Ondas de choque (1977), una olvidada cinta de terror,  es una película que solo a raíz del reciente estreno de la película Overlord (2018), ha vuelto a ganar cierta popularidad. Precisamente por ser una de las pioneras en tocar el tema de los nazis, mezclado con el punto de vista del subgénero de terror zombi (Sí, como lo leen). Sin embargo, vista con retrospectiva, la película es una producción nefasta, solo recomendable para aquellos amantes del cine-trash. Avisados quedan pues, desde este primer comentario.



Crítica de ‘Ondas de Choque’

Ficha Técnica

Título: Ondas de choque
Título original: Shock Waves

Reparto:
John Carradine (Peter Cushing
Brooke Adams (Rose)
Fred Buch (Chuck)
Jack Davidson (Norman)
Luke Halpin  (Keith)
Peter Cushing (Comandante de las SS)

Teca Pereira (Maestra Dalva)
D.J Sidney  (Beverly)
Don Stout (Dobbs)
Clarence Thomas  (Pescador)

Año: 1977
País: Estados Unidos
Duración: 140 minutos
Director: Ken Wierderhorn
Guion: John Kent Harrison, Ken Pare, Ken Wiederhorn
Fotografía: Mikhail Milashin
Música: Richard Einhorn
Género: Terror. Ciencia ficción
Productora: Zopix Company

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Trailer de ‘Ondas de choque en VO’

Sinopsis 

Un grupo de turistas, no se sabe muy bien de qué nacionalidad a pesar de que hablan inglés, van de viaje en un barco ya muy cascado. Sorprendentemente, se encuentran con una isla donde habita un malvado científico nazi, interpretado por Peter Cushing, que les avisa de que hay un grupo de soldados nazis que va detrás de ellos.



Empieza mal

Ondas de choque arranca con un relato en flashback donde se nos contará cómo ha sobrevivido la única superviviente de un extraño y terrorífico acontecimiento. A partir de ahí, el relato empieza presentándonos los personajes, una serie de turistas que se embarcan en un pequeño bote para realizar un tour por una isla paradisíaca. Tampoco queda muy claro específicamente donde van los turistas, ni de hecho nada de nada, porque la presentación de personajes se hace de manera confusa y cuesta seguir el hilo narrativo de los acontecimientos.

El relato que hay detrás de ellos es prácticamente inexistente, y si después del visionado queda memoria de alguno de ellos, es más por histrionismo (caso del turista que se niega en redondo a todo), que no por construcción elaborada de los perfiles.

Ondas de choque
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Una producción Zopix

Ondas de choque se trató de una producción realizada por una empresa denominada Zopix, que poco más se sabe de ella, y que parece tener algo de compañía fantasma, puesto que solo se creó para la producción de esta película (aunque esto es algo relativamente frecuente).

De factura yankee, lo cierto es que la producción es de lo peor de Ondas de choque (teniendo en cuenta que todo es desastroso), nos encontramos con apenas unos entornos, y poco más que una bandera nazi y unos uniformes que ni siquiera pertenecen al período de la Segunda Guerra Mundial, como elementos de los que se sirven para crear una ambientación. No hay ni un elemento destacable y, además, esta falta de presupuesto se deriva también en un uso de equipo técnico que parece no ser el mejor.

Ondas de choque
©IMBD

Peter Cushing de adorno y John Carradine en el reparto

No se sabe muy bien cómo, Peter Cushing llegó a la producción. Pero en realidad está claro que se aprovecharon del caché del actor para simplemente publicitar Ondas de choque, porque el papel que se le otorga es simplemente lamentable. No es solo que el personaje aparezca en mitad de la película, sino que desaparece en un Ex Deus Machina (de repente muere atacado por uno de los zombis, que no se entiende muy bien porque matan a uno de los suyos).

Realmente, la construcción del personaje no tiene mucho sentido dentro del guion, y duele en el alma ver a Cushing haciendo el paripé, al mismo nivel del holograma de Rogue One. También por cierto aparece John Carradine, como un personaje de reparto, aunque por lo menos, este tiene algo más de interés dentro del apartado narrativo.

Ondas de choque
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Una desastrosa puesta en escena y muertes horribles

Los planos que componen Ondas de choque son igualmente terroríficos. No hay ninguna intentona detrás de las cámaras de poner algo de imaginación, y las soluciones que se aportan para algunas muertes se resuelven con un simple dentro y fuera de cámara que denota la falta no solo de medios sino de creatividad.

A la película se le notan las influencias del subgénero de terror que más de moda estaba en aquella época, o que incluso estaba a punto de codificarse, con el estreno de La Noche de Halloween (1978) de John Carpenter, el slasher. La película en gran medida se basa en un body count, es decir, en ver como van muriendo poco a poco los protagonistas de la película. El caso es que las muertes del filme carecen de cualquier suspenso y de preparación. El más claro ejemplo es la secuencia de muerte de Peter Cushing, que de repente se encuentra paseando en un lago y se lo ventila la película mediante un plano.

Ondas de choque
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Conclusión

Se trata de una película que, si no fuera porque toca un tema exótico y por contar, aunque sea casi a modo de cameo, con Peter Cushing o John Carradine, no se acordaría de ella nadie. Solo recomendable para aquellos que ya hayan visto el abismo y este le haya devuelto la mirada.

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