Cristina Salvador y María Carrión adaptan la famosa obra teatral “Ay, Carmela”, de José Sanchis Sinisterra, con Qué fue de Carmela. Esta pieza teatral cuenta con Sergio Toyos en la dirección. Asimismo, Salvador y Carrión se encargan de protagonizar esta pieza teatral, que se puede considerar una hermana espiritual del relato original. Se estrenó el pasado 6 de junio de 2021 en el Teatro del Barrio, manteniéndose en cartel hasta este 19 de junio. Se considera un homenaje a la Memoria Histórica.



Qué fue de Carmela

Crítica de ‘Qué fue de Carmela’

Ficha Técnica

Título: Qué fue de Carmela
Título original: Qué fue de Carmela

Reparto:
Cristina Salvador (Carmela)
María Carrión (Maru)

Duración: 80 min. apróx.
Dirección: Sergio Toyos
Versión y dramaturgia: Cristina Salvador y María Carrión
Autor: José Sanchis Sinisterra
Diseño de Escenografía e iluminación:
Rebeca de Arriba
Sonido:
Iván Elliot
Diseño de Vestuario:
María del Valle Reyes Bazán
Coreografía:
Alberto Sellés
Fotografía y Teaser:
Roberto del Castar
Música y letra:
Daahoud Salim y Cristina Salvador
Mecenazgo:
Begoña Frutos
Producción: La Basal

Tráiler de ‘Qué fue de Carmela’

Sinopsis de ‘Qué fue de Carmela’

Qué fue de Carmela nos lleva al verano de 2000. Maru, una mujer de 89 años, recibe la visita de su hermana Carmela, desaparecida durante la Guerra Civil. Con ella, revivirá ciertos episodios fragmentados de su pasado. Maru tendrá que enfrentarse de nuevo a «Aquello que no sucedió en Belchite en Marzo del 38′». Su memoria la ayudará en la búsqueda de los restos de su hermana, que han permanecido enterrados durante más de 60 años en una de las miles de fosas comunes que comienzan ahora a romper su silencio. (TEATRO DEL BARRIO).



Qué fue de Carmela
Foto de Cía. La Basal

Las señales del adiós

Hablar de “Ay, Carmela” es rememorar la clásica pieza teatral de José Sanchis Sinisterra. Asimismo, adquirió mayor fama con su adaptación cinematográfica en 1990, de mano de Carlos Saura. En esta ocasión, son Cristina Salvador y María Carrión quienes resucitan a su protagonista, en una obra adaptada que muestra los sucesos ocurridos tiempo después de los hechos principales de la pieza original. Para comenzar, la pieza teatral se divide en dos partes: el presente y el pasado. La mayor innovación viene de parte de los acontecimientos actuales, siendo un reflejo del dolor de miles de familias que perdieron a sus familiares durante la dictadura franquista. De esta forma, logran conectar con el público, ya que es una herida abierta que todavía revuelve a la sociedad española. Por tanto, es una reivindicación a la Memoria Histórica y a la necesidad de encontrar respuestas, dar luz a aquellos que no la tuvieron.

Este mensaje se combina con una experiencia fuera de lo común, que se atribuye a diversas interpretaciones. Esas conversaciones paranormales se convierten en una bonita acepción de lo que significa el más allá y como perduran las pérdidas en las personas. Después, ese canto al pasado se mezcla con una serie de flashbacks, que son la conexión directa con “Ay, Carmela”. Lógicamente, hay una vertiente política en Qué fue de Carmela, pero es imposible que no esté presente al ser una de las temáticas imprescindibles. A partir de la segunda mitad de la obra, tanto Carmela como Maru ya han conectado con los espectadores y la emoción se palpa absolutamente en el ambiente. La cotidianidad y el realismo culminan un relato que expresa con gracia y humor la complejidad de las heridas de las que se hablan.

