Platónico, de los cocreadores y directores Francesca Delbanco y Nicholas Stoller (matrimonio en la vida real), sitúa a Sylvia (Rose Byrne) y Will (Seth Rogen) en plena crisis de sus vidas adultas. Ella agotada de ser una madre que se queda en casa con sus tres hijos, olvidando su pasión por la abogacía desde hace años. Él acaba de divorciarse y trabaja como maestro cervecero en una cervecería artesanal en alza, donde a menudo discute con sus compañeros de trabajo. Sylvia viste conjuntos con pantalón; Will, ropa de diseño vintage. Ella se ha quedado estancada; él se debate sobre el momento en que su vida se encuentra realmente. Desde el 25 de mayo de 2023 en Apple TV.



Platónico

Crítica de 'Platónico'

Ficha Técnica

Título: Platónico
Título original: Platonic

Reparto:
Rose Byrne (Sylvia)
Seth Rogen (Will)
Luke Macfarlane (Charlie Greeves)
Tre Hale (Andy)
Andrew Lopez (Reggie)
Carla Gallo (Katie)
Vinny Thomas (Omar)
Guy Branum (Stewart)
Sophie Leonard (Frances)
Max Matenco (Simon)
Sophia Kopera (Maeve)
Ankur Bhatt (Albert)
Janet Varney (Vanessa)

Año: 2023
Duración: 30 min.
País: Estados Unidos
Director: Francesca Delbanco (Creadora), Nicholas Stoller
Guion: Francesca Delbanco, Nicholas Stoller
Fotografía: John Guleserian
Música: Michael Andrews
Género: Comedia romántica
Distribuidor: Apple TV+

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Platónico'

Sinopsis de 'Platónico'

Después de un largo paréntesis en su amistad, unos viejos amigos con una conexión platónica vuelven a encontrarse en la mediana edad. Su amistad se vuelve más obsesiva y desestabiliza sus vidas de una manera muy divertida. (Apple TV+)

Dónde se puede ver la serie en streaming



Pareja infalible

La serie está protagonizada por el mismo dúo que interpretara al matrimonio en el díptico de Malditos Vecinos, también de Stoller. En esta ocasión Sylvia y Will, son un par de viejos amigos que han perdido el contacto. Mientras tanto, sus vidas han acumulado una gran carga emocional: Sylvia está casada, tiene hijos y se siente inquieta; Will está afrontando un doloroso divorcio. Cuando ambos se reencuentran caen en la incorrección, poco a poco parecen cambiar quiénes son, devolviéndolos a una etapa anterior de sus vidas. Es una narración sobre la juventud pasada, no sobre el amor perdido. Siempre es agradable ver a Seth Rogen desatado, pero el foco principal pertenece a Rose Byrne, interpretando a una mujer que necesita imperiosamente pasar un buen rato. 

La comicidad de Platónico surge de múltiples aspectos del reencuentro entre Bill y Sylvia. El hecho de que la reconexión entre ambos sea fruto de sus respectivas fricciones contra sus circunstancias personales complica aún más esas mismas luchas. Sylvia ha renunciado a su carrera de abogada y ahora ridiculiza alegremente su vida doméstica con su amiga Katie (Carla Gallo). Se encuentra en medio de una crisis existencial, insegura de cómo ha llegado a donde está, de quién debería ser y de lo que quiere. Will no está mejor, desestabilizado por su divorcio y enfrentado a sus socios, a quienes les importa más el dinero que la elaboración artesanal de la cerveza.

Platónico serie
Copyright Apple TV+

Apoyo emocional

Las angustias sobre el matrimonio, el amor y la carrera profesional recorren Platónico, derivando en el prototipo de fracaso patético, la especialidad de Rose Byrne y Seth Rogen. Tal y como los imaginan los co-creadores y directores Nicholas Stoller y Francesca Delbanco, Sylvia y Will son dos seres absurdos que utilizan su revivido afecto como válvula de escape para sus frustraciones. También son dos payasos afines en la misma sintonía. Rogen y Byrne tienen una química tan fluida, ya sea recordando hazañas pasadas, aceptando con entusiasmo las idioteces del otro, o insultando mutuamente el aspecto y las decisiones ineptas, que la serie prospera gracias a sus divertidas idas y venidas. La relación entre ambos está marcada por un entusiasmo juvenil que se apoya en una sensación mutua de agotamiento y descontento por el paso de los años.

Will y Sylvia tratan de ayudar al otro a encontrar la felicidad, aunque la naturaleza exacta de ésta no resulte obvia para ninguno de los dos. Platónico ofrece un caudal constante de escenarios lo bastante verosímiles como para resultar reconocibles, y lo bastante disparatados como para generar humor. También son capaces de provocar carcajadas los gags aleatorios y las frases hechas que salpican los distintos capítulos, como la costumbre de Will de descargar su furia y decepción en los omnipresentes patinetes de alquiler de Los Ángeles.

Platónico serie
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Nada más que amistad

Platónico aborda temas reales sin anteponerlos en ningún momento a la comedia disparatada y nunca recurre a convertir su historia en un tira y afloja. Sólo el resto de personajes se plantean el potencial romántico de Will y Sylvia. Una serie cuya vertiente alegre versa sobre el redescubrimiento de la solidaridad frente a la miseria, y el sabor agridulce de trascender esa etapa tumultuosa, es una victoria del humor sincero y natural.

Es refrescante ver una comedia sobre esta dinámica entre dos personas que encajan pero no quieren llevar su relación más allá de esa amistad. En sus momentos más ingeniosos y agudos, Platónico es como una comedia romántica sobre una pareja que no avanza. No están inseguros sobre su proximidad, sino sobre las partes de sí mismos de las que intentan escapar una noche tras otra. Un intento en vano de volver a estar en el punto álgido de la modernidad y de recuperar esa juventud que claramente quedó atrás.

Platonic serie
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Una bofetada de realidad

Tenemos multitud de escenas relacionadas con reflexiones sobre la edad, o mejor dicho, la incapacidad de aceptar el paso del tiempo propio. Sylvia y Will vienen cargados con preguntas interesantes sobre la crisis de la mediana edad: ¿Cuándo se considera que algo es guay o simplemente inmaduro? ¿Tiene importancia estar dentro de la modernidad? ¿Conseguir mis sueños significa perder mi antiguo yo desinhibido? ¿Es crecer una evolución a mejor o a peor?

Analizada en su conjunto, la narración es una certera reflexión sobre lo que significa madurar para la generación a la que pertenece el dúo protagonista. A pesar del tono humorístico predominante, no deja de aparecer una cierta amargura en la mirada de esos jóvenes que ya no lo son, pero se niegan a aceptarlo. Hay algo casi alienante en ese paso a la mediana edad, que resulta especialmente doloroso para los contemporáneos de la pareja. Una generación apegada a la ilusión de la eterna juventud. 

Estamos inmersos en un proceso que parece buscar la infinitud a través del retorno a la juventud. Afrontar la finitud siempre ha resultado traumático pero esta generación afronta el problema a través de la evasión. Ese constante intento de no perder la juventud resulta muy problemático para afrontar la cuestión de la pérdida y además para la propia vida diaria. Una de las escena finales de los capítulos ilustra a la perfección esta situación, con el We are young de Fun sonando de fondo mientras Will camina reflexivo por la calle.

Podíamos dar una nueva vuelta y relacionar esa negación del paso a la madurez con lo difícil que resulta en la actualidad construir y encontrar películas adultas cuando audiencia e industria prefieren una adolescencia suspendida y alérgica a lo sustancial, como señalaba recientemente Paul Schrader.

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