La idea de realizar la entrevista a Marta Figueras y Susana Guardiola surge por una gran casualidad. Les voy a contar una historia, que comienza en Buenos Aires:

Una de mis más grandes amigas, una cantante de ópera tucumana, María de Los Ángeles Reynaud, estaba juntando dinero para irse a vivir a España para seguir con su carrera de cantante. Recuerdo que había empezado a cantar ópera en las calles de San Telmo con Florencia Riveros, otra increíble cantante uruguaya/argentina. El proyecto se llamaba “Street Opera.”

Un día, una directora de cine las vio cantando en la calle “La violetera” una canción de José Padilla. La directora inmediatamente, las invitó a formar parte de su película.

Así es como mi amiga María, canta en una de las escenas del documental “Descubriendo a José Padilla”.

Esta simple anécdota, nos sirve para comprender cómo las directoras Marta Figueras y Susana Guardiola viajaron por diferentes lugares para traer al presente lo que Padilla generó en el pasado y rememorar su música con nuevas interpretaciones.

Pasado y presente se unen para demostrar cómo José Padilla vivirá por siempre en los rincones del mundo a través de su música.

María de Los Ángeles Reynaud
María de Los Ángeles Reynaud en las calles de San Telmo con Florencia Riveros

Sobre el Documental ‘Descubriendo a José Padilla’

Descubriendo a José Padilla es un documental dirigido por Marta Figueras y Susana Guardiola basado en la biografía “José Padilla, pasión por la música” de Eugenia Montero

Rescata la desconocida historia del compositor español José Padilla. Quien ha realizado estrenos en París durante los locos años 20 y alcanzó una popularidad internacional jamás imaginada por un músico. Nació en Almería en 1898 y murió en 1960 en Madrid, habiendo triunfado en todo el mundo con temas como La Violetera, Ça c´est Paris, El Relicario o La Estudiantina Portuguesa. En 1989 la Unesco declaró:

Puede afirmarse sin riesgo de error que la música de José Padilla forma parte de la trama y urdimbre de la Cultura Universal

El documental nació de una premisa… “todo el mundo recuerda su música… pero ¿quién recuerda al músico? 

Marta Figueras y Susana Guardiola
Marta Figueras y Susana Guardiola durante el rodaje de Descubriendo a José Padilla

Entrevista a Marta Figueras y Susana Guardiola

Micaela Carballo/Cinemagavia: ¿Cómo surgió la idea de realizar el documental sobre la vida de Jose Padilla? 

Marta Figueras: Desde siempre me han entusiasmado los musicales. En mi imaginario de niña se fundían West Side Story con Mary Poppins, Oliver con Sonrisas y lágrimas, El violinista en el Tejado con el Último cuplé… cuando salía cantando del cine, estaba segura de que era un buen musical!  

Y en mi memoria convivían La violetera o El Relicario, con tanta fuerza como My favorite things o Hello Dolly. Buscando películas familiares de los años 20 para mi producción “Barcelona, antes de que el tiempo lo borre” dirigida por Mireia Ros, descubrí unas imágenes insólitas, no eran bodas y bautizos… Eran viajes a lugares del mundo insólitos para una familia de los años 20, Egipto, Turquía… Las había legado a la Filmoteca Eugenia Montero Padilla… y el viajero era José Padilla,  el compositor de aquellas canciones que habían dejado huella en mi memoria… sentí que quería saber quién había detrás de  aquellas imágenes, y de aquellos magníficos temas… y embarqué a Susana Guardiola a compartir la aventura de descubrir juntas quién era ese gran y olvidado compositor. 

Susana Guardiola: La música de José Padilla es la música de una época y a la gente de mi generación nos transporta, inevitablemente, a nuestros padres y abuelos. Los temas de Padilla han sonado siempre en mi casa y se han cantado e interpretado de mil maneras. (provengo de una familia que es muy aficionada a la música). 

Pero cuando Marta Figueras me llamó yo solo reconocí sus canciones más conocidas como Valencia, La Violetera, Ça c´est Paris, El Relicario o La Estudiantina Portuguesa. 

Y fue, poco a poco y gracias a Marta, que fui identificando y conociendo el resto. Así que para mí ha sido un verdadero descubrimiento saber que muchos otros temas que habían sonado muchas veces en mi casa eran también de Padilla. Y conocer el resto de su amplia obra, su vida y personalidad tan apasionante ha sido un viaje maravilloso. 

