Tras varios intentos fallidos como el de Fox en 2011, incluso con piloto proyectado en la Comic-Con de aquel año, y varios años de búsqueda, la adaptación televisiva del cómic de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, Locke & Key, llega a la pantalla doméstica como producción de Netflix. La serie estrena su primera temporada el 7 de febrero y cuenta con Meredith Averill, productora y coguionista de La maldición de Hill House, y Carlton Cuse, productor y coguionista de Perdidos, como showrunners.



Locke & Key

Crítica de ‘Locke & Key’

Ficha Técnica

Título: Locke & Key
Título original: Locke & Key

Reparto:
Connor Jessup (Tyler Locke)
Emilia Jones (Kinsey Locke)
Jackson Robert Scott (Bode Locke)
Asha Bromfield (Zadie Wells)
Laysla De Oliveira (Dodge)

Año: 2020
Duración: 45 min. por episodio apróx.
País: Estados Unidos
Creadores: Carlton Cuse & Meredith Averill
Guion: Aron Eli Coleite, Carlton Cuse, Albert Torres, Meredith Averill & Elizabeth Ann Phang
Fotografía: Checco Varese, Tico Poulakakis & Colin Hoult
Música: Torin Borrowdale
Género: Terror
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Locke & Key’

Sinopsis de ‘Locke & Key’

Locke & Key, basada en las famosas novelas gráficas, narra la historia de tres hermanos. Tras el asesinato de su padre, los jóvenes se mudan a una vieja mansión familiar, donde encuentran unas llaves mágicas que les dan poderes y habilidades. (NETFLIX).



Locke & Key
Foto de Netflix

Del terror al drama adolescente

El cómic es una obra que mezcla el terror clásico con el género de aventuras, además de reflexionar sobre el drama con el que se encuentra la familia protagonista. Las aventuras corren a cargo de Tyler, Kinsey y Bode, los hermanos Locke, pero la obra se va introduciendo poco a poco en lo terrorífico.

En la serie, el tono de aventuras juveniles pasa a ser de drama adolescente. Especialmente durante sus primeros episodios deja la sensación de avergonzarse, en cierta medida, de su cara fantástica y de terror. Aunque con el avance de los episodios la inclusión de estos géneros es bastante más clara, el drama de instituto no cede en importancia. Casi todo el desarrollo de los personajes se muestra a través de las relaciones con sus amistades estudiantiles.

Los personajes protagonistas arrastran ciertos traumas desde el comienzo de la serie. Esos traumas se resuelven en pantalla con un par de malas caras del personaje en cuestión y una nueva amistad o una salida con las ya conocidas. También podemos ver como la narración trata cierta adicción de una forma demasiado ligera, casi obviándola durante parte de la temporada.

La violencia es otra característica muy destacada de los cómics, y que se ve muy recortada en pantalla, probablemente con la intención de obtener una calificación por edades que haga optar a mayor cantidad de espectadores potenciales. No es que haya desaparecido por completo, pero de la violencia cruda y explícita de las ilustraciones pasamos a unas imágenes que intentan no mostrarla de forma directa o rebajando la parte cruenta. 

Por expresarlo de un modo más rápido y directo, el tono de Locke & Key está más cerca de Élite que de La maldición de Hill House.

Locke & Key
Foto de Netflix

Ritmo acelerado y exceso de aclaraciones

Las tramas lejos de ser desarrolladas a un ritmo adecuado y con las justificaciones necesarias, se van sucediendo y atropellando entre ellas. El ritmo narrativo es altísimo a la hora de justificar las acciones de los protagonistas. Al mismo tiempo se suceden las explicaciones sobre lo que ha ido ocurriendo, para que nadie se pierda en la narración.

Se da por hecho que el espectador es perezoso y la solución es no remover esa comodidad, sino perpetuarla. El episodio final de Locke & Key es buen ejemplo, la duración del mismo es la más corta de toda la temporada, y la resolución se da en el primer tercio, gran parte del metraje restante se dedica a aclarar de forma repetitiva lo que ha ocurrido.

Locke & Key
Foto de Netflix

La dificultad de las adaptaciones

Trasladar de formato una obra no es una tarea sencilla, si se hace de forma muy literal acaba desaprovechándose lo que puede ofrecer el nuevo medio. Si por el contrario hay un distanciamiento muy grande, la obra original apenas quedará plasmada. Los problemas de Locke & Key no están relacionados directamente con el hecho de ser una adaptación. De hecho, como adaptación es bastante correcta, muy apegada al cómic en lo icónico de ciertas imágenes, y con las variantes suficientes para resultar atractiva a los lectores de la obra original.

Conclusión

El problema es que nos encontramos con un producto cuyo resultado final está demasiado cercano a esas series cómodas y que aportan muy poco. Es otro de esos productos que parecen estar concebidos para consumir mientras estamos realizando otra tarea, esos excesos explicativos y las repeticiones constantes apuntan en esa línea. Se nota que hay un cierto nivel de producción, pero tampoco la dirección aporta demasiado en lo visual. En cuanto al reparto, tampoco está a un gran nivel, más bien al contrario, ciertas actuaciones no favorecen la empatía con los personajes.

En definitiva, Locke & Key es un producto muy enfocado a cierto tipo de espectadores y que por ahora no apunta a convertirse en una gran serie. Como decía Kurt Cobain, “apesta a espíritu adolescente”.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí