Allá por el 2008 se estrenaba en España, en la recién cadena de televisión, la Sexta, una serie que contaba con un presupuesto irrisorio. Se trataba de Qué vida más triste, una serie de docuficción española, que había tenido ya su arranque en un blog por internet. Con los años, la serie se ha ido reivindicando por ser uno de los embriones más clarividentes y frescos de lo que hoy en día supone el consumo y el ocio digital. El “Hágalo usted mismo” en el terreno del ambiente audiovisual y la democratización del cine y el producto cinematográfico.

Quizá Borja y Joseba, los protagonistas de Qué vida más triste no tuvieron una carrera profesional posterior dentro de la industria cinematográfica, pero al fin y al cabo era normal, no estaban dentro de esta, del mainstream sino que se sirvieron de ella para no perder su propia esencia. Hoy merecen algo más que un homenaje, merecen una reivindicación.

Una de las primeras series con origen online

En un mundo donde no existían los Youtubers, ni los influencers, ni demás fauna variopinta, Qué vida más triste se erigió como una serie que tuvo precisamente su embrión en Internet. Borja Pérez, un joven de Basauri (población real de Vizcaya) mostraba en pequeños vídeos de apenas poco más de un par de minutos de duración su propia vida, mezclada con elementos de ficción. El pequeño blog fue creciendo en popularidad en Internet, y enganchando a miles de aficionados que se divertían viendo la propia vida que se estaba desarrollando delante de sus ojos.

La gracia precisamente estaba en la manera en como Borja Pérez enfocaba su propia cotidianidad: Ponerle una buena cara a las putadas diarias de la vida. Aún le faltaba mucho para mejorar y sobre todo le faltaban medios, pero ya se estaba poniendo la semilla de algo que sería mucho más grande.

Qué vida más triste

El Estreno en la Sexta

La Sexta, que por aquel entonces estaba arrancando dentro de la industria televisiva y quería presentar una imagen joven y dinámica se decidió por darle una oportunidad a estos chavales que estaban teniendo éxito en “Interné”. Lo cierto es que los medios que les dieron fueron paupérrimos, pero por lo menos fueron el único medio en darles un altavoz. Hoy en día, Borja y Joseba estarían triunfando en internet, en Youtube, sin necesidad de apostar por una plataforma convencional. Surgió también Rubén Ontiveiros, director de la serie, que supo canalizar el talento innato de los dos actores y darles una plataforma mucho más grande.

La particular visión de la cultura pop

Qué vida más triste llegó a cuajar por saber mostrar la cultura popular y saber integrarla con humor que mostraba un punto de vista del “fracasado”, del treinteañero que sigue viviendo en los padres, de una realidad que se acercaba a nuestra sociedad y que hablaba de manera directa al corazón del espectador español medio. Borja y Joseba vivían en Basauri pero para todos aquellos espectadores que esperábamos cada tarde para ver la serie (por aquel entonces servidor estaba en Bachillerato) nos hablaban directamente al corazón.

Nos hablaban de los problemas que todos teníamos, de las series que conocíamos,  de la propia crisis y en definitiva, una radiografía costumbrista de la sociedad española, uno de los géneros por excelencia del arte español.

Qué vida más triste

Aportando Neologismos y Episodios geniales

Muchas de las frases que se utilizaron en Qué vida más triste se han quedado para siempre en el colectivo español. Algo, que dice mucho de la influencia que llegó a tener una serie con tan escasos medios. Para resumirlas en una pequeña lista: “El Toma-Toma, Para todos aquellos que siempre dudaron de Borja, El que lo quiera entender que lo entienda”…Un efecto solo comparable a los neologismos que introdujo Chiquito de la Calzada, y con un altavoz cien veces mayor.

Precisamente los mejores episodios o los más aclamados por los fans son los que utilizaban el ingenio como un substituto del dinero y en los que se mezclaban los elementos de la cultura popular, que desprendían un amor puro por parte de los creadores hacía todos estos productos. El episodio en que los vídeos de Youtube desaparecían y eran los propios Joseba y Borja quienes tenían que reemplazar los mismos vídeos de la plataforma, o el episodio del Regreso al Futuro, o el de Cube

Qué vida más triste

Borja y Joseba unos personajes maravillosos

Son seres humanos. Quizá estirados en la sátira, pero un realismo que hacía que nos compadeciéramos del machismo, racismo e idiotismo general de Borja. Que sufriéramos con la sequía sexual que siempre le aquejaba. Y lo mismo con Joseba, la voz de la razón dentro de la pareja cómica.

Más de una década después, va siendo hora de poner en su justo sitio una sitcom que si fuera americana habría tenido una repercusión mil veces mayor. Pero los auténticos fans de Qué vida más triste nunca olvidaremos aquellas tardes. Por todo ello, Muchas gracias a Borja y Joseba, a Nuria, al padre de Borja, al Xabi, y a tantos otros personajes secundarios que nos acompañaron en aquellos tiempos.

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