Polar (2019), o como a mí me gusta llamarla Black Káiser, es una atípica película de acción y aventuras co-producción entre Estados Unidos y Alemania y dirigida por Jonas Akerlund. Inspirada en el cómic Polar: Came from the Cold, escrito e ilustrado por el valenciano Victor Santos y protagonizada en sus roles principales por Mads Mikkelsen y Vanessa Hudgens.

Distribuida por Netflix y estrenada el pasado 25 de Enero, me hace dar un salto de mi sección habitual de películas favoritas a estrenos, solo y únicamente por la carnicería crítica que estoy leyendo uno y otro día en este breve espacio de tiempo desde su debut.

Estoy de acuerdo en que puede ser la respuesta Netflix a la franquicia John Wick (2014), excelente por cierto, con reminiscencias a la genial The equalizer (2014), e incluso que beba de films como Sin City (2005) o The spirit (2008), sin dejar de lado su toque del inclasificable Tarantino.

¿Y ante estas comparaciones que utilizan los críticos todavía tienen la osadía de calificarla como un producto execrable, triste, abominable, egocéntrico, vulgar, depravado, sexista, estúpida, y no sigo más porque se me sube la tensión?

Pues queridos navegantes, y como aperitivo, Polar no va a cambiar el género ni falta que hace, es una película totalmente palomitera con todo lo positivo que ello lleva consigo, serie B totalmente asumida, ultra gore, seria y cómica a la vez, con escenas de una gran violencia explicita y también de sexo bastante subidas de tono.

Con algún problema de casting, sí, pero solo uno. Con una estética demasiado colorida y luminosa para un película de asesinos, pues vale, pero con un actor protagonista en estado de gracia (como siempre), una fotografía excelente, realista, quizás cruda y un guion adaptado de un cómic, señores, no de una novela de Vargas LLosa.

La música también acompaña a esta más que correcta cinta, ¿sin pies ni cabeza? como dicen algunos eruditos, pero que les hará pasar dos horas de absoluto entretenimiento y diversión aun dejando bien claro que es una cinta para adultos que gusten de este tipo de películas y tengan el estomago asegurado. Bien por Netflix, por mi parte deseoso de ver su secuela.



Crítica de Polar 

Polar

Ficha técnica

Título: Polar
Título original: Polar

Reparto:
Mads Mikkelsen (Duncan Vizla)
Vanessa Hudgens (Camille)
Katheryn Winnick (Vivian)
Fei Ren (Hilde)
Ruby O. Fee (Sindy)
Matt Lucas (Blut)

Duración: 118 minutos
País: Estados Unidos
Director: Jonas Åkerlund
Guion: Jayson Rothwell (Novela gráfica: Victor Santos)
Fotografía: Pär M. Ekberg
Música: Deadmau5
Género: Acción, Thriller

Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMBD

Tráiler

Sinopsis

Duncan (Mads Mikkelsen), uno de los asesinos más letales del mundo, apodado como Black Káiser, está a punto de jubilarse cuando va a cumplir los 50 años. Pero su antiguo jefe que le tiene que pagar como jubilación más de 8 millones de dólares y está a punto de vender su empresa, prefiere tenderle una trampa para ahorrarse esta insignificante cifra como ha estado haciendo con el resto de asesinos de la Agencia al llegar a la edad citada.

Duncan sale airoso de la trampa, lo que conlleva un pago extra de 2 millones más de dólares y su avaricioso jefe decide enviar para finiquitar el tema a su cuadrilla fantasma, sacada de La Parada de los monstruos (1932) sin saber que está cometiendo la peor decisión de su espléndida vida.

Con posesiones por todo el mundo, la famosa cuadrilla fantasma tendrá que averiguar donde se encuentra Duncan, el cual se ha refugiado en una cabaña en la nieve donde conoce a una inocente y temerosa mujer Camille (Vanessa Hudgens), su vecina, en la cual parece encontrar la oportunidad de una redención personal por los errores cometidos en su etapa de asesino a sueldo.



Duncan, el impérterrito

La cinta comienza con una actuación previa de la cuadrilla fantasma para eliminar a un supuesto jubilado que reside en una increíble mansión chilena. De gancho, la ninfómana del grupo porque psicópatas lo son todos. La susodicha, una Asiática loca, un pelirrojo torpón, un gigante salido del Pressing catch y Facundo, el francotirador del grupo.

Mientras esto ocurre asistimos a los días finales en activo de nuestro protagonista (seco, sobrio, impasible, sombrío) y con menos glamour que Paco Rabal en Los Santos Inocentes (1984). Visita a su contable quien le informa del dinero por jubilación que le tiene que pagar su ya antiguo jefe, y le informa de una dirección incorrecta donde va a estar localizable (y menos mal).

