Canoa (Canoa: Memoria de un Hecho Vergonzoso) es una película mexicana de 1976 dirigida por Felipe Cazals, basada en hechos reales ocurridos en 1968 en San Miguel Canoa, Puebla. La trama sigue a un grupo de jóvenes empleados de la Universidad Autónoma de Puebla que son brutalmente atacados por los habitantes del pueblo, manipulados por un sacerdote reaccionario que los acusa de ser comunistas. Canoa se estrenó en 1976 en el Cine Roble durante la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional y ganó el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín en ese mismo año. La película rodada en solo cinco semanas es considerada una de las más importantes del cine mexicano, que explora temas como la manipulación ideológica, el fanatismo religioso y la violencia masiva.
Crítica de 'Canoa'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Canoa
Título original: Canoa
Reparto:
Ernesto Gómez Cruz (Lucas García)
Enrique Lucero (El señor cura)
Salvador Sánchez (El testigo)
Rodrigo Puebla (Pedro)
Roberto Sosa (Julián González Baez)
Arturo Alegro (Ramón Calvario Gutiérrez)
Carlos Chávez (Miguel Flores Cruz)
Jaime Garza (Roberto Rojano Aguirre)
Gerardo Vigil (Jesús Carrillo Sánchez)
Malena Doria (Ama de llaves del cura)
Juan Ángel Martínez (Comisario)
Gastón Melo (El sacristán)
Alicia del Lago (Esposa de Lucas)
Año: 1976
Duración: 115 min.
País: México
Director: Felipe Cazals
Guion: Tomás Pérez Turrent
Fotografía: Alex Phillips
Música:
Género: Drama
Distribuidor:
Tráiler de 'Canoa'
Sinopsis
Basada en hechos reales sucedidos en México en septiembre de 1968. Cinco jóvenes, empleados de la Universidad Autónoma de Puebla, organizan una excursión para escalar el volcán La Malinche, pero debido al mal tiempo deben refugiarse en un pueblo cercano llamado San Miguel Canoa. Incitados por el párroco local, sus habitantes viven en un estado paranoico que les lleva a confundirles con radicales comunistas.
Denuncia de un hecho vergonzoso
1968 es un año que marcó la historia de México. El movimiento estudiantil demandaba un cambio democrático en el país, señalando el autoritarismo del gobierno en turno.
De allí, el estado criminalizó de manera injustificada a los estudiantes. Se les estigmatizó como agitadores comunistas que buscaban el caos, asumiendo erróneamente que buscaban derrocarlos.
Como un hecho aislado que coincidió con las manifestaciones de los estudiantes, Canoa (1976) ejecuta una cronología que entrevé el alcance de la corrupción.
El 14 de septiembre de 1968, cinco empleados de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla viajaron a San Miguel Canoa para escalar el volcán de La Malinche. Sin embargo, el mal clima los obligó a permanecer en el lugar y los habitantes, influenciados por el cura Enrique (Enrique Lucero), deciden lincharlos ante el temor de que sean comunistas.
El realizador Felipe Cazals, quien también estrenara El Apando (1976) y Las Poquianchis (1976) en el mismo periodo, desarrolla los acontecimientos con diferentes saltos en el tiempo.
Todo ello para armar las diferentes perspectivas de los involucrados. Además utiliza material de archivo que muestran los resultados del linchamiento y el desfile militar de un 15 de septiembre que opaca la tragedia.
Del Testigo (Salvador Sánchez) que rompe la cuarta pared para hablar de la vida precaria en el pueblo a la prensa que cubre la nota, el relato entrecruza los preparativos que realizan Julián (Roberto Sosa Sr), Ramón (Arturo Alegro), Miguel (Carlos Chávez), Roberto (Jaime Garza) y Jesús (Gerardo Vigil) para la excursión.
Así, se gesta una tensión gradual conforme arriban al pueblo y llega la noche violenta.
Felipe Cazals retoma en Canoa la técnica documentalista que informa sobre el pueblo. El Testigo explica el rezago educativo y la ignorancia sobre hechos fuera del lugar.
Aunado a ello, el relato contrasta las opiniones de los empleados de la universidad sobre la marcha de los estudiantes. De esta manera vislumbra diferentes posturas sobre las imploraciones de los jóvenes sobre una mejor democracia y el alto al abuso policial.
La confrontación del fanatismo, la religión y la corrupción
El guion de Tomás Pérez Turrent muestra la corrupción del sistema gubernamental de México.
No solo el Testigo habla sobre el control del cura sobre la población, sino también menciona el temor de este último por perder el poder, buscando controlar a sus detractores. Lucas (Ernesto Gómez Cruz), el hombre que da posada a los cinco visitantes, representa a los individuos que notan la maldad del líder religioso, comprendiendo los acontecimientos políticos que agitan al país.
Así, Canoa adquiere también tintes de terror social que asoma el peligro que representa la ignorancia. El discurso del cura días antes del linchamiento evidencia a una población condenada al abandono y manipulada por el fanatismo religioso.
Conclusión de 'Canoa'
Canoa es uno de los filmes más emblemáticos del cine mexicano. No solo se trata de una denuncia social hacia la corrupción y el abuso del poder.
Es una crónica que, a décadas de su estreno, funge como una radiografía vigente en un país donde aún imperan la violencia, el atraso educativo y la corrupción.
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