Martín (Hache) es una de las obras más representativas del cine hispano de los años 90, dirigida por Adolfo Aristarain y estrenada el 26 de septiembre de 1997 en salas de cine españolas. Se trata de un drama profundamente introspectivo que explora las relaciones familiares, la identidad y el desarraigo a través del vínculo entre un padre y su hijo en tránsito entre Madrid y Buenos Aires. Cecilia Roth ganó el Premio Goya a la mejor actriz por su interpretación. Muchos de los diálogos tienen un carácter casi ensayístico, lo que ha llevado a que la película sea considerada una obra de culto. El personaje de Federico Luppi comparte rasgos con el propio director, especialmente en su visión del mundo y del cine.



Martín (Hache)

Crítica de 'Martín (Hache)'

Ficha Técnica

Título: Martín (Hache)
Título original: Martín (Hache)

Reparto:
Federico Luppi (Martín)
Juan Diego Botto (Hache)
Eusebio Poncela (Dante)
Cecilia Roth (Alicia)
Sancho Gracia (José M.ª Navarro)
Ana María Picchio (Blanca)
Enrique Liporace (Migue)
José María Sacristán (Schauve)
Leonora Balcarce (Nadia)

Año: 1997
Duración: 134 min.
País: Argentina
Director: Adolfo Aristarain
Guion: Adolfo Aristarain, Kathy Saavedra
Fotografía: Porfirio Enríquez
Música: Fito Páez
Género: Drama
Distribuidor: Alta Films

Filmaffinity

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Tráiler de 'Martín (Hache)'

Sinopsis

Martín Echenique (Federico Luppi) es un director de cine argentino que lleva más de veinte años viviendo en Madrid. Detesta su país y se niega a recrearse en la nostalgia. Su hijo, al que todos llaman Hache (Juan Diego Botto, Altas capacidades), tiene 19 años y vive en Buenos Aires con su madre. Ni estudia ni trabaja; callejea y toca su guitarra eléctrica. Después de cinco años sin verse, vuelven a encontrarse en Buenos Aires cuando Hache sufre una sobredosis. La exmujer de Martín propone que el chico viva con su padre.

En Madrid les esperan dos personas: Alicia (Cecilia Roth), la amante de Martín, una mujer más joven que él y harta de estar con un hombre que es incapaz de asumir ningún compromiso; y Dante (Eusebio Poncela, Matices), un actor que es el mejor y casi único amigo de Martín, y cuyo mayor placer es vivir en la cuerda floja. Martín comparte su vida con gente apasionada, pero él no se permite el lujo de sentir. El que ama está expuesto al dolor, y eso le da pánico.

Dónde se puede ver la película en streaming



Los hijos heredan los silencios

Martín (Hache) es una película sobre padres e hijos, sí, pero decir solo eso sería quedarse en la superficie, en realidad, es una película sobre personas que llevan demasiado tiempo protegiéndose del dolor y ya no saben vivir de otra manera. El reencuentro entre padre e hijo podría haber sido el típico drama de reconciliación, pero Adolfo Aristarain jamás fue un director interesado en lo típico.

Lo que hace aquí es mucho mejor, pone a personajes heridos a hablar, a discutir, a provocarse, a desnudar ideas sobre el amor, el fracaso, el sexo, la patria, la madurez, el miedo a comprometerse, de esos diálogos sale algo rarísimo hoy, verdad.

Juan Diego Botto

Cabeza, corazón y rabia 

Hablar hoy de Adolfo Aristarain obliga a hacerlo con gratitud, porque fue uno de esos cineastas que no tratan al espectador como un idiota, confiando en la palabra, en la inteligencia, en los matices morales, en los personajes contradictorios, y Martín (Hache) quizá sea una de las mejores pruebas de todo eso.

Su dirección no presume, no necesita fuegos artificiales, coloca la cámara donde debe estar y deja que la electricidad salga de los actores y del texto, pero cuidado, esa aparente sencillez es de un nivel altísimo. Aristarain comprende algo esencial, cuando el material humano es potente, la puesta en escena debe acompañar, no invadir.

Cecilia Roth

Un reparto en estado de gracia

Federico Luppi está inmenso, construye a Martín como un hombre brillante y devastado por dentro, alguien capaz de decir frases demoledoras mientras evita mirarse al espejo emocionalmente. Juan Diego Botto aporta fragilidad, desconcierto y hambre de identidad, su Hache no es un símbolo generacional, es un chico perdido intentando no romperse.

Y luego están dos gigantes, Cecilia Roth y Eusebio Poncela, que elevan cada escena en la que aparecen, ella, pura inteligencia emocional, él, vértigo convertido en persona. Pocas películas sostienen un reparto así durante tanto metraje sin bajar nunca.

Martín (Hache)

Cine adulto, sin fecha de caducidad

A nivel técnico, Martín (Hache) no necesita exhibicionismo. La fotografía acompaña esa melancolía urbana entre Buenos Aires y Madrid. El montaje respira al ritmo de las conversaciones. La música entra cuando tiene que entrar. Todo está al servicio de algo que hoy escasea, personajes pensando, sintiendo y chocando de verdad, por eso envejece tan bien, porque no depende de modas.

Martín (Hache)

Conclusión de 'Martín (Hache)'

Ver Martín (Hache) tras la muerte de Adolfo Aristarain tiene algo especialmente emotivo, no solo porque sea una gran película, también porque recuerda una forma de hacer cine cada vez menos frecuente, adulta, libre, literaria sin ser pedante, emocional sin chantaje. Estamos ante una película enorme, llena de vida, de frases que se quedan, de personajes que importan. Se ha ido un director y un maestro, pero quedan obras como esta para recordarnos que el cine también puede ser conversación, inteligencia y herida abierta.

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CINEMAGAVIA
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90 %
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Pablo Veiga Carpintero
Escribo sobre cine, series y teatro.
martin-hache-pelicula-critica-estreno-cineVer Martín (Hache) tras la muerte de Adolfo Aristarain tiene algo especialmente emotivo, no solo porque sea una gran película, también porque recuerda una forma de hacer cine cada vez menos frecuente, adulta, libre, literaria sin ser pedante, emocional sin chantaje. Estamos ante una película enorme, llena de vida, de frases que se quedan, de personajes que importan. Se ha ido un director y un maestro, pero quedan obras como esta para recordarnos que el cine también puede ser conversación, inteligencia y herida abierta.

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