La pasión de Juana de Arco es un largometraje del director danés Carl Theodor Dreyer. El filme narra el proceso judicial de Juana de Arco, incluye los interrogatorios, y finaliza con su muerte en la hoguera, fue condenada por brujería. Maria Falconetti es la actriz protagonista.

Es muda y está grabada en blanco y negro. A pesar de contar con diversas bandas sonoras, la versión original de Dreyer carecía de música. En el momento de la proyección se incluía la parte sonora.



Crítica de ‘La pasión de Juana de Arco’

Ficha Técnica

Título: La pasión de Juana de Arco
Título original: La Passion de Jeanne d’Arc

Reparto:

Maria Falconetti (Juana de Arco)
Eugene Silvain (Pierre Couchon)
André Berley (Jean D’Estivet)
Maurice Shutz (Nicolas Loyseleur)

Año: 1928
Duración: 110 min.
País: Francia
Director: Carl Theodor Dreyer
Guion: Carl Theodor Dreyer, Joseph Delteil
Fotografía: Rudolph Maté, Goestula Kottula
Género: Drama. Cine mudo. Película de culto
Distribuidor: Societé generale de films

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La Pasión De Juana De Arco [Blu-ray]
  • Renée Jeanne Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz (Actors)
  • Carl Theodor Dreyer (Director)

Sinopsis 

Guerra de los Cien Años, siglos XIV y XV. En 1431, la joven Juana de Arco, después de haber conducido a las tropas francesas a la victoria, es arrestada y acusada de brujería. Ella declara haber recibido de Dios la misión de salvar a Francia, pero es procesada y condenada a morir en la hoguera. (FILMAFFINITY)



Por qué Juana de Arco

Juana de arco, la Doncella de Orleans, fue una joven campesina que condujo al Ejército francés en la guerra de los Cien Años, consiguiendo que Carlos VII de Valois fuese coronado rey de Francia.

Años atrás, Juana había experimentado una serie de sucesos divinos, atestiguando que había visto a varias santidades, entre ellas a san Miguel. Sin embargo, los hechos pasaron en vano y tras dirigir al ejército volvió a tener visiones, esta vez de Dios.

Fue capturada y juzgada por herejía en una de las batallas. Un tribunal eclesiástico la acusó de blasfemia, afirmando que las voces que escuchaba provenían del diablo. El juicio duró varios meses y finalmente sería condenada a morir en la hoguera en 1431, cuando contaba con apenas 19 años. Fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920

Este último proceso es el que Carl Theodor Dreyer plasma en su filme, La pasión de Juana de Arco en 1928. Rememora el juicio y las tensas declaraciones que se alargaron en el tiempo casi tres meses, proyectando a Maria Falconetti como una verdadera mártir, una de las mejores interpretaciones de la historia del cine.

Juana de Arco es un símbolo popular en el arte: literatura, pintura, escultura, música y por ende, teatro y cine. Se han realizado, y continúan realizándose, incontables obras basadas en su figura, inspirándose en sus hazañas o venerándola.

La pasión de Juana de Arco

María Falconetti

Maria Falconetti fue una actriz francesa, participó en varias obras teatrales y antes de protagonizar La pasión de Juana de Arco, actuó en dos largometrajes menores, en 1917.

Dreyer ofrece una descripción de Juana muy próxima a la forjada en el último siglo. Proyecta una joven en pleno calvario, confrontándola al propio Jesucristo en algunos fragmentos. Ella se niega a contradecir la palabra de Dios y el tribunal eclesiástico, en lugar de empatizar, se dedica a mofarse de ella de la forma más cruel y vil posible, llegando a condenarla por herejía y por escuchar las palabras del diablo.

Resulta sorprendente cómo María, ostentando una de las interpretaciones más conmovedoras y célebres en la historia de la cinematografía mundial, no continuase con su carrera en el cine.

La pasión de Juana de Arco

Esencia del Filme

La crítica ha definido La pasión de Juana de Arco como una “sinfonía de primeros planos”. Una más que acertada descripción para un largometraje que se sustenta en un primer plano de Maria Falconetti, su magistral interpretación carga con todo el peso de la película.

El trabajo y la interpretación del resto de personajes sirve para enfatizar a la propia protagonista, la exaltan y engrandecen más si cabe. La fotografía, en blanco y negro, está realizada por Rudolph Maté y Goestula Kottula.

