Tras su debut cinematográfico en 2017 con “Dos coronas”, Michal Kondrat llega a los cines con La divina misericordia. El film aborda la vida de Santa Faustina Kowalska, llamada también la Apóstol de la Divina Misericordia. Gracias a sus visiones, se ha convertido en una de las místicas más importantes del Cristianismo, siendo canonizada por Juan Pablo II el 30 de abril del 2000. De esta forma, Kondrat mezcla el documental con la ficción para revelar los episodios más importantes de la vida de la Santa. En cines españoles el 25 de septiembre de 2020.



La divina misericordia

Crítica de ‘La divina misericordia’

Ficha Técnica

Título: La divina misericordia
Título original: Milosc i milosierdzie

Reparto:
Kamila Kaminska (Faustyna Kowalska)
Maciej Malysa (Padre Michal Sopocko)
Janusz Chabior (Eugeniusz Kazimirowski)
Remigiusz Jankowski (Padre Józef Jarzebowski)
Jacek Borkowski (Padre Swirski)

Año: 2019
Duración: 104 min
País: Polonia
Dirección: Michal Kondrat
Guion: Michal Kondrat
Música: Radoslaw Labahua y Pawel Stankiewicz
Fotografía: Mateusz Pastewka y Jan Sobierajski
Género: Documental
Distribución: European Dreams Factory

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La divina misericordia’

Sinopsis de ‘La divina misericordia’

La divina misericordia presenta hechos desconocidos, documentos recientemente divulgados y análisis científicos que aportan nuevos datos sobre uno de los grandes misterios de nuestra fe. Las similitudes entre la imagen de la Divina Misericordia y la Sábana Santa de Turín, refuerzan la veracidad de las apariciones de Jesús a Santa Faustina. El filme describe el proceso de elaboración del cuadro y explica cómo nació y se difundió por todo el mundo el culto a la Divina Misericordia. (EUROPEAN DREAMS FACTORY).



La divina misericordia
Foto de European Dreams Factory

La llamada de Dios

Michal Kondrat se lanza al cine de ficción, con dosis del género documental que ya experimentó en su ópera prima. De esta forma, con La divina misericordia realiza un análisis por la vida de Santa Faustina y el propio concepto que da nombre a la película. No obstante, mezcla las declaraciones de personas relacionadas con la religión, junto con recreaciones que no se limitan a ello, sino que también funcionan perfectamente como recurso narrativo. Incluso, se puede decir que hubiera sido un acierto si se hubiese apostado más por esta línea y no combinar el toque de documental. Por lo cual, destaca más en esa puesta en escena, que ejecuta un análisis curioso de la vivencia de la Santa y no sigue el esquema estándar. Asimismo, el relato principal se ve mermado por una intención de mostrar toda la repercusión del nacimiento de esta parte de la Iglesia.

Sin embargo, el problema que se presenta es el exceso de ponentes religiosos, dado que se puede percibir, indudablemente, una intención embaucadora en torno a la fe. De esta manera, ese punto aleccionador puede no terminar de cuajar. Además, prueba de ello, es el interés histórico que enseña a través del análisis, que hace aguas al no ir hacia una complejidad más certera. Entonces, desluce en esa ínfula de querer encomendar al espectador continuar el mensaje de la Santa y subrayar cuál es el camino a seguir. También habría que añadir que algunas de las historias contemporáneas salen de la atmósfera creada y no aportan más al libreto, sino que se vuelven redundantes y pecan de maniqueístas. Aun así, hay alguna parte, como la comparación entre distintos elementos sagrados como el sudario de Oviedo y el cuadro original de la Divina Misericordia, que causa interés.