Susana Guardiola
Susana Guardiola

La época de José Padilla

Micaela Carballo/Cinemagavia: Hay una fuerte decisión de mostrar el contraste entre la realidad de la época en la que se va relatando la historia del compositor con la voz over y la música de José Padilla que acompaña de fondo de manera incidental y a su vez con imágenes de la época. Y por otro lado, la resignificación de la música en la actualidad, con nuevas versiones e interpretada por artistas actuales, callejeros.  

¿Podrán contarnos cómo fueron generando estos momentos?

Marta Figueras: Sí, una imagen vale más que mil palabras, el paseo de Javier Baladia, por el Paralelo de Barcelona, triste, oscuro, la ruina del Teatro Arnau, la decadencia del Bagdad… mientras José Padilla nos explica que era la avenida con más teatros del mundo, la más brillante de Europa… dice mucho de la identidad que Barcelona ha perdido como ciudad. Igual que el perdido Madrid castizo, la Gran Vía está llena de teatros, si, pero tan parecidos a los de cualquier ciudad del mundo… José Padilla amaba viajar, era su mayor fuente de inspiración, la personalidad de las ciudades que recorría, Buenos Aires, Madrid, Nueva York… quedaba atrapada entre sus notas. 

Dudo mucho  que hoy, la globalización, la imagen standar de las grandes ciudades del mundo hubiesen inspirado demasiado al compositor. En cambio, su música, sigue enamorando a sus intérpretes como enamoró a las divas de su época. Ni Andrea Motis, ni Adriana Varela, ni  Mauricio Villavecchia, ni músicos que conocimos tocando en la calle, como Street Opera en Buenos Aires o Made in Barcelona en la Barceloneta, dudaron en interpretar y reinterpretar su música.

Susana Guardiola: Teníamos claro que queríamos hacer un viaje en el presente y, tal como planteamos la realización de la película, la mirada tenía que acompañar ese recorrido

en la actualidad, introduciéndonos en esos espacios, esos rincones y sonidos que habían inspirado a Padilla a componer sus mejores hits. 

La cámara, el sonido y la música tenían que ser parte de ese paseo hoy. Y, tal como debió sucederle a Padilla, de lo que vas viendo y te vas encontrando en el camino. Esa curiosidad con la que recorría Padilla los lugares es la misma con la que nosotras quisimos recorrer esos mismos sitios. Tal como debió hacerlo él entonces, a pesar de que hoy puedan ser tan distintos. De ahí la decisión de contar la historia en primera persona y crear con esa voz en off el personaje de José Padilla, que nos habla hoy, mientras recuerda y reflexiona.

Respecto a la música, hay momentos donde hemos utilizado su música como cojín y para acompañar las imágenes. Mauricio Vilavechia, director musical, nos ha ayudado a poner orden en ese sentido en la postproducción. Como también ha interpretado algunos de los temas. Y hay otros momentos donde le hemos dado entidad argumental a sus grandes composiciones: a veces hemos dedicado una secuencia entera para hablar sobre cómo José Padilla compuso un determinado hit, como es el caso de “La Violetera”, “El Relicario”, “Valencia”, “Ça c´est Paris” o “El amor eres tú”. Y los escuchamos interpretados por distintos artistas de entonces en sus diferentes versiones, algo que creo que ha enriquecido y aportado múltiples matices sobre una misma composición. 

Eugenia Montero Padilla ha sido quien nos ha asesorado musicalmente en ese sentido. Y otras veces  hemos hecho una nueva versión de los grandes temas, con artistas actuales. También, cada uno de los artistas ha hecho su aportación a la nueva versión que han interpretado. Andrea Motis e Ignasi Terraza, por ejemplo, han versionado “La Violetera” a ritmo de Jazz, una versión que ha quedado preciosa.

Marta Figueras
Marta Figueras

La elección de los músicos de Marta Figueras y Susana Guardiola

Micaela Carballo/CinemagaviaLa forma de la narración nos lleva a viajar por distintos países, a medida que se cuentan los viajes del compositor. A su vez vamos escuchando cómo Padilla se nutre de la música de cada lugar, como por ejemplo, el tango en Buenos Aires. Empezamos en España, luego Buenos Aires, París. 

¿Cómo fueron eligiendo los escenarios y los músicos que participan en la actualidad de estos lugares?

Marta Figueras:  Las ciudades, Almería, Madrid, Barcelona, Buenos Aires, París… fueron las ciudades en las que transcurrió su vida, e inspiraron su música… ¿Cuándo se ha dicho de un español que sea el más parisino de los franceses? Los escenarios los elegimos recorriendo las ciudades, imaginando por donde hubiese paseado horas y horas Padilla, amante de descubrir cada rincón, cada arrabal.

