Hillbilly una elegía rural, es uno de los estrenos más destacados de Netflix para los últimos meses de 2020. Se inspira en el best seller homónimo publicado en 2016 por J.D Vance, y que realmente constituyen sus memorias. La película está dirigida por un clásico de la industria de Hollywood como Ron Howard (Una mente maravillosa, Rush) y cuenta con un destacado reparto encabezado por Amy Adams (Animales nocturnos, La llegada), Glenn Close (Las amistades peligrosas, Atracción fatal) y Gabriel Basso (Super 8, Toda la verdad). El 13 de noviembre tuvo un estreno limitado en cines y el próximo 24 de noviembre de 2020 se estrenará mundialmente en Netflix.



Hillbilly una elegía rural

Crítica de ‘Hillbilly una elegía rural’

Ficha Técnica

Título: Hillbilly una elegía rural
Título original: Hillbilly Elegy

Reparto:
Glenn Close (Mamaw)
Amy Adams (Bev)
Haley Bennett (Lindsay)
Freida Pinto (Usha)
Gabriel Basso (J.D. Vance)

Año: 2020
Duración: 116 min
País: Estados Unidos
Dirección: Ron Howard
Guion: Vanessa Taylor
Música: David Fleming y Hans Zimmer
Fotografía: Maryse Alberti
Género: Drama
Distribución: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Hillbilly una elegía rural’

Sinopsis de ‘Hillbilly una elegía rural’

Hillbilly una elegía rural nos presenta a J. D. Vance (Gabriel Basso), un exmarine del sur de Ohio y actual estudiante de Derecho de Yale. Está a punto de conseguir el empleo de sus sueños cuando una crisis familiar lo obliga a regresar al hogar que por tanto tiempo intentó dejar atrás. J. D. debe navegar la compleja dinámica de su familia apalache, incluida la volátil relación con su madre Bev (Amy Adams), presa de una adicción. Impulsado por los recuerdos de su abuela Mamá (Glenn Close), la fuerte y astuta mujer que lo crió, J. D. se da cuenta de que, para alcanzar sus sueños, deberá aceptar sus raíces. (NETFLIX).



Hillbilly una elegía rural
Foto de Netflix

Entre dos mundos

Hillbilly una elegía rural, son unas memorias escritas por J.D Vance a la inusualmente temprana edad de 31 años. En 2016 se convirtió, particularmente en Estados Unidos, en un considerable fenómeno literario. ¿Por qué unas prematuras memorias de un absoluto desconocido se convirtieron en éxito? Muchas personas detectaron en el libro la respuesta al por qué de la victoria de Donald Trump en la anterior legislatura. El libro, que no deja de ser una historia de superación personal, reflejaba la vida de lo que se dio en llamar “los perdedores de la globalización”. Estados industriales depauperados por una racha de desempleo y deslocalizaciones.

El término Hillbilly se acuñó a principios del siglo XX para definir a los habitantes de la zona montañosa de los Apalaches y vendría a ser el equivalente a decir “paleto”. Lo primero que vemos en Hillbilly, una elegía rural, es a J.D Vance en una cena/entrevista en Yale para un importante bufete. En esa cena se ofende cuando uno de los entrevistadores trata con displicencia a los hillbillies. Evidentemente, porque él y su familia lo son. También durante la cena, J.D recibe una llamada con una mala noticia: su madre, Bev, está ingresada por sobredosis

Y aquí está el dilema, o la esencia, de la película. J.D no duda en dejar la entrevista y viajar hasta Middletown, en Ohio,  para visitar a su madre. Él es uno de los pocos de su entorno que ha conseguido llegar a Yale y salir de su opresivo ambiente. Se desenvuelve bien en ese mundo un tanto elitista. Sin embargo también siente una especie de llamada de la sangre, un afecto a un lugar y a una familia que en una situación apurada demandan su presencia. De este modo, el universitario J.D vuelve al que fue su hogar.

Ron Howard
Foto de Netflix

Crónica de la familia Vance

J.D recapitula la historia de su familia y nos cuenta que originariamente provenían del estado, eminentemente Hillbilly, de Kentucky, pero que por circunstancias diversas se mudaron a Ohio buscando una vida mejor. Sin embargo las cosas en Ohio no van muy bien. Hillbilly una elegía rural, se bifurca en dos tipos de narración. Una corresponde al tiempo presente y cuenta el regreso del J.D adulto a Middletown para ver a su madre tras su reciente sobredosis. Da la impresión de que para J.D es como entrar en un bucle, en un eterno retorno donde su madre es incapaz de salir limpia de una espiral de autodestrucción.

La otra narración se va intercalando a modo de flashbacks y nos cuenta la infancia y adolescencia de J.D Vance. El efecto que causa en el espectador es que ésta última es la parte que realmente interesa. Ambas narraciones están desequilibradas, siendo mucho más potente el flashback que las peripecias actuales. Además, ambas líneas temporales no se suceden con armonía, sino que se intercalan a veces casi como pisándose, casi interrumpiéndose.

Instintivamente, ya decimos, nos interesa más la cruda historia donde se cuenta la relación de J.D con Bev (Amy Adams), su problemática madre. Bev parece tener un don para adoptar todas las peores decisiones a lo largo de su vida. Su biografía está llena de adicciones a las drogas, tumbos en su vida personal, y un trato demencial y peligroso para con su hijo, un joven J.D (Own Asztalos). Pero es que además, en estos flashback conoceremos a Mamaw (Glenn Close), la abuela de J.D y quizá el personaje más interesante de Hillbilly una elegía rural.

