor fotografía. 2002
  • Festival Internacional de Cine de Gijón: premio a mejor actor (John Cameron Mitchell) y nominado al Gran Premio de Asturias a la mejor película. 2001


Hedwig and the Angry Inch
Foto de eOne Films

Brillantina y frustración

La excentricidad es el telón de fondo de Hedwig and the Angry Inch, película que, sin duda, marcó el mundo del cine dentro del género musical. John Cameron Mitchell fue el encargado de firmar el guion del largometraje –además de dirigirlo y protagonizarlo-, trayendo un relato que se divide en dos líneas principales que forman una simbiosis perfecta. En primer lugar, se expone la carrera de Hedwig y su atribulada caída a los infiernos antes de su ascensión. En paralelo, se puede ver el éxito de su némesis, Tommy Gnosis. Mientras que hay momentos hilarantes que provocan las carcajadas en el espectador, también hay ese punto de dramatismo que hace que se equilibre. Por lo cual, hay una historia que no busca ser una exposición irreverente simplemente, sino también dar esos matices que pueden encontrarse en el mundo de la música.

La otra línea narrativa sería la propia vida de la protagonista, Hedwig, la cual se encuentra relatada a través de los distintos momentos musicales que ofrece el film. De esta forma, tienen un desarrollo profundo y personal, que permite empatizar directamente con lo que se ve en pantalla. Sin embargo, no lo hace desde un prisma trágico, sino desde el empoderamiento de una figura que, para entonces, y todavía a día de hoy, representa a una parte de la población acallada en muchas ocasiones. Con socarronería y un lenguaje políticamente incorrecto lleva a ese camino hacia la libertad, tanto contextual como personal. Por último, hay que destacar un clímax narrativo expresivo durante el último acto del film, donde se sublima esas ansias de reconocimiento y, sobre todo, de liberación. Únicamente, esta conjunción musical, personal y sentimental en algún momento le falta una mayor cohesión orgánica.

Hedwig and the Angry Inch
Foto de eOne Films

La pulga irritada

Es innegable que el éxito que guarda Hedwig and the Angry Inch se debe a la gran interpretación de John Cameron Mitchell. El actor se pone en la piel de la principal protagonista, Hedwig, una artista transgénero que lucha por el reconocimiento que le ha sido arrebatado. Por un lado, se puede ver esa potencia escénica, en la que se ofrece un espectáculo totalmente visual y físico. La manera en la que interpreta las canciones tanto a nivel vocal como expresivo, hacen que sea pura dinamita ante el espectador. Por otra parte, ofrece un contraste más personal y emotivo, al poder exponer todo ese reflujo sentimental que recorre su personaje. Además, refleja la frustración interna, en ningún momento decae toda esa esencia, que regala el espectador hasta su última secuencia. Un trabajo actoral icónico.

Otra de las grandes interpretaciones que deja el film es la de Miriam Shor como Yitzhak. La actriz se convierte en uno de los músicos, y pareja, de Hedwig en su banda, haciéndolo con una evolución paulatina, que termina por explotar durante la última parte de la película. Sin duda, consigue que el espectador se fije en esa templanza controlada de la que emana una expresión no verbal que hace comprender al espectador su efecto en la película. Además, funciona como contrapeso de la vigorosidad de Mitchell, equilibrando las energías. Luego, Michael Pitt, como Tommy Gnosis, que, aunque cumple con su papel, no llega al mismo nivel que sus compañeros y se queda en un trabajo interpretativo a medio gas. En consecuencia, no brilla tanto como se espera de la imagen creada, sino que su peso se debe a la buena gestión del guion.

Foto de eOne Films

Glamour decadente

Una de las razones por las que Hedwig and the Angry Inch se ha convertido en un referente en los musicales es la estética que conserva a lo largo del film. Como se puede observar, bebe de la influencia del glam rock, estilo visual que tuvo su mayor éxito durante la década de los 70 y los 80. Al igual que el mismo estilo, se da una gran importancia a los elementos artísticos que acompañan la escena. Por lo cual, hay un gran cuidado en el vestuario y en la dirección artística, con maquillajes llenos de purpurina, una vestimenta estrambótica y un uso de los colores vivos e histriónicos. Lo mismo ocurre con la composición del espacio, que evoca a esa teatralidad que sigue en consonancia con la esencia del largometraje global. Un homenaje en toda regla a esta vanguardia estética.

Por otra parte, la dirección de fotografía sabe conservar el espíritu de espectáculo musical, por lo que mezcla un estilo más cinematográfico a un relato parecido a los vídeos musicales. Para ello, hace partícipe a diversos elementos de la composición visual, que no buscan el realismo, sino sorprender al público. Luego, el montaje es fundamental y sabe entremezclar los momentos más brillantemente esperpénticos junto con las secuencias de mayor carga dramática. Gracias a ello, conserva una coherencia visual, que hace que el espectador no encuentre una ruptura de continuidad. Sin embargo, aunque el ritmo es vertiginoso y dinámico, hay algún momento en el que no termina de producirse un encadenado suave, sino más abrupta. Después, la composición sonora es magnífica, con unas canciones espléndidas, que redondean el resultado.

Hedwig and the Angry Inch
Foto de eOne Films

Conclusión

Hedwig and the Angry Inch es un referente en el mundo del cine musical y no es para menos. Con una estética cuidada al detalle, se convierte en todo un homenaje al glam rock. Por otra parte, el guion sabe equilibrar dos líneas narrativas que confluyen en una simbiosis que emociona y excita al espectador proporcionalmente. Después, John Cameron Mitchell y Miriam Shor están excelentes, con unas actuaciones potentes, formando un combo muy orgánico y efectivo.

Por otro lado, la realización es extraordinaria, con un uso de la imagen en el que no falta la brillantina, la teatralidad, la excentricidad y una composición visual excelsa. Al igual que la banda sonora, que es vertiginosa. Solamente alguna parte no termina de consolidarse de forma orgánica. La ascensión del glamour desde la cuna del esperpento decadente, que emociona e impacta a partes iguales.

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