Maelström es el segundo largometraje en la carrera de Denis Villeneuve. Se estrenó en el año 2000 y se consagró ganando varios premios Genie ese mismo año (mejor película, director, guion, actriz y fotografía) y el Premio FIPRESCI en el Festival de Berlín en el 2001. En esta película tenemos, además, la maravillosa actuación de Marie-Josée Croze, que bien mereció ese premio Genie.



Maelström

Crítica de ‘Maelström’

Ficha Técnica

Título: Maelström
Título original: Maelström

Reparto:
Marie-Josée Croze (Bibiane Champagne)
Jean-Nicolas Verreault (Evian)
Stephanie Morgenstern (Claire Gunderson)
Marc Gélinas (Extraño en el metro)
Bobby Beshro (Philippe Champagne)
John Dunn-Hill (Pescadero)
Marie-France Lambert (Marie-Jeanne Sirois)
Virginie Dubois (Sara)

Año: 2000
Duración: 87 min.
País: Canadá
Director: Denis Villeneuve
Guion: Denis Villeneuve
Fotografía: André Turpin
Música: Pierre Desrochers
Género: Drama psicológico
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de Maelström

Sinopsis

Bibiane (Marie-Josée Croze) es una mujer de 25 años que viajando con su coche atropella a un hombre y, presa del el pánico, huye de la escena del accidente. A raíz de tal desgraciado incidente, la joven cae en una etapa de caos y depresión.



Gran metáfora sobre cuestiones profundas

Maelström comienza como lo hacen todas las películas de Denis Villeneuve: una escena de un acto cotidiano que luego va enlazando con escenas aparentemente similares a las que el espectador no logrará darle el sentido hasta que no termina la película.

La base de la que parte este film es la historia de Bibiane y de cómo su estado mental (y, a consecuencia, su vida), se trunca cuando va conduciendo por la noche y accidentalmente atropella a un hombre que, por desgracia, acaba muriendo. Por casualidades de la vida se cruza con el hijo de este señor, que acaba enamorándose de ella.

Temas subyacentes de Maelström tenemos varios, además de ver cómo el intentar darle explicación a las casualidades acaba sin tener mucho sentido. Con este tema, Villeneuve construye una metáfora incorporando en la narración a nada más y nada menos que un pez que habla y al que un carnicero no para de interrumpir mientras le acuchilla para quitarle escamas, aletas, etc.

¿Pero qué sentido tienen estas escenas en el total de la película? Pues básicamente el de darnos la respuesta a la gran y eterna pregunta del “por qué”. ¿Por qué la película acaba como acaba? ¿Por qué Evian decide lo que decide? (A propósito, grandísima actuación de Jean-Nicolas Verreault en este papel). ¿Por qué el pez no puede acabar sus argumentaciones? Y a esta pregunta sí que hay una posible respuesta: porque no podemos obtener las respuestas a estas preguntas (todo depende de cómo lo interprete cada espectador, claro).

¿Qué nos lleva a perdonar situaciones que siempre dijimos que no íbamos a perdonar? ¿Cómo podemos poner unos sentimientos por encima de otros? Lo que parece querer demostrar Villeneuve con esta película es que la vida no da respuestas. Ni fáciles, ni complicadas. Simplemente hay cuestiones que no tienen una respuesta para nosotros, podemos convivir con lo que se nos pone por delante, o dejarlo pasar. Podemos tomar decisiones, pero habrá ocasiones en la que no podamos respondernos según qué dudas.

Maelström

La importancia de los títulos

Con el tipo de cine que le caracteriza, Villeneuve construye una película que, a priori, nos puede parecer simplemente rara, pero que en realidad nos regala grandes reflexiones, si queremos recogerlas.

Lo que está claro es que este director nunca da puntada sin hilo, ya que incluso el mismo título queda muy bien reflejado en toda la película. Maelström es una palabra noruega con la que identifican un tipo de remolino que se da en las costas de las islas Lofoten. Es un remolino formado por fuertes corrientes muy difíciles de predecir (como las casualidades de la vida, por ejemplo).

Siempre se ha considerado que este remolino era fruto de la mitología, la cultura y la imaginación, pero se ha demostrado que es real y, sin duda, Villeneuve ha conseguido formar una gran metáfora de la vida y las grandes incógnitas sobre determinados asuntos partiendo de este término.

Maelström

Conclusión de ‘Maelström’

De nuevo tenemos una película con un escenario algo lento, en ocasiones estrafalario y con pocos diálogos, aunque bastante relevantes para toda la trama. Si el espectador le deja, con poco menos de hora y media a este director le basta para dar una gran dosis de realidad con un relato, en parte, muy surrealista.

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