Con Ponies, Susanna Fogel (The Flight Attendant, The Wilds) y David Iserson (El espía que me plantó) proponen una serie que juega con los códigos del thriller y la comedia para construir un relato de apariencias engañosas y tensiones soterradas. Desde sus primeros compases, la ficción se presenta como un ejercicio de estilo que alterna ligereza y oscuridad, invitando al espectador a adentrarse en un universo donde el humor funciona como máscara y la inquietud se filtra de manera progresiva bajo una superficie aparentemente inofensiva. Se puede ver desde el 30 de enero de 2026 en SkyShowtime.

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Ponies

Crítica de 'Ponies'

Ficha Técnica

Título: Ponies
Título original: Ponies

Reparto:
Emilia Clarke (Beatrice Grant)
Haley Lu Richardson (Twila Hasbeck)
Adrian Lester (Dane Walter)
Artjom Gilz (Andrei Vasiliev)
Nicholas Podany (Ray Symanski)
Petro Ninovskyi (Sasha Shevchenko)
Vic Michaelis (Cheryl Symanski)
Nick Podany (Ray Symanski)
Andrew Richardson (Shep)
Louis Boyer (Chris Grant)
Clare Hughes (Eevi)
Sophia Shkliaruk (Galyna)
Maxim Gall (Trent)

Año: 2026
Duración: 50 min.
País: Estados Unidos
Director: Susanna Fogel (Creadora), David Iserson (Creador), Susanna Fogel
Guion: Susanna Fogel, David Iserson
Fotografía: Anna Patarakina, Callan Green
Música: Jung Jae-il, Christopher Willis
Género: Thriller
Distribuidor: SkyShowtime

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Ponies'

Sinopsis

Moscú, 1977. Dos Ponies (“personas sin interés” en términos de los servicios de inteligencia) trabajan de forma anónima como secretarias en la embajada de los Estados Unidos hasta que sus maridos mueren en circunstancias misteriosas en la URSS y ambas se convierten en agentes de la CIA. Bea (Emilia Clarke) es hija de inmigrantes soviéticos, habla ruso y está sobre cualificada. Su compañera, Twila (Hayley Lu Richardson), es una chica de pueblo tan mordaz como intrépida. Juntas, trabajan para descubrir una gran conspiración de la Guerra Fría y resolver el misterio que las dejó viudas. (SkyShowtime)

Dónde se puede ver la serie en streaming



Piezas clave del tablero

Ambientada en 1977, la historia combina el thriller de espionaje con un relato de duelo, supervivencia y empoderamiento forzado. Bea y Twila no eligen ser espías, son reclutadas casi por descarte, por pura conveniencia. Esa falta de épica inicial es uno de los mayores aciertos de Ponies, que evita el mito del agente brillante para centrarse en la improvisación, el miedo y el aprendizaje sobre la marcha.

La trama avanza con buen pulso durante sus ocho episodios, alternando misiones encubiertas, juegos de dobles lealtades y el progresivo destape de una conspiración mayor. Quizá no todos los giros sorprenden, y algunos desarrollos se anticipan con facilidad, pero el conjunto mantiene el interés gracias al foco constante en las protagonistas y en su evolución personal.

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Emilia Clarke

Espionaje sin glamour

Susanna Fogel y David Iserson apuestan por una puesta en escena sobria, casi contenida. No hay aquí el glamour de James Bond ni la estilización excesiva de otros thrillers recientes, Ponies prefiere calles grises, interiores asfixiantes y una sensación constante de vigilancia.

La dirección funciona especialmente bien en los momentos más íntimos. Interrogatorios velados, conversaciones aparentemente triviales que esconden amenazas, silencios largos cargados de significado. En cambio, algunas escenas de acción o clímax narrativos se resuelven de forma algo convencional, sin el nervio visual que podría elevarlas.

Emilia Clarke

Dos protagonistas que sostienen la serie

Emilia Clarke ofrece una interpretación sólida y contenida como Bea, alejándose del carisma expansivo que suele caracterizarla. Su personaje carga con un conflicto identitario muy interesante, hija de inmigrantes soviéticos, dominadora del idioma y la cultura rusa, pero utilizada constantemente como herramienta más que como sujeto. Clarke transmite bien esa mezcla de competencia, frustración y vulnerabilidad.

Haley Lu Richardson es, en muchos sentidos, el alma de la serie. Su Twila, mordaz, impulsiva y emocionalmente desarmada, aporta energía y humanidad. La química entre ambas protagonistas es uno de los grandes pilares de Ponies, su relación evoluciona de la desconfianza al apoyo mutuo de forma creíble y orgánica.

Ponies serie

Recreación sólida

La ambientación de los años 70 está bien lograda, tanto en vestuario como en diseño de producción, sin caer en el exceso nostálgico. Moscú se presenta como un espacio hostil, burocrático y emocionalmente frío, reforzado por una fotografía apagada y una paleta de colores dominada por grises, verdes y marrones.

La música acompaña sin imponerse, subrayando la tensión sin buscar protagonismo. El montaje es correcto, aunque en algunos episodios se percibe cierto desequilibrio entre subtramas, con momentos que se alargan más de lo necesario.

Ponies serie

Conclusión de 'Ponies'

Ponies es una serie de espionaje sólida, bien interpretada y con una premisa inteligente, que destaca más por sus personajes que por su complejidad conspirativa. No reinventa el género ni alcanza cotas memorables, pero ofrece un relato bien construido, con identidad propia y una mirada interesante sobre los márgenes del poder durante la Guerra Fría.

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