Susana Guardiola: Cada vez que José Padilla desembarcaba en una ciudad, se dejaba seducir por el lugar y se inspiraba componiendo un tema que, más tarde, se convertiría en uno de los hits más sonados del momento de ese lugar. 

En Buenos Aires se hace amigo de Gardel y compone el tango “El Taita del Arrabal”. En París entabla una estrecha amistad  con Mistinguett y, sin hablar francés, compone para ella “Ça c´est Paris”, tema que se acaba convirtiendo en la Marsellesa de los parisinos.  Él tenía esa capacidad de conectar con la gente del lugar y adaptarse a cada lugar en cada momento.

En nuestro recorrido por esas ciudades, de alguna manera, hemos querido perseguir el rastro de José Padilla… ¿Qué queda de él hoy? ¿En la cultura popular? En Madrid, Lu Colominas y Mauricio Vilavecchia interpretan “Bajo en cielo de Madrid”. También en Madrid, una noche en el TEATRO TRIBUEÑE, para eruditos, programan “Por los ojos de Raquel Meyer” y nos inspiramos hacer una nueva puesta en escena de la secuencia de “El Relicario”, junto con el coreógrafo Hugo Pérez Rodríguez Pica. 

Además, en Barcelona, en una azotea, una banda callejera, MADE IN SPAIN, interpreta “Luna de Marianao”. Y Mauricio Vilavecchia y su banda actúan en ELS QUATRE GATS y tocan una versión de jazz de “El Relicario”. 

O en Buenos Aires, pedimos a Adriana Varela que cante en un antro de Tango una nueva versión de “El Taita del Arrabal” que ha incorporado en su repertorio, mientras una pareja baila. 

STREET ÓPERA (María de los Ángeles Reynaud y Florencia Riveros) cantan “Princesita” en el barrio de San Telmo. LOS CUARENTUNOS, tunos en su juventud, que se reúnen todas las semanas para cenar, desde hace 50 años, tocan y cantan “La estudiantina portuguesa”. 

Y en la ciudad de Valencia en Fallas suena en cada rincón el tema que lleva su nombre, uno de los más populares del compositor y que más artistas de renombre han interpretado a lo largo de los años. “Valencia” es también hoy, el himno popular de una ciudad en fiestas. A pesar de que muy pocos conocen el nombre de su autor. Y como dice Eugenia Montero Padilla, sobrina y biógrafa del compositor, en cada momento que suena la música de un músico, el compositor está vivo. Por eso, la mirada de la joven Andrea Motis a cámara interpretando “La Violetera”, apelando al espectador, resume para mí la voluntad que hay detrás de esta película…

Filmin
Rodaje de Descubriendo a José Padilla

José Padilla, punto de unión con María de Los Ángeles Reynaud y Florencia Riveros

Micaela Carballo/Cinemagavia: ¿Cómo fue el encuentro con las cantantes argentinas María de Los Ángeles Reynaud y Florencia Riveros?

Marta Figueras: En nuestro viaje a Buenos Aires, caminando por el barrio de San Telmo, nos quedamos fascinadas por dos cantantes que cantaban ópera en la calle. Se llamaban entonces “Street Ópera”. Desprendían algo muy mágico y tenían mucha frescura. 

En su repertorio habían incorporado “Valencia” y definían muy bien el hallazgo de ese rastro que perseguíamos. Les propusimos participar en la película y que cantaran “Princesita”, un tema que interpretaron ellas dos junto con un bandoneón, Andrés Marín Romeo, y que suena de maravilla. 

A capella, grabada allí mismo, a pelo, en la calle, de una manera muy bonita y veraz. Con el ruido de la calle e, incluso, de los coches pasando, tal como las habíamos escuchado el primer día, puramente documental. La grabación del sonido quedó bastante bien, a pesar de ser registrado allí mismo. 

Tras ese viaje, cada una de ellas ha continuado su camino, una vive en Lisboa y la otra en Barcelona. Las dos tienen ahora un futuro muy prometedor. Les deseamos toda la suerte y estoy convencida de que “Princesita” y Padilla forman ya también parte de su repertorio.

Rodaje de Descubriendo a José Padilla
Rodaje de Descubriendo a José Padilla

La vida de José Padilla, según Marta Figueras y Susana Guardiola

Micaela Carballo/Cinemagavia: Teniendo en cuenta que el documental es prácticamente musical, ¿Cómo pensaron en la organización del tiempo de cada música? 

