Yo siempre a veces, la serie original Movistar Plus+ creada por Marta Bassols y Marta Loza y producida en colaboración con Suma Content por Javier Calvo y Javier Ambrossi, se puede ver completa (seis episodios) en la plataforma desde el 23 de abril de 2026. La ficción, dirigida por Claudia Costafreda, Ginesta Guindal y Marta Loza, cuenta la historia de una madre soltera por accidente que tiene dificultades para salir adelante en Barcelona. El rodaje ha tenido lugar en diversas localizaciones de Barcelona y de Berlín. Yo siempre a veces es un retrato generacional honesto y realista sobre las dificultades para madurar en la treintena, atravesado por la precariedad y las expectativas. Una comedia dramática sin tapujos, una serie que desmitifica la familia y la pareja perfectas como respuesta a las expectativas de una generación.
Crítica de 'Yo siempre a veces'
Resumen
Título: Yo siempre a veces
Título original: Yo siempre a veces
Reparto:
Ana Boga (Laura)
David Menéndez (Rubén)
Paco Tous
Belén Ponce de León
Marta Bassols
María de Medeiros
Diane Guerrero
Año: 2026
Duración: 30 min.
País: España
Director: Marta Bassols (Creadora), Marta Loza (Creadora), Claudia Costafreda, Ginesta Guindal, Marta Loza
Guion: Marta Bassols, Marta Loza, Almudena Monzú
Fotografía: Lali Rubio
Música: Álex de Lucas, Raúl Santos
Género: Drama
Distribuidor: Movistar Plus+
Tráiler de 'Yo siempre a veces'
Sinopsis
Laura (Ana Boga) se quedó embarazada una semana después de conocer a Rubén (David Menéndez), estando muy ciega de amor y de droga. Seis meses después de que naciera su hijo, Mario, ya se estaban separando y no precisamente de buen rollo. Un libro expedido en el registro civil dice que son una familia; sin embargo, Laura se hace cargo casi sola del niño. Lo hace con amor inmenso, fe, chispa y alegría, aunque a veces no tenga más ideas o herramientas para hacerse cargo de sí misma. (Movistar Plus+)
Dónde se puede ver la película en streaming
Maternidad desde la verdad
Yo siempre a veces utiliza una base simple para contar algo más profundo que una separación. A lo largo de seis episodios seguimos a una protagonista que ama profundamente a su hijo, pero que también arrastra precariedad emocional, falta de herramientas personales y una sensación constante de improvisación.
La serie acierta al mostrar que querer mucho no siempre basta cuando faltan estabilidad, descanso o apoyo. No se trata de un drama lacrimógeno, sino de una historia que mezcla dureza cotidiana con humor, chispa y pequeños momentos de luz, ahí está una de sus mayores virtudes.
Mirar sin juzgar
Marta Bassols y Marta Loza construyen una serie de tono íntimo, muy pegada al día a día de su protagonista. La dirección evita dramatizar en exceso y apuesta por observar la rutina, discusiones, cansancio, tareas repetidas, decisiones pequeñas que acaban pesando mucho.
El gran acierto está en la ausencia de moralina, Laura no aparece como heroína perfecta ni como madre irresponsable, sino como una persona compleja que intenta hacerlo lo mejor posible en circunstancias difíciles. La puesta en escena busca cercanía y naturalidad, haciendo que muchas situaciones resulten creíbles y reconocibles.
El corazón de la serie
Ana Boga carga con el peso principal del relato y ofrece una interpretación muy sólida, Laura transmite amor, agotamiento, contradicción, ternura y enfado sin necesidad de grandes discursos. El personaje funciona porque nunca se reduce a una sola dimensión, puede ser divertida un minuto y estar completamente desbordada al siguiente. David Menéndez aporta tensión como Rubén, figura marcada por la inmadurez y el conflicto. Los secundarios ayudan a completar el ecosistema emocional y social de Laura.
La épica de lo cotidiano
Yo siempre a veces apuesta por una estética realista y contenida, espacios domésticos, calles comunes y entornos sin glamour refuerzan la idea de una vida donde cada día exige energía extra. El montaje mantiene buen ritmo en episodios breves, alternando momentos de desgaste con pequeñas respiraciones emocionales. La música, cuando aparece, acompaña sin invadir, permitiendo que el peso recaiga en los silencios, las miradas y la rutina.
Conclusión de 'Yo siempre a veces'
Yo siempre a veces destaca por abordar la maternidad desde un lugar menos idealizado que el habitual, no habla de la madre perfecta ni del sacrificio romantizado, habla de una mujer joven intentando criar mientras también intenta reconstruirse. Su mayor virtud es la honestidad emocional, puede que no busque grandes giros ni golpes dramáticos constantes, pero precisamente ahí encuentra autenticidad. Es una miniserie pequeña en escala, pero significativa en lo que observa y cómo lo cuenta.
Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM





