El Umbral de Primavera acogió la obra Los precursores del 4 al 25 de junio de 2021, agotando todas las entradas. Sin duda, Luis Sorolla se ha convertido en una de las figuras más destacadas del teatro OFF. Asimismo, se reafirma el éxito de la pieza teatral, ya que en abril también agotó todas las localidades. Es la cuarta producción de la compañía Esto Podría Ser, productora fundada en 2018 por Sorolla.



Los precursores

Crítica de ‘Los precursores’

Ficha Técnica

Título: Los precursores
Título original: Los precursores

Reparto:
Rodrigo Arahuetes
Gabriel Piñero
Sara Sierra

Duración: 120 min. apróx.
Dirección: Luis Sorolla
Dramaturgia: Luis Sorolla
Ayudante de creación y dirección: Miguel Valentín
Espacio Escénico y Vestuario:
Paola de Diego (AAPEE)
Sonido y audiovisuales:
Daniel Jumillas
Iluminación:
Gabriel Piñero
Asesoría: [ los números imaginarios ]

Producción: Esto Podría Ser

Entrevista a Luis Sorolla, director y autor de ‘Los precursores’

Sinopsis de ‘Los precursores’

Un Fin del Mundo llega. Dos niños y una niña son llevados a mitad del bosque. La misión que reciben de los padres: Ahora tenéis que contar todas las historias. Tenéis que contarlo todo.

Y estos tres niños, mientras afuera todo se desintegra, cada día han ido contando una historia: historias de finales, de momentos de abismo, de muertes. Y a la vez esperan.

Pasan los años, los niños han crecido. Ahora son tres jóvenes que desde ese mismo lugar, junto a su tienda de campaña, lo siguen contando todo. Atrapados en un no-tiempo y en este bosque que tal vez no sea lo que parece.

¿Son estas todas las historias?

¿Seremos capaces de contar otras historias?

Y enfrentados al fin, ¿de qué vamos a ser los precursores? (EL UMBRAL DE PRIMAVERA).



Los precursores obra
Foto de Luz Soria

La misión

El fin del mundo azota a la humanidad en Los precursores, una obra teatral que escenifica un hipotético final de la sociedad que se conoce en la actualidad. Bajo esta premisa, Luis Sorolla pone sobre las tablas una historia que recuerda, salvando las distancias, al mito de la caverna de Platón. De esta manera, tras un inicio en pleno rendimiento, se deja paso a esa reflexión sobre la realidad y qué es verdad y qué no. Asimismo, dota a los personajes de una candidez, que permite que se formulen preguntas desde un plano más puro y más limpio. Con lo cual, esta exploración permite que se vea la necesidad de debatir sobre aquello que se conoce y lo que no. Un cuento adulto, y no tan adulto, que deja salir la incertidumbre de las vivencias, en este caso, de tres personas.

Después, llega la parte fantástica del relato, donde se envuelve el relato en fantasía y en una aventura que no busca el realismo puro. Por tanto, la historia se desarrolla con ese elemento más imaginativo y creativo, pero abordándolo con esas pinceladas místicas e introspectivas, clásicas en la obra de Sorolla. Por ello, satisface ver que su sello de identidad sigue en esta dramaturgia, que acoge también ese carácter de oráculo. No obstante, en la parte final, hay obras en las que ha funcionado a la perfección ese efecto de final infinito, pero en esta obra, las marcas no quedan tan claras. En consecuencia, se comprende el fin, pero causa extrañeza el vehículo expresivo con el que se lleva a cabo. Aun así, la metáfora y mensaje que se recogen de esa vuelta de rumbo, es placentero y ocurrente.

Luis Sorolla
Foto de Luz Soria

La familia

Rodrigo Arahuetes, Sara Sierra y Gabriel Piñero son los especiales narradores de la obra Los precursores, dando vida a esos tres niños que ven sus vidas cambiadas tras el fin del mundo. El primer ejercicio demuestra una compenetración ideal y una dirección actoral estupenda desde la primera escena. Durante el desarrollo de la misma, se plantea una ejecución precisa, que podría haber sido una locura si no se hubiera controlado. Por lo cual, los tres actores han sabido mimetizarse en un solo cuerpo, que después les permite brillar a cada uno de forma individual. No obstante, su trabajo grupal es superior, demostrando una conexión increíble y en la que se disfruta de ver esa unión entre los actores. La razón no es otra que, aunque partan cada uno de su propia labor, esta obra exige un alto nivel de conjunción artístico, funcionando como partes de un mismo todo.

Luego, de forma individual, para comenzar, Rodrigo Arahuetes es el encargado de dar una interpretación más blanca e inocente. Igualmente, también se ve esa faceta más emotiva y dramática, protagonizando uno de los momentos más humanos y tristes de la obra. Gracias a ello, no se encasilla en un solo perfil, sino que sabe exponer distintas vías artísticas en su papel. Por otro lado, Sara Sierra regala una actuación curiosa y con una energía interesante. Además, lo aborda desde una perspectiva que navega entre lo teatral y lo realista. Solamente, hay momentos en los que podría todavía dar más sobre el escenario. Por último, Gabriel Piñero presenta un abanico de sentimientos y expresiones, que se valora muy positivamente, sobre todo en su manejo del cuerpo. De esta forma, el actor lleva al extremo el nerviosismo de su personaje y lo dibuja en un resultado muy favorable.

Luis Sorolla
Foto de Luz Soria

El futuro

Las propuestas capitaneadas por Luis Sorolla siempre llevan ese punto de embriaguez artística que se disfruta en todo momento. En esta ocasión, envuelve al espectador en un bosque y en esa fantasía, llevándolo a una sociedad salvaje y, a la vez, racional. El espacio tiene un diseño muy atrayente, sin perderse en varios elementos que rompen con una representación fiel de un bosque. No obstante, esa ruptura es pertinente, ya que no se busca el rigor, sino una ensoñación y es lo que transmite. Además, es curioso como transcurre la participación activa de Luis Sorolla en la obra, como si fuera un ente invisible en Los precursores. Hay espectadores que asumen fácilmente este aspecto, mientras que otros pueden sentirlo como algo confuso. Aun así, no desentona con la composición y el significado que puede haber detrás.

Lo mismo ocurre con la música, a ese ambiente de fábula se añade la esencia de la observación y la repetición. Por ende, se plantea una composición que no se queda en la superficies, sino que buscar ir más allá en el significado y en su forma. También destaca cómo se cuentan las historias, con una dramatización exquisita, recordando esas fogatas y ese halo misterioso de la propia pieza teatral. Además, distintos elementos van adquiriendo su peso, lo que completa la estrategia de la compañía en este montaje. Sin embargo, uno de los puntos que se excede en esa vorágine de energía es la medición de la voz. A pesar de comprenderse ese despliegue de griterío en los actores, hay partes en las que puede incomodar al espectador. En consecuencia, el efecto pierde la energía tan fuerte, que sí consigue en otras partes.

Los precursores obra
Foto de Luz Soria

Conclusión

Los precursores es una obra y fábula introspectivas, en la que aborda la reflexión sobre la realidad y el debate persona de lo que acontece. La historia se enfunda en fantasía y deja que sea el espectador el que interprete. Únicamente, hay algunos puntos que se exceden en el efecto que buscan sobre la pieza. Por otro lado, el elenco afronta su trabajo con absoluta complicidad y una conexión muy bien trabajada. La puesta en escena es estimulante y embriagante, el público se introduce sin problema en ese universo de imaginación. Una aventura Interesante donde la realidad se transforma según quién la mire, o cuente.

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