Una de las mejores cosas que tiene el cine, quizás la más difícil, es su capacidad para dar un toque de atención muy necesario. Ante realidades en las que la sociedad se ha vuelto de piedra, la película Fortuna (2018) invita a la reflexión, y a realizar un ejercicio de empatía hacia una situación tan desoladora como es la cuestión de la inmigración. Estrenada en cines de España el 1 de Enero. Puedes leer AQUÍ otra crítica realizada por Cinemagavia de esta película.



Fortuna

Crítica de ‘Fortuna’

Ficha Técnica

Título: Fortuna
Título original: Fortuna

Reparto:
Kidist Siyum (Fortuna)
Bruno Ganz (Hermano Juan)
Stéphane Bissot (Barbara)
Patrick d’Assumçao (Mr. Blanchet)
Yoann Blanc (Hermano Luc)

Año: 2018
Duración: 106 min.
País: Suiza
Director: Germinal Roaux
Guion: Germinal Roaux
Fotografía: Colin Lévêque
Música: —–
Género: Drama
Distribuidor: Elamedia

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Fortuna’

Sinopsis

Fortuna, una joven etíope de 14 años, es acogida con otros refugiados por una comunidad de eclesiásticos católicos en un monasterio de los Alpes suizos. Allí conoce a Kabir, un joven africano del que se enamora. Es invierno y a medida que la nieve recubre las cimas, el monasterio se convierte en su refugio pero también en el escenario de eventos que desestabilizarán la apacible vida de los monjes. ¿Estos renunciarán a su tradición de hospitalidad o conseguirán guiar a Fortuna hacia su nueva vida?. (Elamedia)

Premios

  • Premios del Cine Suizo: Nominada a Mejor película. 2018


Lo que define Fortuna

Germinal Roaux (director y guionista) vuelve a usar dos elementos recurrentes en sus películas: la mirada social crítica y el blanco y negro, creando imágenes poéticas para retratar con la mayor sensibilidad y contundencia una dura e injusta realidad. Todo ello sin recurrir a la lágrima fácil. 

La película Fortuna se construye con un ritmo lento a base de imágenes bellas y poderosas a cargo de su director de fotografía, Colin Lévêque. El rodar en blanco y negro subraya la idea de ficción, ya que queda un espacio sin completar donde el espectador entra en juego y es su función completar dicha imagen.

Dicha puesta en escena, obliga a estar más atento a la historia, ya que se crea una ilusión de irrealidad, suspense e intemporalidad. El espectador, junto con su mirada, se convierte en un privilegiado que tiene el poder de acceder a ese mundo, representado en 4:3, donde lo que aparece en cuadro es únicamente lo que importa, dejando a cargo de la imaginación pensar qué hay más allá.

Fortuna
Copyright Elamedia

Meditación, no necesariamente a Dios

Sin frases grandilocuentes ni melodramas, la película a través del silencio invita a la reflexión y meditación sobre la crisis de los inmigrantes y la situación extraordinaria que vive la protagonista Fortuna.

La película, a pesar de su condición religiosa, no realiza ningún sermón o intención moralizante. A través de una exhaustiva composición en los planos, y valiéndose de un fuerte naturalismo, se describe a través de imágenes la vida de un grupo de refugiados durante su permanencia en una comunidad perdida en un lugar remoto de los Alpes suizos, cómo afrontan dichas dificultades ellos y los dirigentes católicos.

Fortuna recuerda inevitablemente a películas como Ida (2013), en cuanto a fotografía, diseño de producción y telón de fondo de la trama. Los paisajes lejanos, salvajes e inhóspitos en donde los personajes parecen insignificantes son el contexto para mostrar el infortunio del ser humano con respecto al mundo y a la poderosa naturaleza y sus elementos.

Fortuna
Copyright Elamedia

Kidist Siyum y Bruno Ganz

Fortuna no sería lo mismo sin las interpretaciones de la debutante Kidist Siyum en el papel de Fortuna, y el camaleónico (recientemente fallecido) Bruno Ganz, en el papel del hermano Jean.

En el caso de Siyum, lo que se ve en pantalla casi no tratarse de una niña. Su semblante serio, la manera de observar y hablar de forma contundente y segura, son propias de una mujer adulta.

Una burrita, la Virgen María y unas gallinas de corral, serán los confidentes de la niña con los que brotará su lado más tierno y sensible. En cambio, en las relaciones humanas, saldrá a la luz el miedo, la falta de empatía o el sufrimiento por un amor imposible. 

El personaje de Bruno Ganz, solidario, empático y libre de prejuicios, es clave en el devenir de la historia. El punto culmen llega cuando, al final de la película, se reúnen los monjes y tiene lugar esa conversación donde discuten sobre qué hacer con sus huéspedes; funcionando como espejo del debate político-social actual. 

Conclusión

Fortuna es de esas películas con alma que, partiendo de una historia horrible y trágica, uno solo puede quedarse con la belleza de cada imagen, la maravillosa interpretación de una niña que parece cargar con años de experiencia a sus espaldas, y la experiencia de volver a ver en pantalla al grande de Bruno Ganz.

Reportaje de Fortuna en Días de Cine TVE

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