Pickpocket, en español carterista, es el filme más reconocido, junto a Un condenado a muerte se ha escapado (1956), del director Robert Bresson. El robo de carteras es filmado, con economía de medios, desde todas las perspectivas posibles, centrando la atención del relato en las manos del protagonista, Michel.

Pickpocket contó con un presupuesto muy modesto, fue rodada en París en 1959 y llegó a estar nominada al Oso de Oro de Berlín.



Crítica de ‘Pickpocket’

Pickpocket

Ficha Técnica

Título: Pickpocket

Reparto:
Martin LaSalle (Michel
Marika Green (Jeanne)
Jean Pélegri (El inspector principal)
Dolly Scal (La alcadesa)
Pierre Leymarie (Jacques)
Kassagi (Primer cómplice)

Pierre Étaix (Segundo cómplice)
César Gattegno (Un inspector)

Año: 1959
País: Francia
Duración: 75 minutos
Director: Robert Bresson
Guion: Robert Bresson
Fotografía: Léonce Henri-Burel
Música: Jean Baptiste-Lully
Género: Drama. Romance

Filmaffinity

IMBD

Trailer de ‘Pickpocket’ en versión original con subtítulos en inglés

Sinopsis 

Michel es un carterista. Pero no uno cualquiera. Uno que ha elevado el robo a la categoría de arte. Después de ser detenido por la policía, es captado por una red de carteristas profesionales, que le invitan a que se una a ellos.

Premios

  • Festival de Berlín: Sección oficial de largometrajes. 1960


Sobre Robert Bresson

Robert Bresson (1901-1999) fue un director de cine francés, creador de un estilo intimista y gran influyente en el posterior cine de autor europeo. Alejado de las grandes superproducciones, Bresson captura en sus películas una mirada diferente de la realidad, llena de silencios y de falta de desarrollo, tanto en lo psicológico de los personajes como en lo relativo a la historia.

Bresson parte de la nada para formar un todo. Sin contar con profesionales y provisto de los mínimos recursos, su cine es el ejemplo perfecto de que menos puede ser más, y él es el gran maestro en este arte.

Pickpocket
© 1959 – New Yorker Films

Impresiones

Pickpocket es una película de sensaciones y no de palabras, donde el diálogo queda relegado a un segundo plano en favor de la imagen y el movimiento. Con apenas cinco minutos somos conscientes que estamos ante una pieza de gran valor y agudizaremos los sentidos de forma automática.

No tiene cabida realizar una sinopsis cuando el propio Bresson nos introduce en el mundo de Michel así:

Esta no es una película de estilo policíaco. El autor trata de expresar a través de imágenes y de sonidos, la pesadilla de un joven empujado por su debilidad, en una aventura de robo para la cual no estaba hecho. Pero esta aventura, por caminos extraños, reunirá a dos almas, que sin ella, quizás nunca se hubieran conocido.

En Pickpocket nos situamos en los años cincuenta en París. Un joven solitario y desaliñado sobrevive como puede, sin embargo no está necesitado y lo único que anhela son emociones nuevas que le hagan experimentar y transformarse. La adrenalina la encontrará en el arte del robo, pero un robo sutil y delicado donde no existe la coacción ni el empleo de la fuerza física. Como cualquier arte, se requiere constancia y entrenamiento para progresar, y él descubrirá, casi fortuitamente, a los mejores profesores, que, sin mediar palabra, le cautivarán, haciendo de él un auténtico especialista.

De forma paralela florece la relación que mantiene con Jeanne, una joven que intentará por todos los medios apartar a Michel del problema en el que se encuentra, aún sin ser conocedora del mismo. Únicamente el amor será capaz de romper el vínculo tan fuerte que Michel manifiesta ante su nuevo pasatiempo.

El objetivo de Bresson no es dar lecciones de moralidad ni de libre albedrío en cuanto a vivir al margen de la ley, sino más bien poetizar un relato, a priori triste, y hacernos empatizar con él.

Pickpocket
© 1959 – New Yorker Films

La narración bressoniana

La descripción de personajes está reducida al mínimo, la acción simplemente fluye mediante movimientos y el relato avanza como suma de acontecimientos. Bresson nos informa solamente de lo imprescindible. Una gran cantidad de información puede condicionar la escena y el tono que se quiere transmitir, evitando así que su película se convierta en una representación. Las palabras no deben restar autenticidad ya que esta la conseguía de forma magistral mediante la imagen y la banda sonora.

Una banda sonora muy particular. Afirmó en una entrevista realizada por el mismísimo Godard: «Cada vez que puedo reemplazar una imagen con un sonido lo hago». «El oído inventa, es mucho más atento, mientras que el ojo se contenta con recibir. (…), debemos dirigirnos al oído del público. Preferiría que a mis películas asistieran los ciegos antes que los sordos».

Si Tarantino busca los pies de sus intérpretes para hacerlos partícipes en cada filme, Bresson lo hizo antaño y de forma magistral con las manos. Se deslizan jugando entre ellas para contar la historia con una fluidez que hace acallar a los protagonistas y con primeros planos de una delicadeza sobrecogedora. Un ambiente sobrio que sumado a la falta de largos diálogos cargan la película con un clima enigmático muy característico. Seria y sin divagaciones nos sumerge en la vida de un tipo sumido en la desgana que llena su vida con pequeñas grandes emociones.

© 1959 – New Yorker Films

Caprichos de un maestro

Utilizando siempre actores desconocidos, puesto que mantenía la creencia de que la inexperiencia los dotaba de una espontaneidad que ningún profesional podría ofrecerle, Michael será interpretado por Martin Lasalle, con el que sería la primera y última vez que colaboraría, convirtiendo en regla interna el trabajar únicamente una vez con cada actor. Los resultados demuestran que razón no le faltaba.

Ligada al libro “Crimen y Castigo” de Dostoievski. Una película capaz de crear arquetipos para buena parte del cine posterior nunca se termina de analizar pues encontraremos retazos de ella en algunas de las mejores piezas en el mundo del cine. No son cuantiosos los grandes maestros del séptimo arte pero sin duda Bresson entró por la puerta grande con esta obra maestra.

Conclusión de ‘Pickpocket’

Bresson se alejó del relato hollywoodiense, estableció un estilo narrativo propio donde la continuidad es escasa y las elipsis continuas, dando forma y uniendo las escenas débilmente gracias al montaje. Historias ambiguas con personajes sin desarrollo que buscan e incitan al espectador a crear y cerrar el relato por sí mismo.

Uno de los directores más influyentes en la historia del cine, aclamado tanto por sus contemporáneos como por sus sucesores, desde Godard o Rohmer hasta Scorsese o Haneke se han declarado devotos de Bresson, el maestro del cine francés.

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