Vivian (Katheryn Winnick), intermediaria de lujo entre el jefe y el antiguo empleado (y en contra totalmente de la decisión de su jefe también) envía a Duncan a su última misión, la trampa, pero Duncan convierte está en un nuevo éxito más en su extinta carrera.

Polar

Convierte el pasillo de un hotel en el Monte Calvario, crucificando, taladrando y acabando con su enemigo principal y con su pequeña cohorte de cocainómanos, eso sí, ayudado por una excepcional belleza con la cual tuvo buen sexo la noche anterior y usando de tapadera al hijo de la prostituta para salir del hotel sin levantar sospechas.

Cuando Vivian recibe la llamada de Duncan exigiendo el dinero por el trabajo realizado, cuando lo que esperaba era otra llamada anunciando la muerte del Káiser, comienza otra nueva película.

Duncan se defiende

Mientras cada vez se hace más amigo de su vecina, la cual le relata una historia que vivió de pequeña y que por eso le hace ser una mujer solitaria y temerosa, Duncan no para de seguir teniendo pesadillas que le atormentan sobre un trabajo fallido que nunca debió acometer y que le lleva a extender cheques puntuales de 200.000 dólares para una extraña que ni siquiera conoce (pobre perrito con las dichosas pesadillas).

Pero la cuadrilla fantasma en pleno se pone en caza y captura de nuestro anti-heróe y tras masacrar en su búsqueda a medio país donde Duncan tiene posesiones(más bien a los arrendatarios y al contable del Káiser; un obeso mórbido, un maníaco sexual, una pandilla de delincuentes drogatas) encuentran el rastro a través del banco desde donde se emiten los famosos y puntuales cheques.

Y comienza una orgía de sexo primero (con la ninfómana) y de sangre, con ella también y con el resto que lo siento pero lo deben ustedes ver. Duncan, tipo Rambo en Acorralado (1982) y en bolas convierte su cabaña en la de Posesión Infernal (1981) y además traicionado por un ¿amigo? cae en manos de la organización que a su vez ha secuestrado a su inocente vecina.

Duncan, la venganza

En manos del psicópata de su jefe y en una sala de tortura va a recibir durante 4 días previos a su jubilación (ojo, que las escenas son bastantes fuertes) un ensayo sobre el dolor sin anestesia (lo del parche en algunos carteles tiene aquí su explicación), pero el último día y tras escapar (con aspecto de haber salido del rodaje de The Walking Dead) por un túnel donde deja más cadáveres que Salvar al soldado Ryan (1998) se dirige a casa de una algo más que amiga, experta en armas, que le cura y le facilita un arsenal para llevar a cabo su venganza.

Pero esta vez en la famosa mansión del avaricioso jefe, donde está su vecina a la que tienen drogada permanentemente, el tema se ha convertido en algo personal y no por él al que pienso que le importa un bledo morir, sino por la inocente vecina.

Polar

Quedada en un almacén vacío, Vivian de nuevo de enlace, nuevo intento de trampa pero la cosa termina como el Rosario de la Aurora, sin un solo superviviente, salvo Vivian, a la que incomprensiblemente Duncan perdona la vida (ahí hubo algo más señores).

Dirección a la Mansión, mercenarios que huyen corriendo como ratas y nuestro amigo el avaricioso que se ve más solo que Harry Potter en el día del padre, enfrentamiento cara a cara torturado y torturador, y el segundo comienza a perder la cabeza.

Y hasta aquí puedo leer, queridos navegantes.

Mikkelsen, Mads (danés)

Nuestro protagonista absoluto, todo lo dicho de él en esta crítica es absolutamente verdad, ni es Bond, ni Wick, ni Hamilton, ni Flint , es Duncan (Black Káiser), un nuevo héroe.

Y no creo que hubiese que obligar al bueno de Mads cuando es incluso productor ejecutivo de la cinta, sexualmente muy activo, violentamente violento rozando el gore, y con todos los adjetivos atribuidos a él anteriormente.

Para verlo de villano ya lo tuvimos en Casino Royale (2006) y Los tres mosqueteros (2011) Para verlo como el actor genial que es y ganador al premio al mejor actor en el Festival de Cannes, la sencillamente excelente La caza (2012), donde borda el papel de un profesor acusado injustamente de abusar de una alumna y lo que eso lleva consigo.

Vanessa//Katheryn

Vanesa Hudgens (Camile), la vecina, co-protagonista de la cinta, muy bien la californiana poniendo algo de sosiego en una desasosegante cinta.

