Muñecas de piel estuvo presente en Teatros del Canal durante la celebración de las festividades por el 12 de octubre. Marianella Morena, ya consagrada dramaturga, estuvo presente con esta obra, que se basa en uno de los casos más públicos de la población uruguayas sobre la explotación sexual de menores. En 2019 se reveló una red donde se destaparon dichos abusos. Protagonizada por Álvaro Armand Ugón, Sofía Lara y Mané Pérez, estuvo el 8 y 9 de octubre en el espacio teatral madrileño.



Estreno de Muñecas de piel

Crítica de 'Muñecas de piel'

Ficha Técnica

Título: Muñecas de piel
Título original: Muñecas de piel

Reparto:
Álvaro Armand Ugón
Sofía Lara
Mané Pérez

Duración: 55 min. apróx.
Dirección: Marianella Morena
Dramaturgia: Marianella Morena
Producción periodística: Antonio Ladra
Música original y diseño de sonido:
Maia Castro
Asistencia de dirección:
Thamara Martínez
Diseño de iluminación:
Ivana Domínguez
Diseño y montaje de espacio escénico:
Ivana Domínguez y Mariana Pereira
Vestuario:
Ana Paula Segundo
Asistencia montaje y sistema de agua:
Juan Andrés Piazza
Diseño gráfico:
Nicolás Batista
Fotos de difusión:
Lu Silva Musso y Cecilia Moreira
Producción: Lucía Etcheverry
en colaboración con el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz 2022

Tráiler de 'Muñecas de piel' 

Sinopsis de 'Muñecas de piel'

Muñecas de piel nos presenta a Ella, portadora del agua. Marzo 2020, Montevideo. Leo la noticia en prensa, una chica de 17 años es encontrada muerta, ahogada. La imagen de ella se clavó en mi cabeza, durante días. La veía desnuda con el arroyo encima, y mojando la ciudad. Soñé muchas noches, y no podía alejarla de mi pensamiento. Cuando eso sucede sé que no tengo escapatoria, me rendí y me puse a investigar sobre el caso.

Lo primero que imagino es ella y el agua, lo segundo, escribo un texto poético, sin saber nada, nada de nada, todavía no tenía información real sobe su vida. Cuando accedo al diario íntimo de AB, el impacto es enorme, la similitud en contenido y forma, me dejaron en cama el fin de semana.

Uno/a puede portar durante días la memoria de una escena que no ha escrito, que se instala sin pedir permiso, y se dispara cuando menos lo esperamos.

Eso también es el teatro. (TEATROS DEL CANAL). 



Muñecas de piel
Foto de Cecilia Moreira

Un caso real

Marianella Morena narra en Muñecas de piel uno de los casos más sobrecogedores de la sociedad uruguaya. El asesinato de una joven revela un trasfondo en el que se exploran realidades que siguen en el silencio y la oscuridad. Por tanto, la dramaturgia se lanza hacia una denuncia en la que no hay una búsqueda de suavizar los acontecimientos. Con lo cual, se agradece la valentía con la que afronta el reto, dando momentos en los que el espectador se revuelve en su butaca, vivenciando el asco y la rabia que suscitan las acciones que se ven sobre las tablas. Además, va más allá de considerarse un hecho aislado, sino que brotan las heridas de una sociedad todavía marcada por el dolor del heteropatriarcado y el abuso, en este caso, a menores.

Sin embargo, lo que podría haberse convertido en una obra rompedora, acaba por pasarle factura su propia identidad. Esa búsqueda de lo políticamente incorrecto coloca el foco más en la forma que en el contenido. Por lo que, desgraciadamente, el espectador se queda con la sensación de no saber realmente las vísceras del caso y haberse quedado más en una capa pública y superficial. En consecuencia, se confecciona una denuncia que no reivindica a sus víctimas, sino que expone un espectáculo que roza el morbo del dolor. Asimismo, se puede ver el orgullo de la creadora en su defensa por velar la memoria de la protagonista real de su historia, estableciendo la importancia del nombre. A pesar de ello, este gesto es un ejemplo de cómo el detalle se para en partes que no humanizan el relato, falta ese retrato personal que termina por menguar el impacto.

Teatros del Canal
Foto de Pablo Lorente

Políticamente incorrecta

La propuesta artística se mantiene en coherencia con el planteamiento de su dramaturgia, por lo que los actores dibujan una estrategia que busca la reivindicación. Sin duda, se ve el compromiso que tienen con Muñecas de piel, lo que ya muestra el respeto y el conocimiento de la importancia del caso. En primer lugar, Sofía Lara se mete en la piel de la protagonista, víctima de un destino que viene precedido de una sinfín de infortunios. Lara lo lleva hasta el extremo, retorciendo su realidad, llegando a sorprender la suciedad en la que se embadurna. Aún así, se ven las costuras de su trabajo puramente visual, apoyándose sobre todo en los componentes de la puesta en escena y no destacando por su lucidez dramática. Por ende, pese al peso que tiene en este montaje, no consigue deslumbrar ni impactar a la audiencia.

Álvaro Armand Ugón, por su lado, efectúa una actuación que cumple con su cometido. Por ello, transmite el maremoto de sensaciones negativas que emergen de su personaje, lo que indica que su fin se cumple y con verosimilitud. No es un personaje fácil, por lo que Armand Ugón tiene mérito de aceptar el reto y meterse en sus carnes con tal naturalidad. Por lo tanto, se aplaude que haya sabido canalizarlo sin el temor de la recepción negativa de la visión del público sobre él en este proyecto. Muy bien. Después, Mané Pérez se debate entre distintas elecciones artísticas según las necesidades del personaje al que da vida en cada momento. Por un lado, expone con vigorosidad aquellos papeles que le exigen transmitir mayor animadversión, brillando en todos ellos. En cambio, en su papel judicial, se encorseta de modo que le falta darle más matices.

Teatros del Canal
Foto de Pablo Lorente

Una dinámica compleja

Uno de los motivos por los que Muñecas de piel llama la atención es su puesta en escena, donde una bañera emula ese infierno acuático al que hace mención el caso. Por lo cual, hay una conexión fundamental entre aspecto visual y el material en el que se basa. A nivel técnico y artístico, el contener agua y en la forma en la que se hace, es un atractivo, ya que visualmente es muy potente. Sin embargo, la ejecución no obtiene esa magnificencia, además de excederse en el uso reiterado de este aspecto. Por lo que, paradójicamente, su mayor fuerte estético es el que da cierta sensación de eterno retorno en la escenografía. A pesar de ello, se agradecen este tipo de propuestas, que no se achantan ante la dificultad. Además, basándonos solo en lo técnico, triunfa.

Los distintos elementos que va degradándose en la mesa es un acierto. En este sentido, acompañan a la naturaleza del caso, lo que propone una metáfora visual bien confeccionada. Después, el ritmo de la pieza no logra alcanzar un dinamismo más rompedor, en especial, por su duración, provocando que se plantee cierto estancamiento. En consecuencia, se echa en falta que se marquen más los momentos cumbres, contrastando con aquellos que le permiten al público ir asimilando. Por ende, esa tensión se va difuminando, lo que en una pieza de este género, es un infortunio. En conclusión, parte de una construcción muy potente, que tiene los elementos para hablar por sí sola, sin palabras, solo imagen. Por lo que, habría que aprovecharlo más, para usar el poder de lo creativo y navegar en un imaginario más sólido.

Muñecas de piel
Foto de Cecilia Moreira

Conclusión

Muñecas de piel denuncia una realidad todavía que habita en la oscuridad, mediante una construcción disruptiva. Sin embargo, esa ruptura sin pelos en la lengua no aprovecha las aristas de un caso de este calado, quedándose en una capa menos visceral y profunda. Luego, su elenco actoral cumple, teniendo cada uno aspectos en los que brillar. Después, la puesta en escena tiene unos elementos artísticos muy potentes, a los que se les puede sacar muchísimo más partido. No obstante, su estrategia visual se queda algo estancada, no se aprovecha todo lo que se pudiera. Las huellas del abuso nadan en un montaje que reivindica, pero en el que se echa en falta mayor sensibilidad y humanidad.

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Diego Da Costa
Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) e Ingeniero Audiovisual en Ricoh España. Co-creador de la compañía artística La Joie de la Colina. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
munecas-de-piel-critica-teatroDenuncia una realidad todavía que habita en la oscuridad, mediante una construcción disruptiva. Esa ruptura sin pelos en la lengua no aprovecha las aristas de un caso de este calado, quedándose en una capa menos visceral y profunda. Luego, su elenco actoral cumple, teniendo cada uno aspectos en los que brillar. La puesta en escena tiene unos elementos artísticos muy potentes, a los que se les puede sacar muchísimo más partido. Las huellas del abuso nadan en un montaje que reivindica, pero en el que se echa en falta mayor sensibilidad y humanidad.

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