Nuestro héroe, Balthazar es la nueva película de Oscar Boyson, joven cineasta norteamericano quien es conocido por su papel de productor en cintas de Greta Gerwig y los Safdie. Precisamente con el cine de estos últimos parece rimar su ópera prima, un retorcido estudio sobre el patetismo y la decadencia moral presente en la juventud estadounidense. Uno que busca comprender qué hay detrás de la psicopatía presente en gurús de internet, asesinos y estafadores. Nuestro héroe, Balthazar se estrena en Filmin el próximo 26 de noviembre de 2026.



Nuestro héroe, Balthazar

Crítica de 'Nuestro héroe, Balthazar'

Ficha Técnica

Título: Nuestro héroe, Balthazar
Título original: Our Hero, Balthazar

Reparto:
Jaeden Martell (Balthazar)
Asa Butterfield (Solomon)
Chris Bauer (Beaver)
Jennifer Ehle (Nicole)
Noah Centineo (Antony)
Avan Jogia (Supes)
Anna Baryshnikov (Taylor)
Becky Ann Baker (Elaine)
Pippa A. Knowles (Eleanor)
Danny McCarthy (Gore)
Abby Pauly (Katy)
David M. Raine (Hakeem)
Hudson Taylor (Armand Lewis)

Año: 2025
Duración: 91 min
País: Estados Unidos
Director: Oscar Boyson
Guion: Oscar Boyson, Ricky Camilleri
Fotografía: Christopher Messina
Música: James William Blades
Género: Comedia dramática
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Nuestro héroe, Balthazar'

Sinopsis

Deseoso de impresionar a la activista de la que está enamorado, un adinerado adolescente neoyorquino sigue una pista hasta Texas, donde cree que puede evitar un acto de extrema violencia.



La mentira como motor de huida de la realidad

Nuestro héroe, Balthazar es una película extraña, atípica en su propuesta y arriesgada en su ejecución. Pues la cinta de Oscar Boyson decide realizar una suerte de análisis comparativo entre dos ejemplos tan opuestos como similares para señalar cómo la sociedad estadounidense, y más concretamente su juventud, ha fracasado. El principal efecto de dicho fracaso se observa en los tiroteos escolares, terribles tragedias que exponen la fragilidad emocional y mental de sus jóvenes. El problema no solo se encuentra en el acceso a las armas, sino en la absoluta falta de tacto a la hora de educar emocionalmente a las nuevas generaciones.

Esto lo ha entendido a la perfección Oscar Boyson, motivo por el que en Nuestro héroe, Balthazar se nos expone a lo largo de una hora y media la soledad y la paranoia que acosa a quienes son capaces de alzarse en armas contra sus compañeros. ¿Significa esto que la película excusa a quienes cometen tales barbaridades? Para nada, todo lo contrario. Boyson expone una sátira que busca analizar y ridiculizar a quienes demuestran ciertas actitudes: búsqueda de atención por redes sociales, manipulación emocional, comportamiento obsesivo con las mujeres, creencias de superioridad incoherentes… Lo que, desde hace un par de años, se ha llamado un incel.

Ese estudio de lo que constituye al incel norteamericano es, sin lugar a duda, lo más interesante de Nuestro héroe, Balthazar. A través de sus dos personajes principales se deconstruye el concepto del héroe norteamericano al mismo tiempo que se exponen los peligros a los que se lanza su juventud. Y, aunque bien es cierto que se busca comprender que sus problemas nacen a raíz de una falta de tacto o comprensión, hay un mensaje que parece claro: los monstruos de la sociedad moderna nacen, crecen y se reproducen a través del internet, inconsciente colectivo donde se da forma a una fantasía que destruye la percepción de la realidad.

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Cría cuervos, y te sacarán los ojos

Centrándome en lo que funciona y lo que no de Nuestro héroe, Balthazar, mencionaba previamente que se trata de una cinta atípica en su propuesta. Pues frente a la enorme cantidad de cintas dramáticas que abordan la temática de los tiroteos escolares y la soledad adolescente, Boyson apuesta por una mirada satírica, en apariencia más desenfadada. Su en primera instancia irregular estructura da forma a una suerte de buddy movie inversa, que construye y deconstruye el concepto de la amistad en base al fenómeno incel, y que funciona a las mil maravillas.

Es decir, aunque Nuestro héroe, Balthazar tarda en arrancar y presenta de forma tosca a sus dos protagonistas (a través de un desacertado montaje que salta de un lado a otro sin motivo), rápidamente adquiere personalidad. Brilla especialmente el personaje de Salomon, interpretado por un camaleónico Asa Butterfield (El niño con el pijama de rayas, La Invención de Hugo) en el que es, a mi parecer, uno de los papeles más llamativos y acertados que se le ha visto en mucho tiempo. Su acercamiento al incel sureño, visible en la inseguridad e inestabilidad que expresa a través de su expresividad facial y corporal, resulta admirable y se alza como uno de los puntos más fuertes de la cinta.

El otro protagonista, Balthazar, resulta algo más irregular en su desarrollo. Cuenta con un arco narrativo destacable, que oscila constantemente entre la redención y la caída en desgracia, pero la escritura y la actuación de Jaeden Martell resultan mucho más superficiales y, a ratos, cuestionables. Sin embargo, la relación entre ambos personajes engancha y resulta refrescante, haciendo que la película no se sienta cargante en ningún momento.

La dirección de fotografía de Nuestro héroe, Balthazar recuerda por momentos al estilo de aquellos cineastas con los que previamente ha trabajado Oscar Boyson. Es decir, resultan constantes los planos cercanos, con movimiento leve y atravesados por objetos y figuras externas, que aportan a la cinta cercanía y un cierto toque de falso documental. También destacan los zoom-in lentos, o el uso de una banda sonora que, por momentos, se adentra en la música electrónica suave. El resultado es una estética íntima y oscura, cercana a los personajes en un intento por evitar cualquier atisbo de idealización.

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Conclusión de 'Nuestro Héroe, Balthazar'

Nuestro héroe, Balthazar es una interesante subversión del género buddy-movie, en tanto a que apuesta por destruir cualquier atisbo de heroicidad presente en los dos incels protagonistas. Su efectivo ritmo, su historia y su realización hacen de esta una película interesante y memorable, cuyo mensaje cala hondo a sabiendas de que bebe de una problemática real.

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CINEMAGAVIA
7.0 / 10
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Antonio Gallardo Durán
Graduado en Cine y Cultura y redactor con experiencia en el ámbito del cine y los videojuegos. La vida, como la proyecta Martin Scorsese: a ritmo de Rolling Stones. Si te gusta Sam Raimi y consideras que el cine hongkonés es lo superior, estás en mi equipo.
nuestro-heroe-balthazar-pelicula-critica-estreno-cineNuestro héroe, Balthazar es una interesante subversión del género buddy-movie, en tanto a que apuesta por destruir cualquier atisbo de heroicidad presente en los dos incels protagonistas. Su efectivo ritmo, su historia y su realización hacen de esta una película interesante y memorable, cuyo mensaje cala hondo a sabiendas de que bebe de una problemática real.

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