Hillbilly una elegía rural
Foto de Netflix

Dos influencias

Hillbilly una elegía rural tiene su mayor atractivo en el pulso que mantienen dos personajes, y sus correspondientes actrices. Bev, interpretada por Amy Adams, bordea siempre la histeria. Sucumbe a las drogas y a los salvajes cambios de humor. Podemos intuir en ella un fondo de cariño, de buena voluntad, pero que se ve ahogado por una vida nefasta. J.D desde bien joven se siente en conflicto con ella, harto cada vez más de sus fallos y mentiras. Hasta tal punto que decide vivir con su abuela Mamaw, Glenn Close, la otra persona sobre la que pivota su vida.

Mamaw dista mucho de ser perfecta, y tiene muchos de los defectos atribuidos a los hillbillies (como ciertos dejes racistas), pero será quien auténticamente se preocupe por J.D. Gran parte del sentido del esfuerzo y la responsabilidad de éste, tiene su origen en la ruda anciana que a partir de cierta edad cuidará de él. No es un personaje idealizado, pero sí tiene el amor y la determinación necesarios para tratar de que J.D haga algo con su vida.

En el aspecto meramente actoral, Glenn Close acaba llevándose el gato al agua. Por el mero hecho de la contención que aporta al personaje, dejando que su energía no derive en histrionismo sino en puro y simple carácter. Nos hace olvidar las imperfecciones del personaje y reclama para él cierta dignidad. Amy Adams sin duda actúa enérgicamente, sin dar cuartel. Pero hay demasiado histrionismo, demasiados ademanes y gritos que bordean peligrosamente la sobreactuación. Hay compromiso con el personaje y detalles brillantes, pero es imposible no sentir algo de exageración, de tragedia teatral.

Ron Howard
Foto de Netflix

La narración de Hillbilly, una elegía rural

Ya comentábamos que Hillbilly una elegía rural tenía una línea narrativa en la que se intercalan presente y pasado. Al final, la película acusa este tipo de narración y hace que la historia pierda consistencia. Asistimos a una serie de eventos más o menos dramáticos, sin un hilo conductor sólido, que además no están muy refinados. Al final, estos eventos son un recopilatorio de reproches a voz en grito que no deja que el desarrollo de los personajes sea el adecuado.

Parece, además, que Ron Howard pone toda la carne en el asador en la historias narrada en flashbacks. El presente, con el regreso de J.D a Middletown, acaba siendo menos emotivo de lo que se esperaba, hay algo de abulia para una situación que daba para un registro dramático mayor. El reencuentro del joven estudiante de Yale con sus raíces no cala lo suficiente, parece una versión pálida de la historia de su juventud. Así con todo, hay algunos momentos de sutileza bien encauzada que sí funcionan.

Ron Howard es un buen narrador que puede ejercer perfectamente de cronista, como ya demostró en El desafío: Frost contra Nixon (2008), o Rush (2013). Ahí tiene un talante sobrio, y narra con talento para el espectador, sin baches ni exageraciones. La juventud de J.D tiene partes enérgicas y bien elaboradas, pero que acaban siendo virtudes eventuales. Como islas dentro de la película.

Hillbilly Elegy
Foto de Netflix

El acabado de la película

La puesta en escena no muestra grandes despliegues. Capta el ambiente de los empobrecidos pueblos de Ohio lo suficiente como para hacernos una composición de lugar, pero nada más. Como razonable acompañamiento está la música compuesta por Hans Zimmer y David Fleming, que a veces tiene una acertadas pinceladas folk. En cualquier caso atrapa razonablemente bien la atmósfera de fracaso y escasez de oportunidades de un lugar que parece estar desconectado del resto de los Estados Unidos. No obstante, la película no se explaya en los vericuetos sociológicos del libro y se centra en el microcosmos de la familia Vance.

La historia que se muestra en Hillbilly una elegía rural no deja de ser una historia clásica del sueño americano. Desde la nada conseguir el éxito a base de trabajo. J.D sigue ese trayecto y serviría de ejemplo para confirmar ese anhelo, algo quimérico, tan propiamente estadounidense. Pero contradictoriamente Ron Howard también vendría a decirnos que este bonito concepto tiene una cláusula oculta. Que si provienes de una zona empobrecida, de familias desestructuradas y con cierta cultura de la pobreza, tendrás que esforzarte con mucho más denuedo. Sueño americano sí, pero a veces solo.

De todos modos ya decimos que la adaptación de Hillbilly una elegía rural se centra más en lo familiar que en lo general. El. J.D adulto está interpretado con solvencia por Gabriel Basso, consiguiendo un personaje creíble y apropiado. Un secundario importante es el de Lindsay (Haley Bennet), la hermana de J.D, el personaje abnegado que sigue bregando con la problemática madre para que su hermano pueda tener la oportunidad de progresar. Meritoria y empática es la actuación de Owen Asztalos como un infante J.D Vance, y para completar el reparto está la corta pero bienvenida presencia de Bo Hopkins, todo un clásico. 

Hillbilly una elegía rural
Foto de Netflix

Conclusión

Hillbilly una elegía rural es una película interesante, pero que dispersa sus momentos más enérgicos en una estructura deslavazada e inconexa. No beneficia a la historia la construcción a base de flashbacks intercalados, notándose las capacidades de narrador de Ron Howard solo a cuentagotas. La gran fortaleza de la película son las actuaciones, particularmente la de una excelente Glenn Close. Amy Adams, aunque raya a un buen nivel se pierde a ratos en un laberinto histriónico que se podría haber pulido. La sensación general es algo amarga, la que deja una película aceptable, con buenos momentos, pero que da la sensación de que podría haber sido mucho mejor.

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