Teatro del Barrio
Foto de Cía. La Basal

Un pasado presente

Qué fue de Carmela solo se vale de dos actrices: Cristina Salvador y María Carrión, las cuales se convierten en el principal sustento de la obra. En primer lugar, Cristina Salvador tiene la misión de dar vida a la principal protagonista de la historia. Salvador exprime al máximo su personaje, dejando salir un poderío y un arte exquisitos. Asimismo, su naturalidad impregna de buen rollo la escena, que junto a esa comedia pícara y ácida, hacen de su papel un auténtico placer. Por dichas razones, su progreso desde el guion se ve bien representado, permitiendo que sus escenas de mayor dramatismo culminen con una recepción del público a la altura. Por lo tanto, en sus últimas escenas deja al espectador con la piel de gallina, y con un sobrecogimiento muy emotivo.

Después, María Carrión es la contraparte, contrastando ante una apuesta más comedida y relajada. No obstante, esos atributos vienen a causa de cómo se formula el personaje desde el guion. Por ende, Carrión consigue llegar a su personaje y encontrar la identidad que le acompaña. La escucha ante su compañera muestra las capacidades artísticas de la actriz, quien no duda en echar un paso atrás en favor del desarrollo de toda la historia. Por ello, su sobriedad sutil se valora de una manera totalmente favorable. Aun así, hay alguna escena en la que se queda en el arranque y no va más allá. En consecuencia, se percibe esa falta de energía más orgánica, que no significa que no ponga empeño en toda la obra. Son pequeños matices a pulir, que le podrían permitir llevar un paso más allá a su personaje y no mantenerlo en una línea menos dinámica.

Teatro del Barrio
Foto de Cía. La Basal

El homenaje a los que todavía reposan

No son pocas las obras teatrales que abordan la Historia de España, en concreto, el conflicto social vivido durante la Guerra Civil. Pese a ello, son las salas de un formato más limitado las que arriesgan por dar voz a este tipo de contenido. Con lo cual, estas salas son imprescindibles por la capacidad de arriesgar ante un teatro menos comercial, pero de gran calidad cultural y social. Qué fue de Carmela es una de ellas, donde su escenografía no tiene grandes artilugios, pero sabe ejecutarlos para llenar la sala. Es cierto que algunos elementos se desaprovechan, mientras que otros, como la cortina, no están totalmente bien armados. Aun así, la coreografía y el movimiento en escena, junto con la interpretación, suplen estos pequeños puntos a mejorar. También hay que aplaudir las transiciones y cambios de vestuario, que se producen con una fluidez máxima.

El espacio sonoro llega en su justa medida, con especial atención a los números musicales. De igual manera, la forma en la que se transmite y se dirige la mirada de los asistentes, hace que la imaginación firme parte de la escena. Es una apreciación importante, ya que demuestra que teniendo al espectador de cómplice, es más fácil llenar el escenario sin elementos físicos. Por otra parte, el uso de los audiovisuales deja una sensación positiva, pero con comentarios a mejorar. Mientras que la selección y la emisión están excelentes, el montaje con el nombre y la vista del reproductor dejan una sensación agridulce y amateur. Ver los nombres de los archivos que se están reproduciendo, sacan al público de la atmósfera creada. Para terminar, el ritmo mejora a grandes niveles tras el primer tercio de la obra, culminando con un final elegante y positivo.

Qué fue de Carmela
Foto de Cía. La Basal

Conclusión

Qué fue de Carmela es una hermana espiritual de “Ay, Carmela”, que homenajea a aquellos que todavía siguen a la espera de sanar el daño histórico de la dictadura. La dramaturgia se mueve entre pasado y presente, ante una historia tierna, emocional y humana. Se aprecia ese humor blanco, mezclado con la interpretación del significado de la vida y la muerte. Cristina Salvador y María Carrión llenan la escena, con un trabajo extraordinario, sobre todo Salvador. De igual forma, se combina con una puesta en escena sobria, donde triunfan en el esquema, pero deben mejorar en la ejecución para evitar detalles menos elaborados. La llamada a la Memoria Histórica, que recuerda el dolor y la paz por aquellos que se fueron abruptamente y contra su voluntad.

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