Ya venía de una excepcional e incomprendida cinta Sucker Punch (2011) y dos obras menores como Viaje al centro de la tierra, 2ª parte (2012) y Machete Kills (2013). Pues muy bien en la réplica al protagonista, convirtiéndose en el único elemento que pone algo de paz, mesura e incluso sentimiento en una máquina de matar. Estará en la secuela.

Katheryn Winnick (Vivian), el enlace, bellisima canadiense, mas conocida por Lagertha en la serie Vikingos (2013-2019). En un papel totalmente secundario pero también vital para nuestro héroe, el lazo de comunicación entre el asqueroso jefe y Duncan, mostrando su disgusto constantemente en todas y cada una de las decisiones del jefe con respecto a nuestro héroe, ignoramos si por amor o por miedo como ignoramos el porqué Duncan le perdona la vida, aunque lo intuimos. Femme Fatale que estará seguro en la secuela.

El que manda

Jonas Akerlund, director y músico sueco, más conocido por su amplísimo catálogo de vídeos musicales para las más famosas estrellas del mundo. Debutó con la obra Spun (2002) sobre el mundo de la droga y realizó después un más que interesante thriller ya criticado por mí en la sección de películas favoritas Horsemen (2009).

Pues bien, dirige Polar  con excelente pulso, con algunos primeros planos sobre todo en la ejecución de las muertes o del héroe en solitario que son bastante interesantes.

Polar

Puede que algunas muertes sean caricaturescas (está basado en un cómic). La violencia puede ser gratuita, ¿en que película de acción no lo es?. Que falta creatividad en la acción, pues no señores, frente a las muertes coreografiadas de John Wyck (2014) y sus secuelas aquí se ha apostado por unas muertes sin trampa ni cartón, un disparo en la cabeza y a otra cosa mariposa, o un hachazo, o un taladro… o ¿ ?.

Conclusión

Me cuesta que sea clara, sencilla y directa como manda mi jefe, pero lo voy a intentar.

Polar es una excelente travesura cinematográfica, mezcla de géneros, quizás con una exposición de violencia demasiado tóxica o no, ya ustedes lo juzgarán.

Sus dos horas se pasan casi sin percibirlas; entre muertes por doquier, abundante uso de flashbacks necesarios para la explicación del film, sexo duro, torturas dignas de James Wan, empleo de todo tipo de artilugios cariñosos (pistolas, hachas, taladros, martillos, grapadoras, tenazas…), perrito volátil, cuadrilla fantasma con exceso de adrenalina, y lo siento pero un solo pero, el peor villano de la historia del cine (pero de malo), horrorosamente sobreactuado convirtiéndose en un despropósito que ni asusta ni hace gracia, solo provoca el rechazo mayoritario del personal, mal amigo Matt, y eso que no tienes ni un pelo de tonto. Aun así habrá incluso quien le parezca el alma mater de la cinta ya que es un cómico británico de bastante éxito.

Polar es un exceso en sí, totalmente de acuerdo, que cómo puede Duncan sobrevivir 4 días de torturas bestiales y aun así y con varios disparos en la pierna es capaz de cargarse a más de cien mercenarios en un túnel, repito es un cómic…

La escena de Duncan en el colegio enseñando a los niños a matar con un cuchillo o mostrándoles fotos de un cadáver después de tres días es de juzgado de guardia, pues sí, demencial o no si quizás llega a venir de Tarantino.

Los flashbacks de Duncan cuando le explica a Camile su profesión de operario del Ocaso en muertes internacionales y los países que ha conocido puedan tener un toque de racismo, pues no, a Duncan lo mismo le da matar a un indio, a un africano, a una asiática o a un rico caucásico.

Véanla, disfrútenla, dejen a un lado los prejuicios, olvídense que es serie B, no se nota por ningún lado y además el final tiene sorpresa y de las buenas, tipo maestro Shyamalan, mucha atención a los confusos flashbacks del maldito asesinato erróneo que han convertido la vida de Duncan en una pesadilla.

Por cierto, Dreyfuss, casi irreconocible (qué cabroncete el tío) y Knoxville, compañero de Duncan y creador de Jackass, muerte azul en acto de servicio a la jodienda.

Y queridos navegantes, hablamos de una película para echar el rato, que no va a cambiar nuestras vidas ni lo pretende, ahora sí quieren una obra de Buñuel, Haneke o Bergman han ido a parar al sitio equivocado, ni están ni se les espera.

«Enhorabuena y Bienvenidos al Espectáculo«

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