La chica del coro, ópera prima de la realizadora eslovena Urška Djukić, se adentra en el despertar emocional y la construcción de identidad desde una mirada íntima, sensorial y profundamente observacional. Ganadora del Premio FIPRESCI en la Sección Perspectivas de la Berlinale 2025, en España, la película participó en la Sección Punto de Encuentro de la Seminci 2025 y en la Sección EFA del Festival de Sevilla. La chica del coro sigue a una joven enfrentada a los cambios físicos y emocionales propios del paso hacia la adolescencia, en un entorno donde la presión social, el deseo y la necesidad de pertenencia comienzan a definir su percepción del mundo. Estreno el 15 de mayo de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'La chica del coro'
Resumen
Ficha Técnica
Título: La chica del coro
Título original: Kaj ti je deklica / Little Trouble Girls
Reparto:
Jara Sofija Ostan (Lucija)
Mina Švajger (Ana-Marija)
Sasa Tabakovic (Conductor)
Natasa Burger (Madre (Helena))
Staša Popovic (Klara)
Mateja Strle (Ursula)
Marko Mandic (Dr. Primozic)
Sasa Pavcek (Hermana Magda)
Lotos Sparovec (Padre (Niko))
Tomazin Irena (Hermana Kati)
Casson Matia (Obrero)
Año: 2025
Duración: 89 min.
País: Eslovenia
Director: Urška Djukić
Guion: Urška Djukić, Maria Bohr
Fotografía: Lev Predan Kowarski
Música: Kranjcan Lojze
Género: Drama. Religión
Distribuidor: Atalante Cinema
Tráiler de 'La chica del coro'
Sinopsis
La chica del coro es un coming-of-age sobre el despertar sexual de Lucía, una adolescente eslovena, durante su estancia en un convento con el coro de su escuela católica. Lucía tendrá que enfrentarse a las contradicciones que su fe y su naciente deseo despiertan en ella, a la vez que navega las turbulentas aguas de la amistad adolescente. (Atalante Cinema)
Dónde se puede ver la película en streaming
Traicionar la certeza
La chica del coro aborda uno de esos momentos delicadísimos de la adolescencia donde todo empieza a mezclarse, la amistad, la religión, el deseo, la culpa y la necesidad desesperada de pertenecer. Lucía entra en el coro femenino de su colegio católico siendo una chica tímida, casi invisible, y encuentra en Ana-María una figura magnética, popular, segura, provocadora, la típica persona que parece vivir con una libertad que uno todavía no sabe ni imaginar para sí mismo.
La chica del coro entiende muy bien algo fundamental sobre la adolescencia, no hace falta que ocurra una tragedia enorme para que todo parezca el fin del mundo, basta una mirada, un deseo inesperado, una amistad que cambia de forma, y ahí la película encuentra su mayor verdad.
Sensibilidad íntima
El trabajo de Urška Djukić tiene mucha delicadeza, La chica del coro nunca convierte el despertar sexual de Lucía en algo escandaloso ni grandilocuente. Todo está filmado desde la incomodidad, desde la curiosidad y desde esa sensación adolescente de no entender del todo lo que te está pasando.
Djukić trabaja muy bien los silencios, las miradas y las tensiones pequeñas dentro del grupo de chicas. El coro funciona casi como una microsociedad, jerarquías, alianzas, inseguridades y necesidad constante de aprobación. También resulta interesante cómo utiliza el entorno religioso no tanto como crítica frontal, sino como espacio de contradicción emocional, la espiritualidad, la culpa y el deseo conviven constantemente.
Adolescencia filmada
Jara Sofija Ostan sostiene muy bien toda la película, transmite esa mezcla tan específica de timidez, observación constante y confusión emocional que define muchas veces la adolescencia. Hay algo muy auténtico en cómo ocupa los espacios, cómo mira a los demás o cómo parece sentirse siempre ligeramente fuera de lugar. La relación con Mina Švajger funciona precisamente porque nunca se simplifica del todo, hay admiración, tensión, dependencia emocional e incluso cierta rivalidad silenciosa, eso le da mucha vida al relato.
Voces, respiraciones y tensión
A nivel técnico, La chica del coro destaca especialmente por el uso del sonido. Las voces del coro no son solo acompañamiento musical, representan armonía colectiva, disciplina y pertenencia. Cuanto más se fragmenta emocionalmente Lucía, más cambia también la manera en que percibimos esos momentos musicales.
La fotografía apuesta por una intimidad muy cercana, captando pequeños gestos y tensiones corporales. El convento y los espacios religiosos están filmados con una mezcla interesante de belleza y opresión silenciosa. El ritmo es pausado, pero coherente con ese proceso interno de descubrimiento.
Conclusión de 'La chica del coro'
La chica del coro habla del despertar emocional y sexual sin convertirlo en discurso ni en melodrama exagerado. Habla de lo incómodo que es empezar a descubrir quién eres cuando todavía estás intentando encajar en lo que otros esperan de ti. No reinventa el coming of age, pero sí lo aborda con sensibilidad, verdad y una mirada muy humana.
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