La figura de Miguel Poveda se entrelaza con el legado de Federico García Lorca en Enlorquecido. Hemos tenido la oportunidad de entrevistarle por el estreno de este documental. La conexión es casi visceral. No se trata solo de música. Se trata de vida. A través de este proyecto, el artista explora los lugares. Recorre las emociones. Sigue las huellas vitales del poeta granadino. Traza un viaje íntimo. Va más allá de lo artístico. Lejos de quedarse en la admiración, Poveda introduce una mirada crítica. Sobre la memoria histórica. Sobre el silencio. Un silencio que rodeó durante décadas la figura de Lorca. Su reflexión está cargada de compromiso. Conecta pasado y presente. Cuestiona cómo se ha tratado su legado. Así, Enlorquecido no solo es un homenaje. Es también una declaración.

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Entrevista a Miguel Poveda

Miguel Ángel Pizarro / Cinemagavia: Miguel, en primer lugar, impresionante tu pasión por Lorca, que incluso lo llevas en la piel. ¿Cómo ha sido para ti, en estos años, vivir todos los lugares de Lorca, vivir un poco como su vida? ¿Es un sueño?

Miguel Poveda: Sí, es un sueño. En el momento en que empiezas a leer por los lugares por donde ha transitado y a ver los aspectos personales de él, a leer sus cartas —no solamente su poesía o ver su teatro—, sino a leer su correspondencia, sus entrevistas y visitar los lugares... es una manera de humanizarlo más, de construir un poco más su figura. También leer lo que decían de él, las anécdotas de la gente que lo conoció y lo tuvo cerca. Ha sido una manera de reconstruir a un ser humano que cada vez se hace más atractivo, más misterioso y, a la vez, lo amas y lo quieres más. Piensas que el mundo está muy necesitado de muchos Federicos.

Miguel Poveda
Foto de Miguel Poveda por "Enlorquecido"

'Poseído' por Lorca

Miguel Ángel Pizarro / Cinemagavia: Justamente has pisado donde él pisó, has sentido la atmósfera, el aura de esas ciudades: Montevideo, Nueva York, Cuba, Barcelona... ¿Dónde has sentido tú que estabas más conectado con Lorca, más "poseído" por su alma?

Miguel Poveda: Yo creo que en cualquier lugar en el que ha estado Federico hay algo de él. Por ejemplo, Nueva York: sabemos que le marcó muchísimo, pero no queda mucho de ese Nueva York que él conoció. Quizás Buenos Aires, que sigue conservando ese amor y esa admiración hacia el poeta y que ha marcado lugares como el Hotel Castelar, donde vivió seis meses, o el Teatro Avenida, donde representó Bodas de sangre... En el ambiente cultural de Buenos Aires, hablar de Federico es hablar de alguien como si fuese suyo, al igual que en Montevideo.

Y luego, aquí en Madrid también se le quiere mucho. Llegar a la Plaza de Santa Ana, ver su escultura, poder dejarle una flor frente al Teatro Español... que también tiene su nombre en la fachada, lo hace presente.

Enlorquecido
Foto de "Enlorquecido"

Justicia por el Poeta

Miguel Ángel Pizarro / Cinemagavia: ¿Qué más te queda por hacer por Lorca? Porque lo que estás haciendo es algo encomiable: ese museo... es de justicia que se haga esto con Lorca después de lo que pasó.

Miguel Poveda: Sí, es justicia poética, no solo a Federico, sino a todo ese universo que le acompañaba: la "Generación de la Amistad", donde estaban Vicente Aleixandre, Cernuda, Manuel Altolaguirre, Ángel Barrios, Manuel de Falla, Concha Méndez... una serie de gente muy potente que nos fue arrebatada. Federico es el símbolo de todos ellos porque era el centro de atención de esas reuniones. Hay que reivindicarlo cada día porque nos ha inculcado valores de justicia, de igualdad, de apoyo al desfavorecido, al gitano, al perseguido, a la mujer. Ese activismo cultural y social le costó la vida, y creo que se lo debemos. Todo es poco lo que se haga por él.

Enlorquecido
Foto de "Enlorquecido"

Un homenaje personal

Miguel Ángel Pizarro / Cinemagavia: No es solo admiración, ni un dios para ti, un referente artístico, personal… Has hecho la Casa de Cultura de Federico en Granada, donde vivió en su adolescencia, has impulsado placas en el Majestic, en la Casa Encantada en Cuba. ¿Qué te mueve a ir más allá de la admiración y rendirle un homenaje tan personal?

Miguel Poveda: Pensar que durante muchísimos años ha estado —no solo que lo asesinaron en el 36— 40 años de silencio, de prohibición y de ausencia del Poeta. El primer homenaje se le hace en el año 1976, 40 años después. Tenían prohibido hacer mucho ruido con su homenaje y estamos hablando del año 76… Hasta los años 80 no salen algunos de los poemas que estaban escondidos, como los Sonetos del amor oscuro. Con lo cual, creo que es de justicia y es importante rescatar todo aquello que estuvo bajo los escombros.

Como, por ejemplo, su casa de la Acera del Darro, donde él llega como un chaval de 11 años, un adolescente, y despierta la música, la poesía, la literatura… Conoce desde ahí a Antonio Machado y viaja después a Madrid y al mundo. Todos esos lugares hay que marcarlos, porque Lorca nos ha dado la gloria. Era un hombre que ponía en valor a toda la gente de su generación, los destacaba y los hacía grandes también. Este país es lo que es gracias a Federico y a todos y todas los que le rodearon. También a muchas mujeres silenciadas.

Una responsabilidad e inspiración

Miguel Ángel Pizarro / Cinemagavia: Alma ausente es una canción muy bonita. ¿Cómo fue hacer esa canción? Es una responsabilidad también.

Miguel Poveda: Es un poema que él escribió a Ignacio Sánchez Mejías, pero que perfectamente se le podría dedicar a él mismo: "Tardará mucho en nacer, si es que nace, un andaluz tan grande, tan rico de aventura". Ese "no te conoce nadie, pero yo te canto" es un poema bellísimo que tenía muchas ganas de cantar porque le sentimos como ese alma ausente, y presente a través de todos los que le queremos y le reivindicamos.

Miguel Ángel Pizarro / Cinemagavia: De su gran obra, ¿a cuál recurres más para inspirarte?

Miguel Poveda: Según el momento. Federico es tan grande que tiene muchas lecturas. Cuando quieres conectar con su parte más telúrica, hay mucho material en Impresiones y paisajes, ese libro en prosa que cuenta su viaje por las Castillas y Granada. También sus poemas de juventud; luego me hieren los Sonetos del amor oscuro, Poeta en Nueva York —que aunque tiene una simbología difícil, veo a un Lorca renovado—, y el Diván del Tamarit, que es la madurez absoluta. En todo encuentro algo que me hace conectar con esos "mil Federicos" que él decía que estaban tendidos para siempre en el desván del tiempo.

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