Por siempre jamás, basada en una novela del escritor norteamericano Harlan Coben, está disponible en Netflix desde el 13 de agosto. Dirigida por Juan Carlos Medina (Los misteriosos asesinatos de Limehouse) y protagonizada por Finnegan Oldfield (Promesa al amanecer), esta producción francesa se asemeja mucho a la miniserie española El inocente. Tal vez demasiado.



Crítica de ‘Por siempre jamás

Ficha Técnica 

Título: Por siempre jamás
Título original: Disparu à jamais

Reparto:
Finnegan Oldfield (Guillaume)
Garance Marillier (Sonia)
Nailia Harzoune (Judith)
Nicolas Duvauchelle (Fred)
Thomas Lemarquis (Ostertag)

Año: 2021
Duración: 5 episodios de 50 minutos
País: Francia
Dirección: Juan Carlos Medina
Guion: David Elkaïm, Pauline Guéna, Nacim Mehtar, Vincent Poymiro. Basado en la novela de Harlan Coben
Fotografía: Michel Amathieu
Música: Johan Söderqvist
Género: Drama. Intriga
Distribuidor: Netflix

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Tráiler de  ‘Por siempre jamás‘ en versión original

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Sinopsis 

Diez años después de perder a Sonia, su primer amor, y a su hermano Fred, Guillaume ha de enfrentarse a la desaparición de Judith, la mujer que le le ayudó a superar la tragedia que sacudió su vida.

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Demasiados frentes abiertos

Los dos primeros episodios de Por siempre jamás son extremadamente prometedores. La serie plantea un enigma a resolver y consigue que conectemos de inmediato con Guillaume, el personaje encargado de encontrar respuestas. Para hacerlo todo más interesante, el ir y venir entre dos líneas temporales a las que separan diez años nos mantiene alerta. Lo único que nos preguntamos es por qué no confían en nuestra capacidad de observación e insisten en indicar cuándo se produce cada uno de los saltos en el tiempo.

La respuesta a dicha pregunta llega en los siguientes episodios, cuando una línea temporal tras otra se va sumando a la trama hasta presentar una cantidad contraproducente de incógnitas, personajes, subtramas y tragedias. Es en este aspecto que Por siempre jamás recuerda, y no para bien, a El inocente. Al igual que ocurre en la serie dirigida por Oriol Paulo, para cuando llegamos al desenlace, han sido ya tantas las incógnitas planteadas y despejadas que la conclusión no resulta nada satisfactoria. Sobre todo, teniendo en cuenta el esfuerzo que hemos hecho para no dejar la serie a medias.

Por siempre jamás
Copyright Netflix

Del suspense al drama excesivo

A los muchos frentes abiertos de Por siempre jamás  hay que añadir la dirección hacia lo imposible que van tomando las aventuras protagonizadas por Guillaume, quien, en cuestión de horas, pasa de ser un tranquilo trabajador social a un osado detective. A este cambio tan drástico se añade un exceso de tragedia que inunda el pasado de los muchos personajes en torno a los que gira la acción. De este modo, de un pausible drama familiar, llegamos a una maraña de desdichas que incluyen prostitución, tráfico de drogas, maltrato, asesinato, tortura y engaño.

Definitivamente, el elemento de intriga que consigue engancharnos al inicio de la serie acaba por diluirse en un mar de desgracias que le resta calidad y humanidad a la trama, consiguiendo disminuir nuestro interés por descubrir la verdad. Afortunadamente, y al contrario que El inocente, Por siempre jamás nos ahorra tres horas extra de aflicción y pone punto final a la serie en el quinto episodio. 

Por siempre jamás
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El reparto

Son las interpretaciones de los actores principales de Por siempre jamás quienes consiguen dotar a la serie de la suficiente cordura como para mantenerla más o menos a flote. De entre todos los miembros del multitudinario elenco, Finnegan Oldfield (Marvin ou la belle éducation), Garance Marillier (Crudo) y Nailia Harzoune son quienes más profundidad aportan a sus personajes.

Lástima que, en repetidas ocasiones, su labor se vea entorpecida por una banda sonora que no encuentra el momento oportuno para crear una atmósfera de tensión. De este modo, la música del gran compositor sueco Johan Söderqvist (Déjame entrar, En un mundo mejor) agobia más que acompaña y, lo que sería un detalle sin importancia en una producción medianamente correcta, acaba siendo otro obstáculo en el camino para disfrutar de Por siempre jamás.

Disparu à jamais
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Conclusión de ‘Por siempre jamás’

Al igual que El inocente, basada también en una novela de Harlan Coben, Por siempre jamás  es una miniserie que empieza mejor que acaba. No por ello hay que deducir que el problema yace en el material original. De hecho, como muestra del potencial literario de la obra del prolífico autor, basta con ver No se lo digas a nadie (2006). Dirigida por Guillaume Canet, dicha producción francesa no solo es la mejor adaptación de uno de los libros de Coben hasta la fecha, sino también una de las mejores películas de suspense estrenadas en lo que llevamos de siglo. ¿No me crees? Te invito a que la veas y lo descubras por ti mismo.

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