Madame Rosa es un retrato melodramático sobre la orfandad y el amor incondicional en medio de la precariedad. Ganadora del Óscar a Mejor Película Extranjera en 1978. Protagonizan Simone Signoret, Samy Ben- Youb y Gabriel Jabbour.



Madame Rosa

Crítica de ‘Madame Rosa’

Ficha Técnica

Título: Madame Rosa
Título original: La vie devant soi

Reparto:
Simone Signoret (Madame Rosa)
Michal Bat-Adam (Nadine)
Samy Ben-Youb (Momo)
Gabriel Jabbour (Monsieur Hamil)
Geneviève Fontanel (Maryse)

Año: 1977
Duración: 105 min
País: Francia
Dirección: Moshé Mizrahi
Guion: Moshé Mizrahi
Música: Philippe Sarde y Dabket Loubna
Fotografía: Néstor Almendros
Género: Drama
Distribución: Warner Bros. Pictures

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Madame Rosa’

Sinopsis de ‘Madame Rosa’

Madame Rosa es una exprostituta judía de unos 70 años que se gana la vida acogiendo en su casa de París a los hijos no deseados de las prostitutas del barrio. Cuida a doce chiquillos, a los que sus madres visitan cuando pueden y le entregan algo de dinero. Pero hay cuatro por los que no recibe dinero alguno, como Momo, un chico árabe de catorce años. Sabiendo que su salud y sus recursos se están agotando, Madame Rosa le confiesa al chico sus problemas, pero, al mismo tiempo, muy preocupada por su tristeza, llama al médico, que le dice que el único problema del muchacho es la falta de afecto. Como Momo no es admitido en la escuela, tiene que buscarse la vida en la calle. (FILMAFFINITY).



Madame Rosa
Foto de Warner Bros. Pictures

Orfandad y precariedad social

Madame Rosa entreteje un drama que enfatiza en la precariedad social provocada por las circunstancias. Basada en la novela de Romain Gary, el relato enfatiza en un entorno humilde conformado por minorías étnicas, obligadas a ejercer trabajos indeseados para sobrevivir.

En su última etapa de vida, Madame Rosa (Simone Signoret) cuida a los hijos de prostitutas en el barrio de Pigalle, Francia. Como medio para sostenerse, cobra por ello, sin garantía de que todas paguen. No obstante, el joven Momo (Samy Ben- Youb) lleva bastante tiempo viviendo con ella. Incómodo por la ausencia de sus padres y su larga permanencia en el departamento de la mujer, adquiere un comportamiento rebelde que lo insta a robar e intentar prostituirse.

Así, entrevé la dificultad por parte de inmigrantes árabes y judíos, así como el racismo y el antisemitismo en Europa.

La vie devant soi
Foto de Warner Bros. Pictures

La vejez, el Holocausto y las herencias religiosas

El realizador Moshé Mizrahi coloca a Momo como el eje central el que se entrecruza la predicación religiosa con la madurez. Al tener un origen musulmán, el joven se educa en el Islam con Hamil (Gabriel Jabbour), quien además de explicar el Corán, conversa sobre experiencias de juventud para encaminarlo correctamente. En el caso de Madame Rosa, retirada prostituta, el relato enfatiza en su raíz judía, una que revive memorias crudas sobre el Holocausto.

La fotografía de Nestor Almendros pronuncia los claroscuros en el íntimo recinto donde la mujer profesa sus creencias religiosas. Así, ambos desarrollan un vínculo especial con el que se observa la vejez y el amor incondicional.

La vie devant soi
Foto de Warner Bros. Pictures

La enfermedad y la redención personal

Mizrahi enfatiza también, con sutilidad, en la condición física de la protagonista. La picada en el encuadre pone atención a las escaleras que sube Madame Rosa y su dificultad para llegar a su departamento debido al deterioro de su salud retratada a lo largo del relato. La enfermedad es uno de los ejes centrales del filme, determinando el destino de Momo. Hamil, al igual que Madame Rosa, también padece demencia. Dicho aspecto lleva a Momo a cuidar lo más posible de ella, modificando para bien su actitud.

La reflexión en torno a la muerte y a la eutanasia actúa como redención para la protagonista, quien se resiste en ser internada en un hospital. Así, ambos alcanzan una resolución existencialista a pesar de los cabos sueltos en el desarrollo de sus personajes secundarios.

Madame Rosa
Foto de Warner Bros. Pictures

 

Conclusión

Madame Rosa y su excesivo melodrama no están exentos de conveniencias narrativas.

No obstante, el trabajo de Simone Signoret y Samy Ben-Youb resalta el camino de redención como resultado del afecto en medio de la adversidad.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí