La compañía francesa Chiens de Navarre llegó a la Sala Verde de Teatros del Canal el pasado 14 de abril de 2021. No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin) se convierte en una de las apuestas de abril del espacio escénico madrileño, que se mantendrá en cartel hasta el 18 de abril. Esta compañía realiza una revisión sobre el papel de la familia, a través de la comedia histriónica y con momentos impactantes. Ha obtenido una gran acogida en su país de origen, Francia, con críticas muy positivas también por parte de los espectadores. Una oportunidad para disfrutar del teatro en francés, que cuenta con subtítulos en español para aquellos que no hablen el idioma galo.



No todo el mundo puede ser huérfano

Crítica de ‘No todo el mundo puede ser huérfano’

Ficha Técnica

Título: No todo el mundo puede ser huérfano
Título original: Tout le monde ne peut pas être orphelin

Reparto:
Lorella Cravotta
Charlotte Laemmel
Vincent Lécuyer
Hector Manuel
Olivier Saladin
Lucrèce Sassella
Alexander Steiger

Duración: 95 min. apróx.
Puesta en escena: Jean-Christophe Meurisse
Colaboración artística: Amélie Philippe
Dirección técnica y maquinista:
Nicolas Guellier
Decorados y montaje:
François Gauthier-Lafaye
Creación de iluminación:
Stéphane Lebaleur y Jérôme Pérez
Creación de sonido:
Isabelle Fuchs y Jean-François Thomelin
Sonido:
Isabelle Fuchs
Iluminación:
Stéphane Lebaleur
Vestuario y maquinista:
Sophie Rossignol

Con el apoyo de: Ferme du Buisson scène nationale de Marne-la-Vallée y el fondo de integración de la École du Théâtre National de Bretagne. La Compañía Chiens de Navarre cuenta con el respaldo del Ministerio de Cultura y Comunicación -DRAC Île-de-France y la Región de Île-de-France como parte de la Permanencia Artística y Cultural
Producción: Chiens de Navarre
Co-producción: Les Nuits de Fourvière – Festival International de la Métropole de Lyon, Théâtre Auditorium de Poitiers, Scène nationale, La Villette, Paris, ThéâtredelaCité – CDN Toulouse Occitanie, TANDEM, Scène nationale Arras/Douai, Le Volcan, Scène nationale du Havre, MC93 – Maison de la Culture de Seine-Saint-Denis y Maison des Arts de Créteil.

Tráiler de ‘No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin)’

Sinopsis de ‘No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin)’

No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin) nos muestra cómo una familia se reúne para Navidad. Los padres anuncian a sus hijos que están vendiendo la casa familiar  para divertirse en Marruecos y esto desata tensión y estupor de los herederos, que regresan a sus infancias.

El hijo menor vuelve a ser bebé, con un pañal bien lleno que cambia su madre, directamente en el escenario, sensación olfativa incluida. Una de las niñas será literalmente tragada por el inodoro, donde desaparecerá, afligida por unos feroces gases intestinales.

Este amplio espectro de emociones que me ofrece este estudio nuevo, íntimo y espectacular es el punto de partida ideal para tratar de entender lo que a su vez representa esta sociedad íntima, extraña y violenta. (TEATROS DEL CANAL).



No todo el mundo puede ser huérfano
Foto de Chiens de Navarre

La familia es lo primero

Jean-Christophe Meurisse se adentra en una fábula histriónica con No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin). Desde el principio se puede ver el carácter familiar que navega por toda la pieza teatral. Con una venta de la casa familiar comienza una sucesión de eventos llenos de hilaridad y desproporcionada excentricidad que se convierten en un absoluto lujo a los ojos de los espectadores. Asimismo, no se limita a hablar solo del núcleo familiar, sino que expande su temática a temas tan profundos como la realidad social, la violencia, la pérdida y hasta la perfección de las reuniones interpersonales. El carácter único de la obra y la sucesión de disparates, unidas con gran inteligencia, hacen imposible no poder parar de reírse y disfrutar al máximo de todo lo que sucede en escena.

