GG Producción escénica, Teatro del Nómada y Saga Producciones unen fuerzas con AJ Claqué, Mardo, Juan Carlos Castro y María Díaz Comunicación con la obra Mariana Pineda. Este clásico de Federico García Lorca está adaptado por Javier Hernández-Simón. Además, cabe recordar que fue de las primeras obras teatrales del dramaturgo, estrenada originalmente en 1927. Su reparto actoral está formado por Aurora Herrero, Marta Gómez, Silvana Navas, Sara Cifuentes, Laia Marull, Óscar Zafra, Álex Gadea, Fernando Huesca y José Fernández. Tras una gira de éxito por distintas ciudades españolas, llegó al Teatro Español el pasado 27 de enero de 2021, manteniéndose en cartel hasta el 7 de febrero.



Mariana Pineda

Crítica de ‘Mariana Pineda’

Ficha Técnica

Título: Mariana Pineda
Título original: Mariana Pineda

Reparto:
Aurora Herrero (Doña Angustias / Doña Carmen)
Marta Gómez (Clavela)
Silvana Navas (Amparo / Novicia 1)
Sara Cifuentes (Lucía / Novicia 2)
Laia Marull (Mariana Pineda)
Óscar Zafra (Fernando / Conspirador 2)
Álex Gadea (Pedro Sotomayor)
Fernando Huesca (Pedrosa / Conspirador 1)
José Fernández (Alegrito)

Duración: 90 min. apróx.
Dirección: Javier Hernández-Simón
Versión: Javier Hernández-Simón
Autor: Federico García Lorca
Diseño de iluminación:
Juan Gómez-Cornejo y Ion Anibal
Espacio escénico:
Bengoa Vázquez
Diseño de vestuario:
Beatriz Robledo
Dirección musical, composición y espacio sonoro: Álvaro Renedo
Movimiento escénico y coreografía: Marta Gómez
Asesoría de verso y ayudante de dirección: Pepa Pedroche
Co-producción:
AJ Claqué, Mardo, Juan Carlos Castro y María Díaz Comunicación
Producción: GG Producción escénica, Teatro del Nómada y Saga Producciones

Tráiler de ‘Mariana Pineda’

Sinopsis de ‘Mariana Pineda’

En ocasiones, el amor es un mar profundo donde morimos ahogados, un lugar que al mismo tiempo es prisión y horizonte, un tiempo parado donde ni tan siquiera el aire sucede. En ocasiones el amor es un verano nevado…una quimera, un cuento que nos contamos a nosotros mismos para poder seguir viviendo.

El amor de Mariana Pineda es así.

Se ha hablado mucho de Mariana Pineda, tanto del personaje histórico como del personaje creado por el gran poeta Federico García Lorca, se ha debatido sobre si Mariana era una mujer revolucionaria o si por el contrario tan sólo era una mujer enamorada. Sin embargo, cada vez que releo el texto del genial poeta granadino, una idea me asalta la cabeza, Mariana Pineda es una persona que se atreve a perseguir sus certezas hasta las últimas consecuencias. Una mujer que se rebela contra todo lo establecido en su sociedad moviéndose al compás de su propio corazón, un corazón libre que no entiende de normas, de géneros y que sobre todo, no entiende de miedo.

Y hemos de preguntarnos como espectadores de esta carta de amor que nos escribe Federico, qué tipo de persona somos nosotros, si un torrente como Mariana o por el contrario somos islas, eternamente quietas y rocosas, como el resto de los personajes de la trama. Y no importa si hablamos de ideales, de sueños… o simplemente de amor…. hay certezas que se tienen tan solo una vez en la vida…

Mariana y Federico lo sabían…y por eso las defendieron… hasta el último aliento. (TEATRO ESPAÑOL).



Mariana Pineda
Foto de Teatro Español

Hasta el final

Federico García Lorca es uno de los dramaturgos mejor valorados de la historia del teatro. Sin embargo, Mariana Pineda, una de sus obras más conocidas, no goza de tantos montajes como “La casa de Bernarda Alba”, por ejemplo, o “Yerma. En esta ocasión, es Javier Hernández-Simón quién recoge el legado del granadino, para explorar una de las figuras históricas que se abordaron en la vida del dramaturgo. El amor y los ideales vuelven a tomar las tablas del Español, escenificando esa pasión desvivida de su protagonista. Dentro de su orgullo y su firmeza idealista, la colocan como una mujer que en su desesperación halla su desconcierto, lo que hace que el espectador se adentre en las reflexiones existenciales de Mariana y su entorno. Asimismo, se aprovecha lo emocional frente a lo racional, algo que demuestra el gran atino en la adaptación lorquiana.

