I love Peru es la primera película de Raphaël Quenard y Hugo David, curioso y experimental dúo cuyo trabajo gira en torno al concepto de la autorreferencialidad. Esto ya se pudo observar en su primer proyecto juntos, L’Acteur, en donde realidad y ficción se daban la mano. Ahora, con motivo de su participación en el Atlàntida Mallorca Film Fest a través de la sección Rebels, organizado por la plataforma Filmin, os cuento qué tal está la película y si supone una ruptura tan interesante como su premisa plantea. I Love Peru es un delirante falso documental presentado en Cannes y protagonizado por el explosivo Raphaël Quenard.
Crítica de 'I love Peru'
Resumen
Ficha Técnica
Título: I Love Peru
Título original: I Love Peru
Reparto:
Raphaël Quenard
Hugo David
Anaïde Rozam
José Garcia
Jean-Pascal Zadi
Año: 2025
Duración: 68 min.
País: Francia
Director: Hugo David, Raphaël Quenard
Guion: Hugo David, Raphaël Quenard
Fotografía: Hugo David
Música: Theodore Vibert
Género: Documental
Distribuidor:
Tráiler de 'I Love Peru'
Sinopsis
En la búsqueda implacable del éxito, un peculiar actor deja atrás a sus aliados más cercanos. Solo frente a sí mismo, se ve asaltado por una visión perturbadora. Acto seguido, pone rumbo a Perú para un viaje espiritual.
El cóndor pasa
I Love Peru se articula como un constante retorcimiento de la realidad con el propósito de adecuarla al humor. Un humor gamberro, desvergonzado y constantemente incómodo, que enfrenta al espectador a una clásica historia de auge y caída incómoda en su planteamiento y estructura. Aunque es común encontrar carismáticos a los despreciables personajes que se presentan en este tipo de películas, I Love Peru se esfuerza para conseguir el efecto contrario, que su personaje principal no te caiga especialmente bien.
Y lo cierto es que lo consigue, pues en poco más de una hora que dura la cinta no para de protagonizar gags ridículos que oscilan entre la incomodidad y el acierto. Tampoco ayuda el hecho de que su desarrollo (por llamarlo de alguna manera) se de tan tarde en la película, aunque bien es cierto que la conclusión y el mensaje que esta ofrece resulta muy interesante y acertado. Un mensaje que, de hecho, parece salir del corazón.
En relación con esto, la vinculación a la realidad de I Love Peru es esencial, construyendo una historia dependiente de la vida personal de sus propios protagonistas. Así, es un proyecto tan personal para los dos directores que no solo son ellos quienes lo protagonizan y dan su propio nombre a los personajes, si no que también se construye en torno a su pasado.
Vaya, que la historia que se nos cuenta del joven Raphaël Quenard ascendiendo en la industria del cine francés no es más que una parodia de lo que verdaderamente le ha ocurrido al reconocido actor, incluyendo la forma en la que conoció al codirector Hugo David. Esta propuesta pseudoautobiográfica me parece especialmente acertada, dándole a I Love Peru una potente personalidad que, además, consigue explotar de buena manera las virtudes de su anterior proyecto, el cortometraje antes citado.
Vivir y morir a través del cine
Como se interpreta a sí mismo, el trabajo de Raphaël Quenard en I Love Peru resulta bastante simpático, permitiéndonos observar una perspectiva de sí mismo que, aunque puede rimar con sus otros trabajos (véase Yannick, por ejemplo), resulta innovadora. También destaca la aparición esporádica de algunas figuras vinculadas a la industria del cine francés, lo que aporta una mayor veracidad al relato.
La metatextualidad de I love Peru lo es todo, si bien también resulta interesante el tratamiento de la fotografía que adopta la película. Nos encontramos ante un falso documental cuya razón de ser es el interés por capturar toda la vida del actor desde que da sus primeros pasos en la industria. Esto nos lleva a encontrar una película construida en torno a la cámara en mano, los movimientos rápidos y el montaje ágil. Su composición permite encajar algún que otro gag acertado, y lo cierto es que el tratamiento de la cámara está lo suficientemente bien llevado como para que todo lo que se observa tenga su razón de ser.
Eso sí, las secuencias de vuelo, presentes a través de la supuesta mirada de un cóndor, desentonan muchísimo debido a su cambio en la resolución y en los irregulares efectos especiales que presenta. Por otro lado, menos desentona el componente de realismo mágico (por supuesto, si la película se llama I love Peru algo de esto debía tener) que se presenta en los últimos compases de la película, un golpe de efecto que consigue cerrar con éxito la película.
Conclusión de 'I Love Peru'
En líneas generales, I love Peru es una película enormemente imperfecta, principalmente debido a su irregular guion y a su falta de sentido en sus gags cómicos. Intenta desesperadamente atrapar al público con su humor, y simplemente le falta esa chispa que se puede encontrar en otros proyectos similares, como podría ser (salvando enormemente las distancias) The Office o Documentary Now!. A pesar de esto, resulta una película simpática por su dependencia de la realidad y por su curioso final. Una historia que se ha visto una y mil veces, pero que puede resultar entretenida por sus actores, su metatextualidad y su manejo del ritmo.
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