Además, no solo acoge el humor como principal leitmotiv, sino que también hace participe a la ternura, a la cercanía y a momentos que deja al público pensativo y en conexión con lo que sucede en escena. Por lo cual, se puede decir perfectamente que la dramaturgia mordaz de Meurisse está absolutamente bien aderezada, lo que conlleva a elevar todavía más la calidad de su texto. A lo largo de la obra se van deconstruyendo, estrujando y revolviendo a sus personajes, pero siempre en una sintonía perfecta. De esta manera, el nivel de la acción nunca decae, sino que todo el tiempo sorprende por esos giros de guion tan singulares y que funcionan tan bien con la escena. Asimismo, hay que destacar la posibilidad de cambiar de energía entre una escena y otra sin perder el gran trabajo de interés que embadurna a los asistentes de la pieza teatral.

ne peut pas être orphelin
Foto de Chiens de Tout le monde

El esperpento magnífico

Una obra como No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin) sería imposible sin el grandioso trabajo de su elenco actoral. Para comenzar, Olivier Saladin y Lorella Cravotta se convierten en el pilar fundamental de la misma. Ambos ofrecen una interpretación distendida, pero marcando su fuerza sobre el escenario. Igualmente, también juegan y se divierten, se puede palpar el disfrute que obtienen realizando esta obra. Después, Alexandre Steiger irrumpe como un maremoto, siendo un excelente intérprete a lo largo de la obra. Se puede ver cómo la comedia es uno de los géneros que maneja a la perfección, con un trabajo expresivo que eleva todavía más la pieza teatral. Además, se une ese brío y esa entrega total a todo lo que sucede sobre las tablas, que no es poco.

Héctor Manuel también es uno de los actores que pone toda la carne en el asador sin problemas. Durante las primeras escenas se muestra más comedido, pero después explota toda su vertiente vertiginosa. De igual forma, pone su cuerpo a disposición del arte creativo de la obra y le saca provecho de principio a fin. Es, sin duda, uno de los actores que deja impactada a la audiencia por la excelente labor que logra sobre las tablas. Después, Lucrèce Sassella lleva ese contraste interpretativo constante, que hace que se aplauda su interpretación por la potencia que otorga. En contraposición a Charlotte Laemmel, que de su dulzura emana una simbiosis con lo esperpéntico muy gratificante. Por último, Vincent Lécuyer es el perfecto alter ego a todo ese maremoto de emociones, con una interpretación más sutil, pero no exenta de dinamismo. Por tanto, el reparto toca el cielo por su extraordinaria labor conjunta.

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Foto de Chiens de Navarre Tout le monde

La idiosincrasia de la locura

¿Qué se puede decir de la puesta en escena de No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin)? Se podría resumir en una sola palabra: perfecta. En primer lugar, la construcción del espacio es increíble, dado que no se mantiene estático y ofrece unas posibilidades que aprovecha completamente. De esta manera, hay un atractivo cautivador estético y visual, a pesar del carácter escatológico de algunas partes. No obstante, lo escatológico, y otras decisiones artísticas, lejos de incomodar al espectador, se convierten en perfectos anclajes de risas encadenadas. El patio de butacas no se resiste ante esa magnitud de irreverencia, que ejecuta su ilusionismo en una celebración de lo extraño. Por ello, no es complicado que adultos y jóvenes disfruten al son de la obra, ya que tiene un carácter que se aleja de ser tildada como comedia francesa, siendo universal.

El escenario se convierte en un lienzo donde la sorpresa está a la orden del día. Esa mezcla de conceptos, con un uso de elementos complejo hace una degustación exquisita de lo que significa el teatro. Se demuestra, una vez más, que la comedia es un género que tiene infinidad de posibilidades y su realización exige el mismo ímpetu y pasión que cualquier otro género. En esta pieza teatral, el trabajo técnico es elevado, para poder llevar a cabo a la perfección las distintas maniobras que se ven en el escenario. Por lo tanto, aplaudir la gran labor realizada por el equipo técnico. Solamente queda decir que para disfrutar de la puesta en escena, hay que verla en directo, es un cóctel que está en continuo movimiento y deja una sensación de haber presenciado algo espectacular.

No todo el mundo puede ser huérfano
Foto de Chiens de Navarre

Conclusión

No todo el mundo puede ser huérfano (Tout le monde ne peut pas être orphelin) es una comedia maravillosa y exquisita. Hace de la locura, una absoluta celebración de la hilaridad y de los significados que van apareciendo en la obra. La familia, la soledad, el amor, la pérdida… se aderezan con ternura e histrionismo espectacular. Una dramaturgia excelente. Asimismo, el elenco actoral es maravilloso, todos brillan completamente. La puesta en escena es una amalgama de decisiones magníficas, que se conjugan en una explosión de situaciones totalmente locas y triunfan en el espectador, que no puede dejar de reírse. Las carcajadas, tan necesarias en la vida, llegan una detrás de otra con una historia llena de calidad, excentricidad, y de autenticidad. Oro puro.

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