De puntillas es una serie británica de cinco episodios para HBO Max creada por el prestigioso Russell T. Davies, artífice de reconocidas producciones como Years and years y Queer as folk. Peter Hoar, quién ya colaborara con Davies en It’s a sin es quién está tras las cámaras. La producción retrata la violencia, el odio, la agresividad y la tensión existente en nuestras sociedades así como el impacto de las fake news y la ola reaccionaria que amenaza a las democracias liberales de medio mundo y persigue a minorías por origen y orientación sexual tomando como referencia al colectivo lgtbiq+. Esta formidable miniserie cuenta con un dúo protagonista brillante, Alan Cumming y David Morrissey, quienes encarnan a personajes contrapuestos que representan a dos modelos de sociedades antagónicas; una abierta integradora y progresista y otra reaccionaria, excluyente e iliberal. Puedes leer aquí otra crítica realizada por Cinemagavia de esta miniserie.
Crítica de 'De puntillas'
Ficha Técnica
Título: De puntillas
Título original: Tip Toe
Reparto:
David Morrissey (Clive Goss)
Alan Cumming (Leo Struthers)
Elizabeth Berrington (Stephanie Dale)
Clare Calbraith (Maggie Sullivan)
Pooky Quesnel (Marie Goss)
Paul Rhys (Melba)
Denise Welch (Diane Vazey)
Charlie Condou (Curtis Baxter)
Luyanda Unati Lewis-Nyawo (Judy Khumalo)
Stephen Bailey (Benny)
Iz Hesketh (Zee Malone)
Rory Gallagher (El policía Pat)
Gabriel Clark (Mikey Driscoll)
Año: 2026
Duración: 45 min.
País: Reino Unido
Director: Peter Hoar
Guion: Russell T. Davies
Fotografía: Matt Gray
Música: Sam Watts
Género: Drama
Distribuidor: HBO Max
Tráiler de 'De puntillas'
Sinopsis
Leo, dueño de un bar en Canal Street, y Clive, electricista con hijos adolescentes, ven cómo sus vidas se desmoronan a medida que aumentan las tensiones sociales. Los desacuerdos más simples se convierten en una peligrosa hostilidad en su barrio de Manchester.
Dónde se puede ver la serie en streaming
Polos opuestos
De puntillas, serie ambientada en Manchester, toma como punto de partida a dos vecinos que representan modelos de sociedades opuestos.
Alan Cumming encarna a un homosexual divorciado que ostenta un bar de ambiente en Canal Street, mientras que David Morrissey interpreta a un padre de familia, de profesión electricista que detesta el mundo lgtbiq+, entre otras cosas. Ambos están magníficos en sus personajes y brillan en una confrontación continua construida sobre una notable escritura que combina momentos de tensión con otros instantes más distendidos, cuando no humorísticos, de alta eficacia que otorgan a la miniserie un discurso político reivindicativo nítido y eficaz envuelto en una pátina de frescura altamente irresistible.
Si la serie De puntillas es un triunfo arrollador, lo es en buena medida por su certero retrato del reaccionarismo social, político e institucional que amenaza la convivencia en nuestras sociedades y que es difundido masivamente por medios de comunicación y redes sociales.
Así, la miniserie captura el proceso por el cual la violencia, las agresiones y la persecución tanto física como digital por motivo de orientación sexual va en aumento. Y es todo este espíritu de época, inquietantemente reconocible, que De puntillas plasma perfectamente durante sus cinco episodios acabando en un final duro, dramático y apabullante.
Identidad sexual
De puntillas es una oda a la libertad, a la tolerancia, a la convivencia pero también a los peligros y amenazas a las que está sometida nuestra sociedad focalizando en el colectivo lgtbiq+, pero extensible a otros colectivos como inmigrantes, mujeres y disidencia política.
La miniserie es un notable ejercicio para reflexionar sobre todo ello con la libertad e identidad sexual en primer plano. Pero también se abordan otros conceptos como homofobia, transfobia y masculinidad frágil. Esta, sobrevuela en la mayor parte de sus episodios para eclosionar en su abrumador último episodio, que tiene lugar, acertadamente, mientras se ve un partido de fútbol.
Artefacto político
En estos tiempos de equidistancia política, (víctimas y verdugos jamás fueron ni serán lo mismo), tomar partido es una obligación ética y moral. Desde este punto de vista De puntillas es un artefacto político necesario y valiente que denuncia la situación que vive el colectivo lgtbiq+ ante la amenaza ultra.
El retrato de estos dos perfiles es convincente y describe dos modelos de sociedad enfrentados en los que los prejuicios, las inseguridades y las fake news derivan en violencia y odio y ponen en riesgo los derechos previamente conquistados.
Conclusión de 'De puntillas'
De puntillas es un canto a la libertad, a la convivencia y a la tolerancia contra el amenazante e imparable avance de una ola reaccionaria que pone en peligro los derechos fundamentales. Su reflexión y retrato de la sociedad actual tomando como referencia el movimiento lgtbiq+ consigue transmitir tensión, drama, emotividad, humor y reivindicación política. Identidad sexual, homofobia, derechos lgtbiq+, redes sociales y fake news componen una historia que se confirma como una de las mejores producciones del año.
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