Con una potencia en el texto que eleva al personaje de Mariana Pineda, esta versión no descuida al entorno y a los personajes que acompañan la desdicha. Por un lado, se muestra la crítica social ante una tradición del silencio, en el que las traiciones vienen precedidas de unas intenciones nada positivas. Mientras, por otro, está el propio egoísmo frente al altruismo y el verdadero sentimiento de Pineda. Aun así, las mejores partes en las que ese carácter reivindicativo salen a relucir son aquellas en las que se produce el monólogo durante el final de la obra. De igual manera, se agradecen esos momentos en intimidad durante el encierro, que dejan patente la fragilidad y sororidad de sus personajes. Por lo tanto, Hernández-Simón ha sabido mantener la obra original con una cercanía espléndida, que respeta absolutamente todos los parámetros necesarios del relato.

Teatro Español
Foto de Teatro Español

La desgracia del amor

Laia Marull es la encargada de meterse en la piel de Mariana Pineda en este nuevo montaje. La actriz catalana comienza en una esencia más ligera, más blanca. Gracias a ello, hay una metamorfosis exponencial del principio de la pieza hasta esa explosión emotiva y sensible en las últimas escenas. Aunque pueda dar la sensación de no arrancar, la realidad es que ese temple le deja aprovechar todavía más su personaje. Lógicamente, las partes en las que más brilla son el último acto de la pieza teatral, donde ese desgarro interno se apodera de ella. Junto a esos sentimientos, Marull deja salir en su expresividad facial y corporal el bagaje vital que sucede al previo acontecimiento que convirtieron a Mariana Pineda en una mártir de los liberales durante la Década Ominosa.

Aurora Herrero aporta esa dualidad en ambos personajes. Uno más relajado, el otro más vivaz y con potencia. En ambos casos, es un gusto verla sobe la escena, al transitar en ella una naturalidad muy bien planteada. Luego, Marta Gómez da vida a Clavela, la fiel acompañante de Pineda. La actriz desprende esa rigidez de época, pisando fuerte la escena y con una personalidad que no pasa desapercibida. Con esa forma de expresar más sutil, es donde obtiene más éxito. Silvana Navas y Sara Cifuentes completan el reparto femenino, con una disposición bien planteada y ejecutada correctamente, aunque podrían dar más. Por su lado, Álex Gadea, como Pedro Sotomayor, tiene esa galantería bien confeccionada, que fluye por el escenario con gran éxito. Junto a él, Óscar Zafra, Fernando Huesca y José Fernández completan el reparto con un trabajo actoral muy bien realizado, en especial Zafra y Huesca.

Teatro Español
Foto de Teatro Español

Ajusticiada y recordada

Uno de los puntos más fuertes de este montaje de Mariana Pineda es una puesta en escena que nada entre una performance muy visual y física, frente a una propuesta que utiliza la acción, el lenguaje y la dirección artística como vehículo principal. Para comenzar, el efecto perfomático cautiva al espectador, al dar una vitalidad enérgica por la transformación propia de los objetos sobre el escenario. Ese telar rojo, que se hace llamativo desde la portada, se convierte en un recurso fundamental, que expresa a la perfección las diferentes cárceles a las que debe enfrentarse la propia Mariana Pineda. Asimismo, hay que aplaudir la gran realización artística, al ser estéticamente muy atractiva y completar totalmente la escena y no sentirse en ningún momento vacía. Esa telaraña tangible, se une a la propia red sentimental que emana del texto.

Después, el concepto de las puertas y los elementos que van esparciéndose por todo el espacio escénico, permiten que la interacción entre los personajes no se limite a la forma de transmitir los diálogos y de la forma de interactuar del medio de los actores. Ese carácter en continuo movimiento, mientras la poesía del diálogo se produce, hacen más liviano el disfrute de la propia obra. Aun así, hay algunas partes durante el primer y segundo acto donde el ritmo se ralentiza paulatinamente, provocando un dinamismo menos prologando. Pese a ello, el resultado en su conjunto, mantiene un montaje en alza y con un carácter exquisito. También hay que subrayar la importancia del color rojo, de la simbología. Al mismo tiempo que el uso de la tradición y lo personal, realizando una combinación efectiva.

Mariana Pineda
Foto de Teatro Español

Conclusión

Mariana Pineda revive en la nueva versión de Javier Hernández-Simón, que respeta absolutamente el texto original de Lorca. Gracias a este montaje, se vuelve a sentir esa pasión, el idealismo, al mismo tiempo que la crítica social, la reivindicación y la hipocresía social. El guion se ve bien acompañado de un reparto en estado de gracia, donde fluye satisfactoriamente su expresividad y efectividad sobre el escenario. Aun así, sin duda, el mejor aspecto de la pieza es una puesta en escena que navega entre la performance y lo propiamente teatral. Esa creación visual y estética se convierten en un atractivo, que triunfa entre los espectadores. El símbolo de Mariana Pineda cala en todos los poros de un montaje que hace justicia a la calidad de un clásico del teatro.

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