A principios del siglo XX, la banda sonora se interpretaba en directo en las propias salas de cine. Para este filme se utilizaron varias obras diferentes, desde Bach hasta Vivaldi. Sin embargo, numerosos compositores, desde finales de siglo, han compuesto versiones, de diferentes estilos, que han acompañado a la película.

Algunas propuestas son bastante curiosas, encontramos a Nick Cave y los Dirty Three en 1995 o al noruego Ugress con música electrónica en 2003. Las grabaciones se elevan a más de una veintena.

En 1994, el compositor Richard Einhorn compone un oratorio, “Voices of Light”, convertido en la banda sonora más habitual para el filme. La crudeza que desprende Maria Falconetti con su rostro, es análoga a la música que se escucha, fuerte y desgarradora.

El debate, entre la versión original de Dreyer, donde el silencio acumula toda la tensión del rostro desequilibrado de Juana, o una de las versiones sonoras, está a la orden del día.

La pasión de Juana de Arco

Comparación con Bresson

Es imprescindible establecer un vínculo entre La pasión de Juana de Arco de Dreyer y El proceso de Juana de Arco (1962) de Robert Bresson. Mas no cabe entrar en valoraciones, no se trata de dictaminar cuál es mejor o cuál es peor. Son dos obras grandiosas pertenecientes a géneros diferentes, o más bien a estilos diferentes, pues tanto Dreyer como Bresson, figuras de culto, son aclamados y criticados al mismo tiempo.

La comparación deriva de la trama, de la estética, de la forma… En ambas películas se describe el mismo acontecimiento, el tortuoso e interminable juicio al que Juana de Arco fue sometida y la condena a ser quemada en la hoguera.

La perspectiva de ambos cineastas, aun compartiendo la peculiaridad de hacer un cine ascético y trascendental, es muy divergente. Mientras la Juana de Dreyer es equiparada al propio mesías, la Juana de Bresson es simplemente, la transcripción en imágenes de unas declaraciones, con una interpretación tan hermética como las que acostumbra el director francés.

El título de cada film ya nos sugiere esta diferencia. Dreyer sitúa la pasión como foco central, la desesperación, el tormento, la angustia o el sacrificio son los componentes fundamentales de su film. En cambio, Bresson nos cuenta el proceso, no participa en el sufrimiento ni en valorarlo, simplemente lo representa. La protagonista, como de costumbre, sería una joven que nunca había actuado, Florence Delay.

Dos Juanas, una muda pero visceral, que roza el histrionismo y otra discreta, casi hierática, inexpresiva, limitándose a recitar un texto y provocando frialdad a su alrededor.

La Passion de Jeanne d'Arc

Adaptaciones

Las adaptaciones de este carismático personaje son innumerables. Grandes maestros del cine no quisieron perder la oportunidad de hacer su propia versión. Entre ellas encontramos: Juana de Arco (1916) de Cecil B. DeMille, La pasión de Juana de Arco (1928) de Carl Theodor Dreyer, Juana de Arco (1948) de Victor Fleming con Ingrid Bergman, Juana de Arco (1954) de Roberto Rossellini con Ingrid Bergman de nuevo, por entonces estaban casados, Santa Juana (1957) de Otto Preminger con una debutante Jean Seberg, El proceso de Juana de Arco (1962) de Robert Bresson, Juana de Arco I (1994) de Jacques Rivette y Juana de Arco (1999) de Luc Besson con Milla Jovovich.

Tras este breve repaso, puede observarse como Juana de Arco ha servido de inspiración en todas las épocas del cine, directores y actrices de reconocido prestigio nos han mostrado a esta mártir con diferentes matices.

Conclusiones de ‘La pasión de Juana de Arco’

Juana de Arco ha sido un personaje muy flexible, adaptándose al lenguaje de todos los periodos cinematográficos, no perdiendo nunca su significado más puro.

La pasión de Juana de Arco de Dreyer no fue un éxito en su estreno, pero se ha consolidado con los años, gracias a las alabanzas de directores, críticos e intérpretes, como una de las mejores obras del cine.

Esta película constituye la victoria de la imagen sobre la palabra. Sentencia el reconocido crítico estadounidense Roger Ebert que: “No puedes conocer la historia del cine mudo hasta que veas el rostro de Maria Falconetti (…)”.

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