Mia Engberg es todo un icono del cine feminista, gracias a su trabajo como productora del proyecto “Dirty Diaries – 12 shorts of feminist porn”. Como realizadora, actualmente, se encuentra enfrascada en una trilogía de películas, que buscan hablar sobre la estética de lo que ella denomina “silencio visual”. La primera de ellas fue “Belleville Baby”, la cual se estrenó en la Berlinale. En esta ocasión, llega con Lucky One, película con la que recibió el Premio Audentia de Eurimages. Se estrenó el 13 de noviembre de 2020 en la III Edición del Festival de Cine por Mujeres, que se celebra hasta el 15 de noviembre de 2020.



Lucky One

Crítica de ‘Lucky One’

Ficha Técnica

Título: Lucky One
Título original: Lucky One

Reparto:
Olivier Loustau (Vincent)
Bruno La Brasca (El Jefe)
Lorette Nyssen (Adina)
Diana Rudychenko (Diana)
Mia Engberg (Mia)

Año: 2019
Duración: 76 min
País: Suecia
Dirección: Mia Engberg
Guion: Mia Engberg
Música: Michel Wenzer
Fotografía: Daniel Takács
Género: Drama
Distribución: Filmin

IMDb

Tráiler de ‘Lucky One’

Sinopsis de ‘Lucky One’

Lucky One es una meditación poética sobre cómo el amor y la violencia pueden coexistir dentro de la misma persona.

Vincent trabaja interminables noches en los bajos fondos de París y hace tiempo que dejó de soñar con una vida mejor, pero cuando inesperadamente se debe hacer responsable de su hija adolescente, Adina, su existencia adquiere una esperanzadora razón de ser. Nunca antes había cuidado de una niña, y está dividido entre las sórdidas que se ve obligado a realizar de noche y el deseo de ser un buen padre, hasta que un día sucede algo que hace que esta precaria situación llegue a un punto crítico. (FILMIN).



Lucky One
Foto de Filmin

Los bajos fondos

Mia Engberg trae una historia que bebe de las influencias del drama de los bajos fondos, unificado con los relatos en paralelo de distintos personajes que confluyen entre sí. Por lo cual, Lucky One nace como una experiencia que comienza a producirse en tiempo real, según van narrándose los acontecimientos que se cuentan en la misma. Más tarde se analizará la forma de ejecutarlo, pero la intención es conseguir que el espectador no sea un mero asistente pasivo de la historia, sino que ejerza y cultive su imaginación. Así, se comienza a escuchar una conversación entre Vincent y Mia, que resulta ser el comienzo de una aventura por la otra cara de París, mucho menos turística y más acorde a la situación complicada que viven algunos suburbios y barrios de la capital francesa.

El guion goza de una perspectiva innovadora, que deja enganchado por querer saber cómo se resuelven las distintas metas que se proponen. Aunque sea más o menos eficaz, no trae una historia al uso, sino que hay un componente de crudeza ficcionada que gusta. No hay una explicación concreta de por qué cautiva, pero, seguramente, su mayor fuerza sea que el público es el encargado de completar el imaginario y simbolismo de la historia. También, su influjo narrativo sobre el espectador se debe a una elección acertada de los personajes que toman el control de la historia. Un trabajador de la noche, una chica de Ucrania y una adolescente. Al escuchar no solo sus vivencias, sino lo que hay dentro de cada uno de ellos, hay matices muy humanos y sinceros. Además, la resolución de la historia no busca el heroísmo, sino que es fiel a su protagonista.

Mia Engberg
Foto de Filmin

Elige tu aventura

Sin desvelar grandes detalles de Lucky One, dado que su disfrute viene en poder sorprenderse con la misma, hay que abrir la mente en cuanto al trabajo de los intérpretes que participan en el film. Dicho esto, el capitán del reparto es Olivier Loustau, que se convierte en el contrariado Vincent. Se puede percibir en la manera en la que ejecuta su trabajo los vaivenes que va sufriendo su personaje. Además, gracias a la tonalidad de su voz, tiene ese desgarro muy fino, que expresa los cambios de energía de la escena. Sabe donde colocar mayor firmeza y acción, sin realizar grandes sobresaltos y más acorde a la personalidad que se extrae de su trabajo dramático. Completando el reparto masculino, Bruno La Brasca da vida al Jefe, uno de los principales antagonista de la ficción. Preciso y certero, en las secuencias que aparece.

Después, Lorette Nyssen se convierte en Adina, la hija adolescente de Vincent. En las primeras escenas hay todavía esa timidez de entrar dentro de este universo. Sin embargo, esa falta de lucidez es lo que le da mayor verosimilitud. Luego, según va transcurriendo la propia película, se puede ver la evolución que se va produciendo. Sin duda, deja constancia de su buen hacer como una de las principales maestras de ceremonias del film. Tal vez sea la intérprete que menos arco evolutivo tiene, pero, a pesar de ello, se percibe toda esa rebeldía, miedo e impresión que hay en su personaje. Por último, Diana Rudychenko se mete en la piel de Diana, una chica ucraniana. La ligereza en su forma de proceder es el contrapeso a la oscurantez del resto de artistas, lo que le da el poder de utilizar esa luminosidad a su favor.

Mia Engberg
Foto de Filmin

La particularidad visual

Analizar el despliegue visual y técnico de Lucky One sin exponer aquello que la hace especial, es una misión cuanto menos difícil. Por lo cual, solamente se va a comentar que no es algo habitual en el cine. Con este planteamiento se busca que el público también participe de forma activa, a través de ser él mismo quién complete la historia y pueda expandir el universo que se muestra. Aunque al principio pueda descolocar cómo se está produciendo, pronto esa sorpresa es lo que hace que no se pueda apartar la mirada de la pantalla. Así, se fomenta una experiencia más interactiva, lo que se convierte en un ejemplo de la versatilidad que puede haber en el lenguaje cinematográfico. Pese a ello, es verdad que puede haber algún espectador que no se sienta totalmente cómodo en ese entorno, por lo que hay que ir dispuesto a disfrutar.

En resumen, bebe de otras artes digitales, donde es más habitual el enfoque que se le da. Luego, por otro lado, la dirección de fotografía realiza un trabajo inmenso, con una selección de imágenes muy concretas. La razón no es otra que saber dibujar el entorno en el que se produce la historia, donde aportan un encuadre acorde a lo que requiere lo que está ocurriendo. Además, la grandeza de esos planos generales de la ciudad de París es impresionante, al igual que aquellos de los frondosos bosques suecos. Gracias a esa mezcla artística, la imagen tiene un gran poder. Después, el montaje sonoro es apropiado, aunque cuesta un poco que el público quede totalmente cautivado dentro de él, ya que sería más accesible si el espectador conociera todos los idiomas que se escuchan y mayoritariamente no es así.

Lucky One
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Conclusión

Lucky One es un experimento cinematográfico que provoca interés por utilizar recursos que no son habituales en las producciones del séptimo arte. Por lo cual, es de valorar el riesgo. Además, obtiene un resultado cautivador, con una historia que alberga unos matices muy interesantes y un contraste entre los principales personajes. De esta forma, ha sabido darle valor narrativo, a la par que fomentar la interacción activa del espectador. Los cuatro intérpretes del film son imprescindibles, con un manejo de su talento artístico exquisito. Después, a nivel técnico, solo subrayar que merece la pena por descubrir cómo se ha realizado esta estimulación audiovisual. Historias paralelas que convergen en una noche parisina singular, donde el espectador se convierte en protagonista.

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