Por momentos nos dejan escuchar las bellas melodías de Padilla y vemos los paisajes o lugares por los que viajó. Realmente parece que la música está compuesta para esas imágenes.

Susana Guardiola:  Como comentábamos antes, hay momentos donde la música nos sirve para apoyar imágenes y otros donde, claramente, hemos querido casi lo que se dice “crear imágenes para esa música”, y escuchar el tema entero como es el caso de las versiones pero también de otros momentos, como por ejemplo, la secuencia del tema de “El juego” donde quisimos grabar un Tango bailado entre dos hombres, Jonny Carvajal y Johnatan Spitel, dos bailarines campeones mundiales de Tango, para mí una de las secuencias que más me gustan de la película. 

El Tango era un baile prohibido y cuando surgió era muy común ver bailar a dos hombres juntos, puesto que no dejaban a las mujeres ensayar y los hombres tenían que bailar entre ellos. En esa secuencia pedimos a los bailarines que ensayaran el Tango con un tema de Padilla, aunque luego tuvimos que montarlo con otro tema en la edición. Pero funcionó igual.

Otro caso es la entrada en la Milonga en Buenos Aires, donde escogimos un tema y, a pesar de haber narración en off, cada golpe musical nos fue marcando el ritmo del montaje. El movimiento de la cámara es, literalmente, una danza y fue rodado de ese modo, bailando con las parejas mientras les grabábamos. 

De hecho, es uno de los momentos que recuerdo más mágicos de todo el rodaje, esa noche, grabando en la Milonga, metiéndonos entre ellos, como una pareja más, moviéndonos en la misma cadencia y al mismo ritmo que los movimientos de los bailarines y la música de Tango.

Recuerdo decirle a Martin Turnes, quien llevaba la cámara y la fotografía en Argentina: ¿Sabes bailar Tango? Porque vamos a bailar. Hizo un trabajo muy bueno.  En definitiva y, a diferencia de lo que sucede siempre, en este caso, teníamos la música antes que las imágenes, por lo que, como he comentado antes, ha sido la propia música la que ha marcado muchas veces el montaje. Otras veces ha sido a la inversa. Y para ello el trabajo del montador ha sido fundamental, en este caso, el de Adrián Silvestre.

Seminci 2020
Marta Figueras y Susana Guardiola en la Seminci 2020

El legado de José Padilla, gracias a Eugenia Montero Padilla

Micaela Carballo/Cinemagavia: Cómo fue el trabajo musical que realizaron con la sobrina de José  Padilla, Eugenia Montero Padilla?

Marta Figueras: Eugenia ha dedicado muchos años de su vida a recuperar la memoria de José Padilla. No solo ha escrito su biografía, “José Padilla, la pasión por la música” en la que nos basamos para escribir el guion, si no que ha contratado a grandes orquestas dirigidas por excelentes directores, como la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Max Bragado Darman para grabar los temas orquestales de José  Padilla.  

Y no solo contenta con grabar sus temas, en el año 2018 promovió un concierto en el Teatro de la Zarzuela, interpretado por María José Montiel y Rubén Fernández Aguirre, que recupera un tema inédito  “Ah!…  Crie mon coeur”, “Norga”  con la Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid (ORCAM). Se estrenó  en 2015 en el Auditorio Nacional de Música en un concierto dirigido por  Víctor Pablo Pérez, también promovido por Eugenia Montero.

 El orden de los temas musicales  en la película no es un orden cronológico. No coincide el momento en el que se compusieron con el momento que Padilla nos  está explicando su historia.  Aquí es donde las directoras nos hemos dejado llevar por nuestra intuición, conjugando música e imágenes. 

Salvo al final. La despedida del compositor, que coincide con un tema póstumo, “Norga” que se recuperó en el año 2015 en un concierto de la  Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid (ORCAM) dirigida por Víctor Pablo Pérez.

Eugenia Montero con su tenacidad recuperando las composiciones orquestales de José Padilla, nos ha demostrado que su música va mucho más allá de los grandes temas que hicieron a Padilla mundialmente famoso.

Descubriendo a José Padilla

La vida eterna del compositor

Micaela Carballo/Cinemagavia: Según mi interpretación, hay un claro concepto que resuena en todo el documental que tiene que ver con la idea de que el compositor nunca muere si su música sigue sonando. De hecho el documental empieza con la siguiente frase de José Padilla: 

“Es más fácil recordar una melodía que un nombre, pero si mi nombre se perdiera, ¿acaso importaría tanto?” ¿Nos pueden contar como fueron utilizando esta idea a lo largo del documental?

