Tras varios cortometrajes sobre la espalda, David Moragas escribe y dirige la película A Stormy Night, su debut cinematográfico. La cinta ha estado en diversos festivales de cine como el D’A Films Festival de Barcelona, además de ser distribuida por la plataforma de cine Filmin. También ha estado presente en la 25ª edición de LesGaiCineMad de Madrid, que se realiza hasta el 15 de noviembre de 2020.

Puedes ver también la VIDEOCRÍTICA de la película A Stormy Night, de David Moragas, pulsando aquí.



A Stormy Night

Crítica de ‘A Stormy Night’

Ficha Técnica

Título: A Stormy Night
Título original: A Stormy Night

Reparto:
David Moragas (Marcos)
Nick Neon (Nick)
Jordan Geiger (Tristán)
Elena Martín (Clara)
Marc DiFrancesco (Sergi)

Año: 2020
Duración: 76 min
País: España
Dirección: David Moragas
Guion: David Moragas
Música: Ángel Pérez
Fotografía: Alfonso Herrera Salcedo
Género: Drama
Distribución: Filmin

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘A Stormy Night’

Sinopsis de ‘A Stormy Night’

La película A Stormy Night nos presenta a Marcos, que llega a Nueva York desde Barcelona para hacer una escala con destino a San Francisco. Pero una tormenta torrencial amenaza la ciudad y todos los vuelos desde Nueva York son cancelados, dejando a Marcos sin un lugar donde pasar la noche. (LESGAICINEMAD 2020).



A Stormy Night película
Foto de Filmin

El diálogo como protagonista

El amor es fundamental para la reflexión que se cierne sobre las experiencias vitales. De alguna forma, buscar el sentido de ello es lo que hace que se otorguen interpretaciones muy distintas. Con esta premisa, David Moragas se sumerge en la película A Stormy Night, un diálogo constante de preguntas y pensamientos. Por lo cual, hay que ver que no hay una intención de establecer un esquema del sentir, ni desmitificar las relaciones amorosas. Igualmente, plantea la revisión de la herencia social, como la monogamia, el esquema heteronormativo, aunque dando vueltas a la necesidad de buscar una respuesta, pero que no es tan sencillo como demandarlo. La curiosidad ante cómo los humanos interactúan y formulan sus maneras de relacionarse es lo que hace de la película algo distinto, es donde realmente se halla su triunfo.

Al ser su ópera prima, hay partes en las que todo sucede muy deprisa, pero se compensan con aquellos momentos en los que se produce un silencio necesario. En consecuencia, se percibe una sensibilidad incipiente para poder entrar dentro de este mundo interior, pero sin dotar de mayores detalles de los que se dan. Por ejemplo, hay una de las conversaciones acerca de lo que es fácil y/o difícil de una persona por ser homosexual, que deja una tensión al descubrirse dos perspectivas enfrentadas. En verdad, convergen perfectamente. Por eso, en el constante tira y afloja de los personajes, se desentraña un debate que hay socialmente establecido, pero que no se practica en demasía. Dicho de otra forma, la escucha al otro, y el aceptar a las personas, a pesar de sus diferencias. Como aspectos a mejorar, se deben controlar más los momentos de intensidad y mayor cohesión.

Filmin
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Él y él

Son pocos los actores que participan en la película A Stormy Night, pero el verdadero duelo interpretativo se produce entre el propio Moragas y Nick Neon. Por un lado, Moragas se nota que conoce a su personaje, que es la mente creadora de él, por lo que hay expresiones que son imperceptibles, pero que influyen en el transcurso emocional de la cinta. Sin embargo, esa naturalidad tan chulesca y liberadora, no siempre llega con la misma fluidez, sino que hay ciertos resquicios de forzado en la ejecución de esa acción. No se repite constantemente en el largometraje, pero no le permiten mimetizarse con la ambientación de la propia introspección. Se echa en falta una mayor desnudez sensitiva, que le permita aflorar esos sentimientos hacia el espectador. Resuelve, pero, sin duda, está ante un ejercicio dramático muy complejo, que todavía debe seguir construyendo en su trabajo como actor.

Después, Nick Neon tiene ese contrapunto más vivaz, suave y hasta ingenuo, pero que a la vez deja salir una interpretación más coloquial. Al igual que Moragas, hay secuencias en las que la falta de naturalidad se hace patente. Pero, en este caso, las partes más desde dentro, sí sabe abordarlas desde una expresión sutil y nada exagerada. Tiene potencial, le falta todavía sacar toda esa energía que tiene dentro, arriesgar más y buscar los matices en su interpretación, al igual que con la escucha con el espacio. Ambos actores son el principal motor del largometraje, por lo que toda esa sintonía fluctúa. No se mantiene en una disposición sincera en todo momento, sino que, a veces, se desconecta. Para terminar, la participación de Elena Martín es totalmente anecdótica, por lo que funciona como un guiño y nexo de unión.

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Las sombras del sexo y el amor

Es complicado sacar un proyecto con un presupuesto realmente bajo, como ocurre en la película A Stormy Night. Las limitaciones presupuestarias se pueden notar en el despliegue de medios que se hacen patentes en el film. Aún así, evita el amateurismo en exceso, otorgándole una visión más cercana al cine independiente. Se puede ver perfectamente que la producción sabe de estas problemáticas, por lo que no se enfrasca en dilemas artísticos que no puede sostener. Por lo cual, la dirección de fotografía es sencilla, pero no descuida el planteamiento visual y se ve una estructura íntima notable. Lo mismo ocurre en la dirección artística, que sabe utilizar el espacio, para colocar pequeños detalles que describan el trasfondo de cada uno. Hay algún objeto que se podría prescindir de él, pero no molesta en exceso.

La banda sonora es uno de los aspectos técnicos más brillantes de la cinta, con una música envolvente, en su justa medida y transmitiendo perfectamente esa atmósfera personal. Gracias a su composición, hay secuencias que realmente se levantan por su disposición en el montaje. También el sonido es bueno, no hay saltos de volúmenes ni un ruido que pudiera quitar calidad a los diálogos. Después, el ritmo es pausado, pero no se estanca, por lo que tiene una tranquilidad amena y agradable. Además, hay momentos cumbre, que no son muchos, pero ahí se basa su poder, en no abusar o exagerar la intimidad que se plantea. Se refleja totalmente ese escaparate de emociones, con una propuesta limitada. Aun así, hay cambios de plano que son algo abruptos, y la iluminación, en ocasiones, disminuye el efecto en pantalla de lo que está sucediendo.

A Stormy Night película
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Conclusión

A Stormy Night es una película interesante, que basa su fuerza en los distintos debates que se forman en el film. De igual manera, se traslada  ahí al espectador, quién conecta por poder reflexionar acerca de ellos. Sin embargo, hay cierta intensidad que se podría controlar más y se echa en falta mayor cohesión y fluidez. Tanto David Moragas como Nick Neon tienen potencial, pero todavía tienen que seguir ahondando en unos trabajos actorales más basados en la expresividad y transmitir ese mundo interior de una forma más concisa. Por otra parte, el despliegue técnico es limitado, pero han obtenido un resultado trabajado y han cuidado detalles artísticos que es de aplaudir, como la banda sonora. Un inicio cinematográfico sencillo, que radica su fortaleza en el diálogo necesario del sentir.

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