No es la primera vez que el nombre de Peter Strickland se relaciona con el Giallo, ese terror italiano tan estético como imaginativo. Con In fabric vuelve a rozar el género, aunque desde una perspectiva muy diferente a todo cuanto hayamos visto antes. Su estreno en salas de cine españolas estaba previsto para el 31 de julio de 2020 pero queda aplazado sin fecha previa.



In fabric

Crítica de ‘In Fabric

Ficha Técnica

Título: In fabric
Título original: In fabric

Reparto:
Sidse Babett Knudsen (Jill)
Marianne Jean-Baptiste (Sheila)
Julian Barratt (Stash)
Steve Oram (Clive)
Jaygann Ayeh (Vince)

Año: 2018
Duración: 118 min.
País: Reino Unido
Director: Peter Strickland
Guion: Peter Strickland
Fotografía: Ari Wegner
Música: Cavern Of Anti-Matter
Género: Terror. Comedia negra
Distribuidor: Diamond Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘In fabric’

Sinopsis

In Fabric transcurre sobre el telón de fondo del ajetreado periodo de las rebajas de invierno en unos grandes almacenes y sigue los pasos de un vestido maldito conforme pasa de mano en mano, con devastadoras consecuencias. (Diamond Films)

Premios

  • British Independent Film Awards (BIFA): 9 nominaciones, incl. Mejor guion. 2019
  • Festival de San Sebastián: Sección oficial. 2018
  • Festival de Mar del Plata: Selección oficial largometrajes a concurso. 2018
  • Festival de Sitges: Sección oficial (Fuera de concurso). 2018


No tengo vestido y quiero amar

In fabric es una película extraña. No porque su argumento gire alrededor de un vestido asesino, sino porque la estructura de su narración se construye en la vanguardia. Esta es una vanguardia autoconsciente, muy alejada de lo pedante y más pegada a la comicidad de quien no se toma muy en serio a sí mismo. No por esto creo que estemos ante una de esas cintas que agitan los brazos para que veamos lo “especiales” que son, sino ante una que, por méritos propios —y dentro de su imperfección— debería atraer la mirada de quien esté cansado de los tropos en lo visual, en los personajes y, por supuesto, en la estructura.

Marianne Jean-Baptiste, protagonista y principal reclamo de nuestra empatía como espectadores, y obviando que realiza una interpretación fantástica, se encarga de trasladarnos a las distintas estaciones de In fabric. La tristeza poco punzante, pero arrolladora y siempre presente, de la soledad es uno de los pilares sobre los cuales se rodea la belleza de la película. Y es que si la perversa tela de un vestido rojo se ciñe sobre la piel de esta actriz, un trabajado estilo visual, de talla treinta y seis, oprime las curvas del guion de In fabric y realza sus atributos fílmicos.

Marianne Jean-Baptiste
Copyright Bankside Films

La rueca de la araña

El objetivo de la estética propuesta por Peter Strickland y Ari Wegner —su director de fotografía— no es muy diferente al que busca el personaje de Marianne Jean-Baptiste: compañía, la de los espectadores. In fabric hace un cuidado uso del color en sus planos anchísimos, llenos de detalle, en los distintos sets de rodaje. Esto enriquece una película que, si bien no tiene un argumento rompedor —norma del Giallo al que quiere pertenecer— sí posee diálogos magníficos en la boca de personajes muy peculiares. El guion del propio Strickland no deja entrever qué sucederá en esa cita a ciegas que es la siguiente escena de la película.

In fabric está muy preocupada de generar imágenes icónicas gracias a los rostros, diálogos e interpretaciones de todos esos personajes atados a la esperpéntica tienda de vestidos que, por desgracia, visita la protagonista. Este quehacer trascendente queda también empapado de un baño más sexual que erótico, lo cual enturbia más el mundo oscuro, algo sucio, habitado por los personajes.

La música viene de la mano de un grupo de nombre tan llamativo como es Cavern of Anti-Matter. Genera unos sonidos que van de la mano de las imágenes en ese periplo por mostrar una realidad tan deformada como un viaje de droga onírica particularmente realista. Ninguno de los temas musicales de la película es llamativo, se mimetiza con la imagen como un fantasma espía, tal y como la película precisa.

In fabric
Copyright Bankside Films

El signo rojo

Resulta doloroso, por tanto, que el misticismo —aderezado de comedia y terror— de todo cuanto hemos visto, comience a palidecer a la hora de película por un volantazo de guion. Y no es que esa decisión de escritura sea mala, vaga o poco coherente, es que lo que viene después posee unas características mucho más blandas. Este segundo tramo olvida ese aroma a terror y se acerca más a algo parecido a comedia absurda e incómoda o cruel. Y pese a que habrá escenas que funcionen justo en ese género, será inevitable no echar de menos cuanto hemos visto antes. No estamos ante dos historias, In fabric nos cuenta un solo cuento en dos fragmentos diferentes.

Esta cuña de dos vertientes potencia esa cualidad vanguardista, pero no alcanza el lugar de sorpresa y diversión al que quiere llegar. El desenlace de la cinta se puede hacer algo pesado. Cuando ya estamos en esa bañera de temperatura incómoda, es más complicado que un buen chiste —que los tiene— o una broma creativa, supere a nuestras ganas de que In fabric se acabe de una vez.

In Fabric
Copyright Bankside Films

Conclusión de In fabric

Es un trabajo irregular, pero fascinante. In fabric es una película curiosa, atrevida y muy disfrutable en su primera hora de metraje. El resto de sus minutos mantiene una estética y una técnica fantásticas a pesar de que su interés maneje unas herramientas distintas. No llega a ser rompedora, aunque alguna escena —recordad: la del maniquí— logra ser bastante turbia y memorable. Tiene carisma suficiente como para merecer una visita, solo para comprobar, en el probador, lo bien o mal que In fabric le queda a nuestro cuerpo, a nuestra piel.

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