Santa Faustina
Foto de European Dreams Factory

La recreación dramática

Una de las principales atracciones del film son las recreaciones de La divina misericordia. Para comenzar, Kamila Kaminska da vida a la Santa Faustina, desde su juventud hasta su madurez. Por un lado, tiene ese brillo y esa luz en su rostro, que le permite dar verosimilitud física al papel que representa. Pero, por otro, sucumbe a una ingenuidad exacerbada, que se junta con una esencia mística que resta total credibilidad a su actuación. Por lo cual, hay momentos en los que llega a tocar la línea de la comedia no intencionada. Aun así, su inconveniente más fervientes es el retrato más cercano al endiosamiento de la figura, que a la humanidad de su viaje vital, no permitiéndole sacar más partido dramático a su trabajo. A pesar de ello, hay pinceladas emocionales presentes que afloran un ápice de intención.

Después, el otro gran protagonista de esta parte ficcionada es Maciej Malysa como el Padre Michal Sopocko, uno de los principales propulsores de la congregación y el mensaje de Kowalska. Mientras que tiene esa energía bien medida, con un buen ejercicio de contención, luego desaparece ante una vorágine telenovelesca y demasiado vigorosa e impostada. De igual manera, se ve un progreso aminorado a lo largo de la cinta, que deja entrever una pretensión trabajada. Luego, el resto del reparto toma una función más circunstancial, por lo que no tienen tiempo suficiente para mostrar su talento. Únicamente, el trabajo de Remigiusz Jankowski, como el padre Jósef Jarzebowski, que, aunque roza lo caricaturesco, es un soplo de aire fresco ante tanta intensidad interpretativa y mística. Además, su personaje tiene una historia ciertamente oportunista, pero con picos de tensión que sabe aprovechar para su trabajo actoral.

Santa Faustina
Foto de European Dreams Factory

La dualidad visual

Como es lógico, La divina misericordia busca subrayar la grandeza del mensaje de Santa Faustina y que todas las piezas encajen ante un relato políticamente correcto. Además de ser aprobada por todas las tesis promulgadas por la religión católica. A pesar de ello, la realización se mueve entre dos aguas que no terminan de converger y se queda en un limbo simbólico. Naturalmente, sigue una estética en la que triunfan los colores claros y una luminosidad frente a las sombras. Sin embargo, al cambiar de registro entre los planos más acordes al estándar documental y luego la realidad ficcionada, el espectador puede abstraerse y apartar la mirada ante una disposición visual confusa. Por esa razón, la cámara no seduce como pudiera al espectador y su trabajo pierde eficacia por una ejecución irregular.

La dirección de arte flaquea en una estética cercana a los vídeos de catequesis y en los efectos especiales. Por lo cual, las apariciones del mismísimo Jesucristo tienen un acabado excesivamente insustancial, no sabiendo escoger una envoltura más acorde con las situaciones que se narran. Lo mismo ocurre con la dirección de fotografía, que se crece ante los primeros planos, más expresivos, pero decae en los más generales, al no tener el espacio a su favor. Por suerte, el archivo fotográfico y visual, además de las gráficas creadas en comparativas y vestigios reales, hay piezas fructíferas, aunque tienden a una repetición innecesaria. En resumen, de la misma manera en la que sucede en toda la película, esa dualidad estilística le pasa factura, contando con un ritmo ameno, pero intrincado.

La divina misericordia
Foto de European Dreams Factory

Conclusión

La divina misericordia es una película que endiosa la imagen de Santa Faustina y el concepto que lleva el propio título. Mientras que por una parte juega con el género documental repetitivo, por otra se deja llevar por una ficción mal aprovechada. Por tanto, esta dualidad no termina de converger de una forma orgánica. Hay momentos interesantes, en los que se echa en falta más profundidad en su figura principal y no tanta dispersión. A ello se une el mensaje adoctrinador religioso, que le pasa factura. El espectador percibe esa intención de evangelizar. A nivel técnico, hay puntos que se podrían haber aprovechado más, como el montaje del archivo visual, pero desluce al no encontrar un camino concreto y sucumbe a una realización irregular y anodina. La leyenda que se queda en cuento, donde no encuentra el consuelo de un camino fulgurante.

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