En la misma línea que ‘El violín rojo’ (ganadora del Oscar a Mejor Banda Sonora) François Girard vuelve a apostar por la música como hilo conductor en La canción de los nombres olvidados. Esta vez con un esquema menos pretencioso, y tal vez por eso más pobre. No obstante, de nuevo con un elenco de altura, encabezado por Tim Roth y Clive Owen. Estreno en salas de cine españolas el 13 de Marzo.

Como hiciera en 2002 Roman Polanski con ‘El Pianista’, Girard hace que la música hable más alto que las palabras en La canción de los nombres olvidados. Igual de forma menos efectiva, no tan cruda ni conmovedora, más errática, pero también interesante.



La canción de los nombres olvidados

Crítica de ‘La canción de los nombres olvidados’

Ficha Técnica

Título: La canción de los nombres olvidados
Título original: The Song of Names

Reparto:
Clive Owen (Dovidl)
Tim Roth (Martin)
Saul Rubinek (Feinman)
Catherine McCormack (Helen)
Jonah Hauer-King (Dovidl 17-23)
Gerran Howell (Martin 17-21)
Richard Bremmer (Billy)
Julian Wadham (Arbuthnot Bailey)
Jeffrey Caine (Tom Barnes)
Max Macmillan (Peter Stemp)
Amy Sloan (Enid)
Eddie Izzard (Presentador de radio)

Año: 2019
Duración: 111 min.
País: Canadá
Director: François Girard
Guion: Jeffrey Caine (Novela: Norman Lebrecht)
Fotografía: David Franco
Música: Howard Shore
Género: Drama. Música
Distribuidor: Filmax

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Tráiler de ‘La canción de los nombres olvidados’

Sinopsis

En pleno estallido de la segunda Guerra Mundial, el pequeño Dovidl acaba de llegar a Londres como refugiado judío desde su Polonia natal. Con tan solo 9 años, es un prodigio del violín, lo que propicia su acogida en una destacada familia británica, que le integra como un hijo más y promociona sus estudios musicales. Dovidl se convierte en el mejor amigo de su nuevo “hermano” Martin y en la gran promesa familiar.

Años después, Dovidl está a punto de ofrecer su primer y esperado concierto, pero horas antes desaparece sin dejar rastro provocando la vergüenza y la ruina de la familia y dejando a Martin sumido en la tristeza y la incertidumbre.

Convertido en profesor y experto musical, Martin (Tim Roth), ya adulto, descubre por casualidad a un joven violinista que le muestra una filigrana estilística que sólo Dovidl podría haberle enseñado, despertando en él sentimientos que permanecían olvidados. Martin comienza en ese momento una búsqueda que le llevará a recorrer medio mundo y a adentrarse en su propio interior para dar respuesta a las preguntas silenciadas durante tantos años. (Filmax)

Premios

  • Festival de San Sebastián: Película de clausura (fuera de concurso). 2019


Un ritmo desacompasado

Aunque la banda sonora de Howard Shore sea sencillamente prodigiosa, la última cinta del cineasta canadiense decae a la mitad por no saber llevar un ritmo adecuado. Aunque la primera hora de película pueda llegar a tocar más de un corazón, toda la trama decae con la aparición de Clive Owen en escena.

Tim Roth deja huella, no siendo “en teoría” el personaje más importante de la historia. Solo un pianista corriente; que no guarda ningún parecido, más que cierta nostalgia, con su personaje en ‘La leyenda del pianista en el océano’. Dentro de su banalidad, sin embargo, Roth lo hace destacar, más que Clive Owen a su genio violinista, David Eli Rapoport.

La canción de los nombres olvidados

Lo mejor, los flashbacks

La mejor parte de la película, por otro lado, no es la que cuentan estos dos veteranos actores; que juegan al gato y el ratón por Inglaterra, Polonia y Nueva York. Lo más interesante está en los flashbacks. La amistad de Gerran Howell y Misha Handley, como Martin y Dovidl de niños, es lo que antes consigue hacerte empatizar con la historia.

La estampa del pequeño prodigio judío al violín, abriéndose paso con su música y lengua bífida en la pesadilla adulta de la Segunda Guerra Mundial, es lo que más acerca la película a la de Polanski, no obstante, como decía al principio, de una forma mucho más pobre.

La canción de los nombres olvidados

Tradición judía

Algo que también ha llamado mi atención del metraje ha sido lo bien que representa la religión judía. Desde que Dovidl es un crío aparece cumpliendo con las diferentes tradiciones, desde su Bar Mitzvah al rezo a los muertos, o la propia canción a los nombres olvidados, dedicada a todos los judíos que murieron, sin nadie vivo para rezarlos.

The Song of Names

Conclusión de ‘La canción de los nombres olvidados’

Aunque el ritmo decaiga, la historia que cuenta y su final me parecen lo suficientemente cautivadores como para calificarla de entretenida. Es una historia más sobre la Segunda Guerra Mundial, a la que se le podía haber sacado más partido, pero que, sin embargo, seguramente arrancará muchas emociones.

Reportaje de La canción de los nombres olvidados en Días de Cine TVE

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