El Teatro Quique San Francisco apuesta por el dramaturgo Jesús Torres en una doble sesión formada por Vetusta es nombre de mujer, que adapta La Regenta, y la obra original Puños de harina. Ambas piezas estarán en cartel hasta el 21 de noviembre.

Puños de harina es un doble monólogo interpretado por el propio Jesús Torres. A través de las historias de sus dos protagonistas, Rukeli y Saúl, marcadas por el racismo y la homofobia, propone una reflexión sobre la masculinidad y sobre la resiliencia ante las situaciones de adversidad.

La obra, presentada en el John Lyon´s Theater de Londres, ha recibido cuadro candidaturas a los Premios Max y se ha alzado con el Premio Teatro 2019 AutorExprés de la Fundación SGAE y con el Premio Nazario 2020 a Mejor Espectáculo Festival Cultura con Orgullo de Sevilla.



Puños de harina obra

Crítica de 'Puños de harina'

Ficha Técnica

Título: Puños de harina
Título original: Puños de harina

Reparto:
Jesús Torres

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: Jesús Torres
Dramaturgia: Jesús Torres
Voces en off: Eva Rodríguez, Antonio M.M. y David Sánchez Calvo
Diseño de iluminación:
Jesús Díaz Cortés
Técnica:
Nuria Henríquez
Videoescena:
Elvira Zurita
Escenografía y vestuario:
Mario Pinilla
Espacio sonoro y música:
Alberto Granados Reguilón
Coreografía:
Mercé Grané
Entrenamiento personal:
Diana Caro
Entrenador de boxeo:
Nelson Dotel
Fotografía: Moisés F. Acosta
Jefa de prensa:
Raquel Berini
Producción: El Aedo Teatro

Tráiler de 'Puños de harina'

Sinopsis de 'Puños de harina'

Siguiendo la estructura de un combate de boxeo, la obra Puños de harina enfrenta en diez asaltos dos historias de forma paralela. Por un lado, descubriremos la historia real de Rukeli, el boxeador alemán y gitano que desafió al mismísimo Hitler en la época de la Alemania nazi. El capítulo más oscuro de la historia de Europa contada desde los ojos de un joven que sólo quiso lo que tantos otros, sobrevivir. Por otro lado, conoceremos a Saúl, un gitano homosexual que, en la España rural de los 80, busca su identidad e intenta sobrevivir en el seno de una familia tradicional.

Esta es la historia de cómo Rukeli, Saúl y otros gitanos, lucharon, resistieron, murieron y sobrevivieron al Holocausto y a la sociedad; pero también es la historia de cómo algunos hombres se esfuerzan por encajar en el concepto ideal de ser hombres de verdad, en un contexto que los rechaza por su raza u orientación sexual. (TEATRO QUIQUE SAN FRANCISCO).



Puños de harina obra
Foto de Ángeles Rodenas

Rukeli vs. Saúl

Cuando se apagan las luces, el centro del escenario lo ocupa un luminoso cubo. Un cuadrilátero que contiene un microcosmos, el del boxeador y su contrincante. Su lucha es una danza en la que uno se mira en el otro. Del mismo modo, la obra Puños de harina se articula en diez rounds en los que alternativamente conocemos la vida de Rukeli, el boxeador gitano que le plantó cara al nazismo; y la de Saúl, un joven, gitano también, que ha crecido en la feria bajo el férreo puño de su padre.

Los dos tienen en común el boxeo y una vida nada fácil. Ambos tienen que encajar los golpes que les da la vida. El primero, el del racismo. El segundo, el de la homofobia. Y ambos encuentran el modo de ser ellos mismos, más allá de los estereotipos y de la violencia. La obra plantea así diferentes formas de vivir la masculinidad. Ese ser un hombre, que tantas veces repite el padre de Saúl, ¿qué significa?

El Aedo Teatro
Foto de Ángeles Rodenas

Jesús Torres, el Aedo

Jesús Torres se consolida como dramaturgo con Puños de harina. Esta obra, que ha recibido numerosos reconocimientos, cuenta con un fecundo recorrido. Muchos conocemos a Jesús Torres por su labor dentro de El Aedo Teatro, compañía dedicada al teatro escolar y que lleva años realizando representaciones para institutos. Ya nos deleitó con su imprescindible Miles Gloriosus o con su personalísima adaptación de La Odisea, por mencionar algunas. Si por algo se caracteriza su trabajo es por su excelente calidad, por su capacidad para fascinar a los jóvenes y por tener la clara vocación de promover valores. Otelo en la red nos habló del acoso escolar. Puños de harina pone el foco en la masculinidad, la homofobia y el racismo.

En su búsqueda por acercarse a los más jóvenes y de experimentar con recursos más allá de lo puramente escénico, Puños de harina, se acompaña de un videojuego que sirve para concienciar sobre los valores que transmite la obra y que la hacen óptima para trabajar en un contexto escolar. El Aedo es una compañía que habla el lenguaje de los adolescentes y cuyo mensaje cala en ellos profundamente. Esta, como todas sus obras, son altamente recomendables para todos, pero especialmente, para los más jóvenes. Que no se la pierdan.

Puños de harina obra
Foto de El Aedo Teatro

Conclusión

La obra Puños de harina nos ofrece a modo de combate de boxeo, las vidas de dos hombres que viven su masculinidad como desean, más allá de lo que de ellos se espera por su raza o por su condición. Son dos relatos poderosísimos, entrelazados de forma armónica, e interpretados con la sensibilidad y la energía a la que Jesús Torres nos tiene acostumbrados. Las historias de Saúl y de Rukeli te hacen removerte de indignación, pero también saben arrancarte una sonrisa llena de ternura. Su lucha y su resistencia contra esas voces violentas que solo entienden una manera de ser hombre son profundamente conmovedoras.

Frente a las masculinidades tóxicas que siguen siendo modelo de muchos adolescentes, Puños de harina nos regala otro relato, más constructivo, más sano y mejor. Esto hace que Puños de harina sea una obra reveladora para todos, pero especialmente necesaria para los más jóvenes.

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