Las películas de animación en stop motion siempre son un deleite visual. En el caso de Mary and Max (Mary y Max, en español), se le suma la construcción original e inteligente de una bonita historia sobre la amistad.



Mary and Max

Crítica de ‘Mary and Max’

Ficha Técnica

Título original: Mary and Max

Reparto:
Toni Collette (Mary Daisy Dinkle)
Philip Seymour Hoffman (Max Jerry Horovitz)
Eric Bana (Damien Popodopolous)
Barry Humphries (Narrador)

Año: 2009
Duración: 88 min.
País: Australia
Director: Adam Elliot
Guion: Adam Elliot
Fotografía: Gerald Thompson
Música: Dale Cornelius
Género: Animación. Comedia
Distribuidor: 

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de Mary and Max

Sinopsis

Dirigida por Adam Elliot en el año 2009, nos muestra la solitaria vida de Mary Daisy Dinkle, una niña australiana de ocho años con tendencia a la baja autoestima, que entabla amistad a través de cartas, con Max Jerry Horowitz, un judío de 44 años que vive al otro lado del océano, en la ciudad de Nueva York.

Un día, en la oficina de correos, Mary coge por azar la dirección postal de Max de una guía telefónica de EEUU. Desde ese momento, a través de sus gustos, aficiones, problemas, miserias compartidas y rarezas manifiestas, se va construyendo un relato sobre dos personas aparentemente distintas, que a pesar de la distancia y la edad que les separa, logran crear un vínculo inquebrantable.

Premios

  • BAFICI: Selección oficial largometrajes a concurso. 2010
  • Festival de Annecy: Mejor película (ex-aequo con “Coraline”). 2009
  • Festival de Berlín: Oso de Cristal (mención especial – Generation 14plus). 2009

Donde se puede ver la película



Retrato social y familiar

Tanto la familia como el entorno social, son claves en la vida de Mary y de Max. En ambos casos encontramos dos ambientes familiares carentes de atención y de amor. El padre de Mary vive por y para su trabajo (hilar etiquetas de bolsas de té) y para su afición (la taxidermia), por lo que descuida e ignora al completo tanto a su mujer como a su hija. Esto hace que la madre de Mary desde hace años haya desarrollado alcoholismo, además de sufrir cleptomanía. Mary siempre esta sola, no tiene amigos y sus padres hacen como si ella no existiera. Se trata de una especie de “Matilda” (1996) en Australia.

Max, en cambio, está igualmente solo pero en su caso es porque no tiene familia, mujer ni hijos. Únicamente tiene la compañía de su pez. Este ambiente lúgubre y carente de emociones, hace que ambos protagonistas se sientan profundamente solos, desgraciados y desamparados a pesar de ser de generaciones tan distintas.

Mary and Max
Fotos de Sensacine

La soledad como refugio

Esa soledad que padecen los protagonistas es a su vez una especie de oasis de paz. Es el refugio perfecto a todo lo que ocurre tras la puertas del hogar. Mary escapa del bulling que sufre en el colegio y Max de la ansiedad social que sufre estando en plena calle con otras personas.

La única compañía de Mary es su mascota (un gallo llamado Ethel), su vecino, el anciano Len Hislop, al que le recoge el correo puesto que sufre de agorafobia y su colección de muñecos hechos a mano de la serie de televisión “The Noblets”. La soledad les permite llorar en la intimidad y supone una especie de fortaleza frente a lo que les amenaza en el exterior.

Mary and Max
Fotos de Sensacine

La psicología siempre presente

Son varios los problemas y patologías psicológicas que se abordan en Mary and Max. Además del alcoholismo y la cleptomanía de la madre de Mary, se trata el tema la ansiedad de Max o la depresión de Mary. En determinado momento de la película, conocemos que Max sufre el Síndrome de Asperger y entendemos porque carece de empatía con los demás y porque tiene esa ansiedad estando en un mismo espacio con otras personas.

Por su parte, Mary combate la depresión y la baja autoestima comiendo cantidades ingentes de leche condensada con azúcar y Max comiendo perritos calientes hechos de chocolate. En la segunda mitad de la película, donde Mary ya es una mujer adulta, vemos como se hace psicóloga y escribe una tesis sobre el Síndrome de Asperger. Inspirada por las cartas que su amigo Max le ha estado mandando durante 20 años, en las que le relata su personalidad, sus hábitos y sus costumbres.

Bethany Whitmore
Copyright Gaumont

Homenaje a la amistad y la tradición epistolar

La peculiaridad de esta historia de amistad, es su base epistolar. Una tradición que ya no se estila desde que las nuevas tecnologías nos han eclipsado la vida. Esta película rescata esta bonita tradición, más especial y personal que cualquier mensaje de texto o Whatsapp. Ambos personajes nunca llegan a conocerse en persona, toda su relación se va forjando a través de las cartas que se escriben, ella a mano y él con su maquina de escribir.

Comparten su afición por la serie de animación “The Noblets” y los dulces. Incluso a veces hasta incluyen algún que otro regalo junto a las cartas. La relación de amistad comienza con preguntas más generales y a medida que avanza la trama, profundizan en cuestiones de la vida tan íntimas como el amor, el sexo, los sueños, las esperanzas e incluso la muerte.

Bethany Whitmore
Copyright Gaumont Distribution

Conclusión de ‘Mary and Max’

Mary and Max es una preciosa y delicada historia sobre el poder de los lazos que se forjan en una amistad. Es una declaración de fe sobre la amistad, que no entiende de barreras o fronteras. De colores apagados y una atmósfera casi en blanco y negro, nos presenta la vida y las penurias de dos personajes que se sujetan y acompañan el uno al otro, sin estar físicamente el uno al lado del otro.

Un cuidadoso narrador testigo y una música reiterativa, acompañan a estas dos almas solitarias, que dejan de serlo en el momento en el que se escriben la primera carta y desde que son consientes de la existencia del otro.

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