Marta Figueras:  El documental nació de una premisa… “todo el mundo recuerda su música… pero, ¿quién recuerda al músico? Padilla nos habla en primera persona, rememora su vida junto a su querida Lydia Ferreira, haciendo cómplice al espectador. 

Intrépido trotamundos,   supo como nadie transcribir en la música el espíritu de su tiempo… Estamos seguras de que si José Padilla hubiera sido francés o americano, ahora sería recordado como Maurice Chevalier o Cole Porter. 

Susana Guardiola:  La idea de perseguir el rastro y perdurar en la memoria es un tema que personalmente me obsesiona como cineasta y ya lo he tratado en anteriores trabajos (“Voces desde Mozambique”). 

En el biopic documental suele ser común la falta de imágenes de sus protagonistas y la necesidad de reivindicar a un personaje poco conocido, pero de gran relevancia, por lo que quieres rescatar su figura, y aquí también ha sido éste el caso. 

Así que, a nivel visual, nos las hemos tenido que ingeniar para reconstruir su biografía, a partir de muchas otras imágenes de archivo que no teníamos inicialmente. Un reto siempre interesante que da lugar a una nueva interpretación. Esta vez, en clave de musical. 

No teníamos apenas imágenes pero sí teníamos su música. Por lo que, a diferencia de en otras películas, aquí la Banda Sonora (íntegramente compuesta por José Padilla), ha sido lo que nos ha marcado y guiado. Hemos jugado con distintos archivos y de distintas texturas (algunos privados).

Y es que, en definitiva, en este caso, reivindicar a José Padilla no es tanto reivindicar su imagen sino su música, que forma parte del imaginario de una época. Si no se recordara su imagen, su rostro o su nombre ¿Acaso importaría? Sin embargo, su música perdurará siempre y es ya parte de la cultura popular. Por eso en 1989 fue declarada de interés universal por la UNESCO. 

La parte que hemos rodado en el presente, siento que ha sabido transmitir la esencia y la magia que tiene también la música del compositor. Para ello, la decisión de la maravillosa fotografía de José María Civit, compañero de las más nobles batallas, ha sido fundamental. 

El efecto del documental

Micaela Carballo/Cinemagavia: ¿Qué les gustaría que se lleve el público después de ver el documental? 

Marta Figueras: La magia de su música y lo insólito de la vida de un niño que sale de un pueblo de Almería en 1915 seguro de que triunfará y dará la vuelta al mundo con su música.

Susana Guardiola:  En tiempos de pandemia estamos contentas de que hemos hecho una película amable que hará, sin duda, al espectador salir cantando del cine canciones de toda la vida como “La Violetera”, “Ça c´est Paris” o “Valencia”, habiendo descubierto a un músico que supo poner la banda sonora a uno de los momentos más mágicos de la historia universal. 

La visión femenina de Marta Figueras y Susana Guardiola

Micaela Carballo/Cinemagavia: Teniendo en cuenta que son dos directoras y también cuentan con la participación de Eugenia Padilla y varias artistas mujeres, creen que a pesar de ser un documental que cuenta la biografía de un compositor, hay una mirada femenina?

Susana Guardiola: ¿Eso mejor nos lo dices tú o el espectador?  Pero sí, sin lugar a dudas, tanto en la mirada como en la creación del personaje de José Padilla, como en la inclusión de la figura de la mujer en su historia, hay una manera de contar femenina. 

Por ejemplo, y sin darnos cuenta, hemos contado su vida bien marcada por las mujeres que han formado parte de ella, creando distintos personajes femeninos: su madre, sus musas Raquel Meyer, Mistinguett (de las que profundizamos en su relación artística y amistad con Padilla),  su novia, su primera gran pareja Adrienne y Lydia, su gran amor. 

En el fondo, toda la película está planteada como una carta de amor a su amada, Lydia Ferreira, quien tiene un gran protagonismo en su vida y en la película. 

No sé, quizá si la historia la hubiera contado un hombre. ¿La hubiera explicado desde su amistad con Carlos Gardel, Maurice Chevalier o su productor Jackes Charles? Quién sabe…

La magia de los espectadores 

Micaela Carballo/Cinemagavia: ¿Algo más que quieran agregar?

Marta Figueras: Que por favor vean la película, ya sea en Filmin a partir del 18 de diciembre o en los cines, a partir de enero. Y que lleven a sus padres y a sus hijos. O que la vean en casa, desde sus pantallas con ellos. Con unos buenos altavoces para poder apreciar la música. Ojalá para los espectadores sea, como para nosotras, todo un descubrimiento…

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