El 19 de febrero se suma a Movistar+ La invocación (We Summon the Darkness). Marc Meyers es un director difícil de encasillar en un género concreto, pero no es la primera vez que abre sus puertas al terror. Aunque la mayoría de su filmografía se guía por los parámetros del cine comercial estadounidense, es cierto que sus películas transmiten pequeñas dosis de frescura a los ojos de aquellos espectadores más tolerantes.

Su reparto está formado por interpretes jóvenes en proceso de maduración. Entre ellos encontramos actrices con mayor recorrido como Alexandra Daddario o Amy Forsyth, la cual, recuerda a Abigail Breslin en su personaje para Zombieland. En general, ninguno destaca por su interpretación, principalmente por que la película tiene otros intereses y no contempla introducirse en la psicología de los personajes. La invocación intenta transmitir un mensaje totalmente explícito por medio de un entretenimiento absurdo y visceral. Si bien, su portada y sinopsis parece orientarnos hacia la senda del heavy metal, la película se dirige hacia algo totalmente distinto.



La invocación (We Summon the Darkness)

Crítica de ‘La invocación’

Ficha Técnica

Título: La invocación
Título original: We Summon the Darkness

Reparto:
Alexandra Daddario (Alexis)
Keean Johnson (Mark)
Maddie Hasson (Val)
Amy Forsyth (Beverly)
Logan Miller (Kovacs)

Año: 2019
Duración: 83 min
País: Estados Unidos
Dirección: Marc Meyers
Guion: Alan Trezza
Fotografía: Tarin Anderson
Género: Terror
Distribución: Movistar+

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La invocación’

Sinopsis de ‘La invocación’

La invocación (We Summon the Darkness) nos lleva al año 1988. Los habitantes de los Estados Unidos están aterrorizados por una serie de asesinatos satánicos que se han cometido a lo largo del país, y cuyos responsables parecen ser asistentes a conciertos de heavy metal. Tres chicas en su veintena, Alexis, Val y Beverly, conocen a otros tres chicos, Mark, Kovacs e Ivan, durante un concierto y deciden acudir juntos a la casa de veraneo de Alexis. Allí, los chicos descubrirán que, lejos de ser las amantes del rock que habían dicho ser, al grupo de chicas le apasiona algo mucho más sórdido y terrorífico que la música. (FILMAFFINITY).



La invocación
Foto de Movistar+

Heavy Metal

La cinta comienza con un grupo de adolescentes camino de un concierto de rock, mientras son bombardeadas con noticias sobre los asesinatos de un grupo satánico relacionado con esa disciplina artística. Por lo tanto, el heavy metal que promete La invocación (We Summon the Darkness) queda relegado a una excusa para agrupar a los personajes y comenzar la película. Los primeros veinte minutos están plagados de referencias sobre cantantes y grupos, introducidas en conversaciones efímeras sin ningún tipo de funcionalidad para la trama. Esta vertiente del rock se convierte en el pretexto perfecto para hacer creer al espectador que todo el mal está provocado por este estilo de vida, algo que cambiará de forma súbita para advertirnos del peligro de la religión cristiana.

Un mensaje simple pero efectivo, siempre se ha cuestionado la bondad de la iglesia católica. En este caso, el mensaje sirve de contexto para justificar acciones de manera sencilla. Los actos se limitan a la elección del blanco o negro, privando de la profundidad que aportaría una paleta de grises a un guion de mínimo desarrollo. Todo está justificado de la forma más simple, evitando que el espectador realice esfuerzos mentales más allá de entender un chiste o reírse de situaciones surrealistas. El entretenimiento sencillo y dispar es el verdadero objetivo de Marc Meyers. Por este motivo, atracciones tan importantes como el heavy metal quedan relegadas a un plano casi inexistente, para dar prioridad a las cualidades de un slasher común.

We Summon the Darkness
Foto de Movistar+

El entorno

La invocación (We Summon the Darkness) demuestra tener añoranza por los años ochenta. En esta época, el subgénero slasher penetraba con fuerza dentro del sector. La superficialidad de los personajes y su poco tratamiento invita a compararlos con los jóvenes imprudentes que ocupaban Lago Cristal (Crystal lake) en Viernes 13. Sin duda, el parecido de sus individuos es tan similar como su entorno.

Una vez agrupados los personajes, la película continua en una mansión aislada de todo contacto. Su ubicación y dimensiones nos afirman que algo peliagudo sucederá entre sus puertas. Es en este lugar donde concluye el planteamiento expuesto la primera media hora. A partir de aquí, la historia se sumerge en la rueda de la locura con situaciones totalmente incomprensibles pero entretenidas. A diferencia de los slasher, “los monstruos” de esta película evitan que la sensación de peligro se sienta en nuestros huesos. La incompetencia del enemigo provoca que este producto se sitúe más cerca de la comedia que del horror.

Quizás el verdadero problema de la película sea promocionarse como un producto diferente. La invocación (We Summon the Darkness) es una película de terror tapada completamente por un velo cómico, algo que el espectador desconoce antes de sumergirse en su contenido. De manera muy obvia, la comedia se puede ver reflejada en la gestualidad estridente de Alexandra Daddario y en el running gag del personaje de Maddie Hasson pidiendo ir al baño.

La invocación
Foto de Movistar+

Conclusión

Si somos conscientes de como Marc Meyers construye la película, se convierte en una pieza completamente disfrutable para un público que busca evadirse y pensar lo menos posible. Es muy placentero lidiar con la incompetencia de los personajes y entrar en el juego de lo absurdo. Desde esta perspectiva, aun siendo volátil, La invocación (We Summon the Darkness) demuestra tener cierto encanto en un conglomerado de películas comerciales muy similares a su estilo.

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