Las Catadoras de Hitler (2026) es una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial, que se basa en la obra de la italiana Le Assaggiatrici de Rosella Postorino y que a su vez se basa en las memorias reales de la alemana Margöt Volk. Como indica el propio título de la película, se nos presenta a un grupo de mujeres, cuya protagonista principal Rosa es interpretada por Elisa Schlott, que trabajaron como las catadoras de Adolf Hitler cuando esté se ubicó en el Búnker de Prusia Oriental durante el 1943.

En 2012, a los 95 años, poco antes de morir, Margot Wölk reveló que había sido una de las jóvenes alemanas obligadas a probar los platos de Hitler. Nadie sabía de la existencia de los catadores. Margot fue la única de ellas que sobrevivió al final de la guerra. Su historia inspiró tanto la novela como la película. Estreno el 22 de mayo de 2026 en salas de cine españolas.



Las Catadoras de Hitler

Crítica de 'Las Catadoras de Hitler'

Ficha Técnica

Título: Las catadoras de Hitler
Título original: Le assaggiatrici (The Tasters)

Reparto:
Elisa Schlott (Rosa Sauer)
Max Riemelt (Albert Ziegler)
Alma Hasun (Elfriede)
Emma Falck (Leni)
Olga von Luckwald (Heike)
Thea Rasche (Augustine)
Berit Vander (Ulla)
Kriemhild Hamann (Sabine)
Nicolo Pasetti (Gunther Halder)
Marco Boriero (Médico nazi)
Esther Gemsch (Herta)

Año: 2025
Duración: 123 min.
País: Italia
Director: Silvio Soldini
Guion: Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia, Lucio Ricca. Novela: Rosella Postorino
Fotografía: Renato Berta
Música: Mauro Pagani
Género: Drama. Basada en hechos reales
Distribuidor: Mirror Audiovisual

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Tráiler de 'Las catadoras de Hitler'

Sinopsis

Otoño de 1943. La joven Rosa huye de un Berlín bombardeado y se refugia en un pueblo donde viven sus suegros. Rosa descubre rápidamente que en el bosque adyacente se encuentra el cuartel general de Hitler, la llamada "Guarida del Lobo". El Führer ve enemigos por todas partes. Su obsesión es que lo envenenen. Rosa es forzada, junto con otras mujeres, a probar la comida preparada para él. Divididas entre el miedo a la muerte y el hambre, las "catadoras" aceptan su destino no sin contradicciones. ¿Hay lugar para el amor a las puertas del infierno? (Mirror Audiovisual)

Dónde se puede ver la película en streaming



Triste 1943

La Guerra ya estaba perdida en 1943, y aunque la población no se atreviera a reconocerlo, seguramente por la pena de muerte que acarreaba el pesimismo, Las Catadoras de Hitler capta bien ese ambiente derrotista. Los primeros minutos de la película son fundamentales en este aspecto, mostrándonos una atmósfera decadente en la que viene a inscribirse el filme. Gran parte de ello también se puede comprobar en la relación de los padres de la protagonista, que representan bien lo que los ciudadanos medios pensaban en aquellos terribles momentos, tanto desde la parte optimista y a la vez atemorizada (la madre), como el que sabía que la Guerra ya estaba perdida pero no podía decir nada (el padre).

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Saló con Catadoras

Las Catadoras de Hitler bebe muchísimo de la influencia de la última película de Pier Paolo Pasolini, Saló o los 120 días de Sodoma, también ambientada de hecho en los estertores del régimen fascista. Al igual que en la citada cinta, nos encontramos con dinámicas de poder que ocupan todo el relato y que nos cuentan la relación desproporcionada entre los altos oficiales alemanes y el grupo de mujeres que deben probar la comida del Führer.

Sin llegar a la escatología de Pasolini, Las Catadoras de Hitler opta por un tono más "comercial", sin por ello cortarse mostrándonos la violencia que se empleaba contra la población civil. El régimen controla literalmente el cuerpo de las mujeres (no permitiendo siquiera que dejen un gramo en el plato). Las catadoras no tienen autonomía: comen por obligación, esperan la muerte diariamente y su función es sacrificial: La comida, símbolo tradicional de hogar y supervivencia, se transforma aquí en un instrumento de terror. El acto cotidiano de comer se convierte en una ruleta rusa burocrática. Porque a pesar de la relación de aparente cercanía que podían tener este grupo de mujeres con las élites, en realidad no dejan de ser una representación fragmentada de la población civil y del pueblo llano, que es el verdadero protagonista de nuestra historia.

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Fantasmas

Hitler y la propia Guerra no aparecen de manera directa en Las Catadoras de Hitler, sino que se intuyen como una presencia fantasmal aparece en una película de casas encantadas, como un rastro macabro que sin ser visto es capaz de ejercer su influencia. Por ello la cinta funciona muy bien, porque en comparación con otras películas bélicas, la Guerra no está en tiros ni explosiones, pero si está de manera palpable en muchas secuencias.

También cabe destacar que Las Catadoras de Hitler juega con el concepto de "Última Cena" y es que el suspense a lo McGuffin que hay en cada una de estas secuencias convierte algo tan cotidiano como sentarse a comer en un auténtico ritual de muerte. Cada plato funciona como una amenaza invisible y cada silencio durante la comida parece anticipar una posible tragedia. La tensión no proviene únicamente de saber si la comida está envenenada, sino de la normalización del horror: las protagonistas acaban interiorizando una rutina donde la posibilidad de morir forma parte del día a día.

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Conclusiones de 'Las Catadoras de Hitler'

Las Catadoras de Hitler funciona especialmente bien porque abandona el relato bélico convencional y se centra en el miedo cotidiano, en la opresión psicológica y en las dinámicas de poder que el régimen nazi ejercía incluso sobre los aspectos más íntimos de la vida. La película entiende que el terror no siempre necesita explosiones ni grandes escenas de combate; basta una mesa, un plato de comida y un grupo de mujeres obligadas a esperar su posible muerte.

A pesar de optar por un tono más accesible y menos radical que el cine de Pasolini, Las Catadoras de Hitler consigue transmitir una sensación constante de decadencia moral y derrota histórica. Hitler aparece como un fantasma que condiciona cada escena sin necesidad de mostrarse directamente, reforzando la idea de que el totalitarismo termina impregnando todos los espacios de la vida cotidiana.

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Guillermo Sánchez Ferrer
Nací en Barcelona y estudié historia del arte. Después de realizar un Master me trasladé a Rusia para trabajar como profesor de español. Dedicándome al Cvlt desde el año cero.
las-catadoras-de-hitler-critica-pelicula-estreno-cineLas Catadoras de Hitler funciona especialmente bien porque abandona el relato bélico convencional y se centra en el miedo cotidiano, en la opresión psicológica y en las dinámicas de poder que el régimen nazi ejercía incluso sobre los aspectos más íntimos de la vida. La película entiende que el terror no siempre necesita explosiones ni grandes escenas de combate; basta una mesa, un plato de comida y un grupo de mujeres obligadas a esperar su posible muerte. A pesar de optar por un tono más accesible y menos radical que el cine de Pasolini, Las Catadoras de Hitler consigue transmitir una sensación constante de decadencia moral y derrota histórica. Hitler aparece como un fantasma que condiciona cada escena sin necesidad de mostrarse directamente, reforzando la idea de que el totalitarismo termina impregnando todos los espacios de la vida cotidiana.

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