La mesita del comedor es el primer largometraje del director y guionista Caye Casas en solitario, después de que se estrenase el 2017 con Matar a Dios, junto a Albert Pintó. Lo que empieza como una comedia negra se torna pronto en algo muy distinto que sin duda no dejará indiferente a nadie. Entrando de lleno en el terror psicológico, La mesita de comedor ha conquistado a los fanáticos del género de todas partes. Su palmarés incluye el premio a mejor película en la 42.ª edición de TerrorMolins y el premio del público en la 34ª Semana de Terror de San Sebastián, ex aequo con otro éxito perturbador, Cuando acecha la maldad, de Demián Rugna. La mesita del comedor se estrena en salas el 30 de noviembre de 2023.



La mesita del comedor

Crítica de 'La mesita del comedor'

Ficha Técnica

Título: La mesita del comedor
Título original: La mesita del comedor

Reparto:
David Pareja (Juan)
Estefanía de los Santos (María)
Claudia Riera (Cristina)
Josep Riera (Carlos)
Itziar Castro (Amiga súper)
Eduardo Antuña (Vendedor)
Emilio Gavira (Voz del súper)
Gala Flores (Vecina hija)
Paco Benjumea (Policía 1)
Cristina Dilla (Vecina madre)
Clàudia Font (Policía 2)

Año: 2022
Duración: 91 min.
País: España
Director: Caye Casas
Guion: Caye Casas, Cristina Borobia
Fotografía: Caye Casas, Cristina Borobia
Música: Bambikina
Género: Terror. Drama
Distribuidor: Alhena Production

Filmaffinity

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Tráiler de 'La mesita del comedor'

Sinopsis

La película narra la historia de Jesús y María, una pareja que está pasando por un momento difícil en su relación, pero que acaban de convertirse en padres. Para dar forma a su nueva vida, deciden comprar una mesa de centro: una decisión que cambiará sus vidas.
Protagonizada por David Pareja (“Amigo”) y Estefanía de los Santos (“Grupo 7”, “Jaulas”); la película cuenta con la participación de Claudia RieraJosep RieraGala FloresEduardo Antuña e Itziar Castro (ganadora del premio a Mejor Actriz en el XIV Fantaspoa por “Matar a dios”).



La peor compra de la historia

David Pareja y Estefanía de los Santos son Jesús y María, una pareja que acaba de tener su primer hijo: Cayetano, alias Cayetanín. La mesita del comedor arranca con la visita de la familia a una deprimente tienda de muebles, donde Jesús se empecina en comprar la mesita del comedor más hortera que tienen disponible. Pese a las quejas de María y las pocas habilidades comerciales del vendedor (gracioso y caricaturesco Eduardo Antuña), Jesús se lleva la mesita de sus sueños a casa. Se marcha satisfecho, pues es lo único que ha podido escoger él mismo ese último año. Y hasta aquí puedo leer.

No es posible hablar de La mesita del comedor sin remarcar que a los veinte minutos del metraje algo sucede que lo cambia todo de tercio. Dejémoslo aquí, y tratemos de no intuir el susodicho spoiler. Viniendo de Matar a Dios, una película empapada de humor negro de principio a fin, uno puede pensar que La mesita del comedor va a seguir la misma línea. Y, al principio, lo hace, amén de la vis cómica del genial David Pareja y del miserable vendedor de muebles. Sin embargo, a la media hora queda claro que el rumbo a seguir en esta ocasión es muy, muy diferente.

La mesita del comedor película
Copyright Alhena Production

Una película que hace sufrir

La mesita del comedor es una experiencia terrorífica. Y lo es por tratar su premisa con absoluto realismo. En algunos casos, como el que la película plantea, la realidad puede dar más miedo que cualquier pesadilla imaginable. La esencia de comedia negra sigue viva, pero se limita a subrayados tan ingeniosos como crueles. Lo cierto es que si no se hubiese tomado esta decisión y la comedia negra hubiese seguido en primer plano, la película transitaría aguas muy delicadas. De esa manera, hubiera sido muy fácil para Casas y para Cristina Borobia, la coguionista, caer en la ofensa gratuita y en la banalización de lo trágico. El tono elegido es probablemente el más acertado.

La espiral de tensión en la que desemboca La mesita del comedor te mantiene con la retina pegada a la pantalla. Y eso que, como si de tragedia griega se tratase, no se pueda concebir más que el desastre como punto final. El abanico de resoluciones es bien limitado, tanto que alguno pueda preguntarse cuál es la razón de ser del largometraje. La clave para poder disfrutarla es no pensar en una justificación. Lo que ocurre es simplemente algo que puede suceder

La película es dura, se mire como se mire, e indigestible para ciertos espectadores. Pero también es una maravilla para aquellos masoquistas cinéfilos que disfrutan cuando una película les hace pasarlo mal. La dolorosa complicidad entre el espectador y Jesús es vital. Él y nosotros somos los únicos que entendemos qué ocurre, y con él permanecemos en todo momento. Las escenas de mayor tensión: aquellas que acercan La mesita del comedor a una revisitación costumbrista y retorcida de El corazón delator de Edgar Allan Poe.

La mesita del comedor película
Copyright Alhena Production

Cine independiente de calidad

La mesita del comedor es puro terror doméstico. Es imposible no sufrir junto a David Pareja, pues se enfrenta de cara a uno de los miedos más universales que puede tener el ser humano. Aunque a partir de la media hora la película utiliza a fondo los códigos del terror psicológico, aquello que está ocurriendo entra dentro del drama familiar más categórico. El trabajo actoral es magnífico, y da una credibilidad tal a aquello que está ocurriendo que asusta. Ya hemos mencionado una y otra vez a Pareja, pero no a Estefanía de los Santos, tan agria como sobrecogedora. 

Aunque La mesita del comedor ha tenido una gran acogida en festivales de género, tanto nacionales como internacionales, no cuenta por ahora con una gran distribución en salas. Una pena, porque aunque hablamos de una película de modesto presupuesto, esto no está nunca reñido con la calidad ni la originalidad.

Estefanía de los Santos
Copyright Alhena Production

Conclusión de 'La mesita del comedor'

La mesita del comedor parte de una premisa que, aún sin sustos ni monstruos, va a quitar el sueño a más de uno. El director Caye Casas consigue evitar que el giro argumental que sucede sea un shock gratuito, comprometiéndose de lleno con la gravedad y el dramatismo de lo que sucede. Aunque más diluidos que en los primeros compases del film, los elementos de comedia negra consiguen no desentonar y otorgar identidad a la película. No es para todos los públicos, igual que ninguna mesita del comedor es para todos los gustos.

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