Last Child es un melodrama surcoreano escrito y dirigido por el debutante Shin Dong-Seok. Compitió en la Sección Forum del Festival de Cine de Berlín y obtuvo varios premios de la Busan Film Critics Association y nominaciones en los Blue Dragon Awards.

Está protagonizada por Choi Moo-Seong (Encontré al Diablo, The Berlin File), Kim Yeo-Jin (The Uninvited, Peppermint Candy) y Seong Yu-Bin. La película no se ha estrenado en salas de cine en España y nos llega a través de la plataforma VOD de Filmin desde el día 16 de abril de 2.020.



Last Child

Crítica de Last Child

Ficha Técnica

Título: Last Child
Título original: Salanameun Ayi

Reparto:
Choi Moo-Seong (Sungcheol)
Kim Yeo-Jin (Misook)
Seong Yu-Bin (Yoon Ki-Hyun)

Año: 2017
Duración: 123 min.
País: Corea del Sur
Director: Shin Dong-Seok
Guion: Shin Dong-Seok
Fotografía: Lee Zi-Hoon
Música: Kim Hae-Won
Género: Drama
Distribuidor: Filmin

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de Last Child en VO con subtítulos en inglés

Sinopsis

Una película sobre el luto y la culpa. Un poderoso drama psicológico con alma de thriller donde suenan los ecos de Hasta siempre, hijo mío. Una ópera prima que ha conquistado a la crítica pero también los Blue Dragon Awards, el equivalente a los Goya en Corea del Sur. Una obra imprescindible en el panorama del cine asiático reciente.

Un matrimonio que lleva un pequeño negocio de decoración todavía no ha superado la muerte de su hijo Eunchan, que se ahogó intentando salvar la vida de un amigo suyo. Un día, el padre del chico es testigo de cómo a este amigo, Kihyun, le hacen bullying. Él interviene en su ayuda y le ofrece un trabajo en la tienda. A medida que los tres protagonistas pintan, colocan papel tapiz y cocinan juntos, las tareas cotidianas se vuelven naturales, y los tres desarrollan un ritmo compartido; casi podrían confundirse con una familia. Pero cuanto más unidos están los tres, más culpable se siente Kihyun. (Filmin)



Las distintas maneras de afrontar el dolor

El dolor por la pérdida, la necesidad de superar el luto, la culpa y el perdón, son los temas centrales de la nueva joya que nos llega desde Corea del Sur, Last Child. Es una ópera prima prodigiosa, escrita y dirigida por Shin Dong-Seok, la cual se ha empezado a comparar con la película china Hasta siempre, hijo mío (Wang Xiaoshuai, 2019). Comparten su acercamiento al sufrimiento de unos padres tras la muerte de su único hijo.

Es un melodrama doloroso que transita por los sentimientos a menudo reprimidos y las distintas maneras de enfrentarse a la aflicción derivada del duelo. Sin embargo, está filmada con extrema sensibilidad y sin buscar la lágrima fácil, realizando un estudio meticuloso de las distintas etapas de ese dolor.

Last Child
Foto de Filmin

La hipocresía del entorno 

Last Child tiene una puesta en escena sencilla que entrega el espacio necesario a sus personajes. El trío protagonista formado por Choi Moo-Seong, Kim Yeo-Jin y Seong Yu-Bin, realiza unas actuaciones contenidas y sublimes, pese a no ser demasiado conocidos. Los dos primeros han tenido una carrera más bien como secundarios y el último es un joven debutante.

Se puede considerar a la película como una pieza de cámara delicada y pausada, que se vuelve punzante cuando es necesario. Su giro dramático de la parte final se ve venir de lejos, pero eso no limita su capacidad para gestionar las emociones en un desenlace sobrecogedor. También plantea una pequeña crítica social sobre la manera de afrontar la tragedia por parte de las instituciones y todo el entorno. Parecen más preocupados en pasar página sin ser salpicados por las lágrimas, que en acompañar y comprender el dolor de los que lo padecen.

Last Child
Foto de Filmin

La verdad curativa

En Last Child se forma un triángulo emocional extraño entre los padres del joven fallecido y el chico al que salvó de ahogarse. Durante su creciente acercamiento, los personajes son invadidos por distintos sentimientos. Rechazo, odio, curiosidad, necesidad, piedad, amor, envidia. No precisamente en ese orden. Es una relación compleja que va mudando la piel de sus corazones, hasta finalmente entender que la curación de sus heridas solo puede hallarse a través de la asunción de la verdad.

Es un proceso que se describe a la perfección desde la sutileza de los detalles, sin necesidad de recurrir a diálogos explicativos. El guion está tan bien escrito que no es necesario contar nada más para que el espectador vaya entendiendo las distintas fases por las que pasan los tres personajes. Parece muy fácil y sencillo hacerlo, pero es lo más complicado de hacer cine. Transmitir emociones sin necesidad de hacer uso de las palabras.

Salanameun Ayi
Foto de Filmin

Conclusión de ‘Last Child’ 

Last Child es la ópera prima de Shin Dong-Seok que escribe y dirige con maestría un ejercicio melodramático sobre la superación del dolor, tras la tragedia de perder a un hijo. Está protagonizada de forma asombrosa por Choi Moo-Seong, Kim Yeo-Jin y Seong Yu-Bin, que forman un triángulo de emociones complejas que va mudando de piel hasta poder enfrentarse a la verdad como acto curativo.

El dolor por la pérdida, la necesidad de superar el luto, la culpa y el perdón, son los temas centrales de esta joya. Last Child pasa a engrosar desde ya un puesto relevante entre Lo mejor del cine coreano reciente. Recomendada a todos los amantes del cine asiático y, en general, a todos los espectadores sensibles con el dolor ajeno.

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