Creación Guiones

Tras la exitosa versión americana de Shameless, John Wells y Molly Smith Metzler se embarcan en la adaptación de las memorias de Stephanie Land, Maid: Hard Work, Low Pay, and a Mother's Will to Survive, para crear La asistenta (Maid). La familia, la pobreza y el dolor se vuelven los protagonistas de esta historia donde una madre soltera intenta superar los obstáculos para empezar de cero. Desde el 1 de octubre de 2021 en Netflix.



La asistenta (Maid)

Crítica de 'La asistenta'

Ficha Técnica

Título: La asistenta
Título original: Maid

Reparto:
Margaret Qualley (Alex)
Andie MacDowell (Paula)
Billy Burke (Hank)
Nick Robinson (Sean)
Anika Noni Rose (Regina)
Tracy Vilar (Yolanda)
BJ Harrison (Denise)
Erin Karpluk (Sharlene)
Toby Levins (Basil Desmond)
Alessandro Juliani (John Marshall)
Mozhan Marnò (Tara)
Amy Reid (Jody)
Raymond Ablack (Nate)

Año: 2021
Duración: 50 min.
País: Estados Unidos
Director: Molly Smith Metzler (Creador), John Wells, Helen Shaver, Nzingha Stewart, Lila Neugebauer, Quyen Tran
Guion: Molly Smith Metzler, Bekah Brunstetter, Marcus Gardley, Colin McKenna, Michelle Denise Jackson
Fotografía: Vincent De Paula, Quyen Tran
Música: Este Haim
Género: Comedia. Drama
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Sinopsis

La asistenta (Maid) está inspirada en la autobiografía superventas del New York times Maid: Hard Work, Low Pay, and a Mother’s Will to Survive, de Stephanie Land. Cuenta las vicisitudes de Alex, una madre soltera que recurre a limpiar casas para tratar de llegar a fin de mes mientras huye de una relación abusiva y lucha por salir de la indigencia para darle a su hija Maddy una vida mejor. Esta serie, narrada desde la perspectiva conmovedora y no exenta de humor de una mujer desesperada y decidida, ofrece una mirada cruda y motivadora a la resiliencia de una madre.

Tráiler de 'La asistenta'

Dónde se puede ver la serie



La importancia del escritor

La asistenta (Maid) presenta un tema que a lo largo de los últimos años ha ido haciéndose hueco en diversas películas y series como Nomadland, Hillbilly, una elegía rural o Shameless, serie de la que recibe mucha influencia pues comparten creadores.

Los primeros episodios cuentan con una historia nueva y fresca a través de la protagonista Alex (Margaret Qualley), con la que se empatiza desde el primer capítulo hasta el último. No peca de exageración ni se exprime el dolor, sino que se ofrecen pequeñas dosis transformadas en recuerdos felices y cálidos, que hacen ver lo fría que es su realidad en el tiempo presente.

El guion de La asistenta posee mucha fuerza pues no se mueve con el tiempo, sino que son los propios personajes los que crean un guion dinámico y atractivo. Sin embargo, lo que más destaca y que hace verdaderamente brillar a los personajes son las interacciones entre ellos. Cada palabra, frase y suspiro están muy bien cuidados, son diálogos directos, sinceros y, en muchas ocasiones, consigue haber cierta poesía en lo que dicen.

Tampoco son diálogos vacíos pues detallan bastante bien a cada personaje, aún por poco tiempo que haya estado en la pantalla, ejemplo que se puede ver bien en Danielle (Aimee Carrero).

Margaret Qualley
Copyright Netflix

El arco del personaje

Los personajes no solo están bien escritos, sino que además tienen un buen desarrollo en tal solo 10 episodios. No se apresuran con su evolución, sino que aprovechan útilmente el tiempo que tienen. Es por ello por lo que, tanto los supuestos antagonistas, como lo son su madre Paula (Andie MacDowell) o Sean (Nick Robinson), o como los personajes secundarios, no tienen personalidades muy marcadas que los encasilla desde el inicio, sino que pasamos de quererlos, a entenderlos, a odiarlos o incluso sentir lástima.

Sin embargo, La asistenta no seria posible sin las interpretaciones de Andie MacDowell y Nick Robinson que se convierten en sus personajes y detallan cada pequeña parte de su personalidad. Sobre todo Andie MacDowell que, a pesar de la excentricidad de Paula, consigue generar empatía en el espectador y entenderla en todos sus aspectos.

La asistenta
Copyright Netflix

Perder el rumbo

Pero al igual que en la propia serie, no todo son rosas en el camino. Tras unos capítulos, la serie empieza a perder un poco el norte. Las escenas ya no fluyen como lo habían hecho hasta ahora, el guion pierde el rumbo y te encuentras con los pedacitos sobrantes de la historia que se había contado hasta ahora. Comienzan algunos tropiezos en la continuidad narrativa y el interés se pierde. Afortunadamente, se recupera la magnitud en los últimos 10 minutos de estos episodios que generar expectativa y no desenganchar al espectador.

John Wells vuelve a ponerse a la dirección de La asistenta y Molly Smith Metzler vuelve a encargarse del guion en los últimos episodios para reconducir el rumbo conseguido en los primeros episodios e incluso, mejorarlo. En esta ocasión, ahora el guion se centra en el tema que no se había explotado en su momento y del que solo se habían  dado pequeñas ráfagas. La manera en la que el maltrato emocional es narrado en La asistenta es muy desgarrador y honesto. Lo trata desde el respeto y la valentía que genera sola la fluidez emocional y una mayor empatía con la protagonista, además de añadirle unas metáforas visuales que sustituyen a unas palabras que se quedarían cortas.

La asistenta (Maid)
Copyright Netflix

Luces y sombras

La asistenta posiciona al tratamiento de la imagen como un intensificador y donde se influencia de la técnica de Shameless. La cámara en mano y los planos cortos ayudan a que la emoción de Alex llegue hasta el espectador, que en ocasiones incomoda y cierra tanto el plano que genera agobio. Al igual que toda esa oscuridad que invade los primeros capítulos, no son más que reflejo de los sentimientos de ella. Es por ello que cuando hay luz y grandes planos generales, es agradable para la vista del espectador tanto visual como emocionalmente.

Andie MacDowell,
Copyright Netflix

Conclusión de 'La asistenta'

La asistenta (Maid) son 10 episodios donde en la mayoría de ellos se roza la plenitud cinematográfica. Supone una historia cíclica que se toma el tiempo adecuado para contar la historia de forma paulatina. Una serie que quiere muy bien a sus personajes y que les ofrece una vida entera en solo 10 capítulos, que los mueve, transforma y regenera sin prisa, pero sin olvidar el tiempo.

Así, la serie te va llevando donde quiere sin que apenas te des cuenta, lo que acaba simbolizando el mismo camino que vive Alex. La asistenta no olvida que la vida no es un cuento de hadas, pero no se hunde en la miseria, sino que quiere mostrar el amor familiar y la idea de no rendirse por encima de todo y de todos.

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