Uno de los éxitos latinoamericanos de estas últimas temporadas ha sido Radojka. Una comedia fríamente calculada. Desde el pasado 29 de octubre se representa la versión española en la Sala Plot Point. Además, estuvo dentro de la VIII edición de la Muestra de Creación Escénica Alternativa de SURGE Madrid 2021. Por otra parte, cuenta con las actrices argentinas Marina Skell y Verónica Bagdasarian. Se puede disfrutar hasta el 17 de diciembre de 2021.



Radojka. Una comedia fríamente calculada

Crítica de 'Radojka. Una comedia fríamente calculada'

Ficha Técnica

Título: Radojka. Una comedia fríamente calculada
Título original: Radojka. Una comedia fríamente calculada

Reparto:
Verónica Bagdasarian
Marina Skell

Duración: 90 min. apróx.
Dirección: Carlos De Matteis
Dramaturgia: Carlos De Matteis
Autor: F. Schmidt y C. Ibarzabal
Ayudante de dirección:
María Uruñuela
Escenografía:
Julián Salguero
Iluminación:
Carlos De Matteis
Sonido:
Pedro de Matteis y Carlos De Matteis
Audiovisuales:
Esperanza Mendoza
Vestuario:
Marina Skell
Música original:
Pedro de Matteis
Diseño gráfico:
Belén Caccia
Fotografía:
Esperanza Mendoza
Comunicación:
Lemon Press
Producción: Plot Point

Tráiler de 'Radojka. Una comedia fríamente calculada'

Sinopsis de 'Radojka. Una comedia fríamente calculada'

¿Qué hacen dos mujeres maduras, cuidadoras de una anciana, cuando la misma muere accidentalmente?

Radojka. Una comedia fríamente calculada nos presenta a Gloria y Lucía, que ante la precariedad laboral y habiendo pasado los 50, no lo tienen fácil a la hora de conseguir otro trabajo.

¿Hasta dónde serán capaces de llegar para sostenerse económicamente?

No tienen muchas opciones, pero sí una imaginación a prueba de todo.

Esta es una comedia negra que pone en el banquillo los valores de la sociedad en que vivimos.

Dos mujeres al borde, emprenden una serie de acciones en una huida hacia adelante evitando ser expulsadas de sus propias vidas. (SURGE MADRID 2021). 



Radojka. Una comedia fríamente calculada
Foto de Sala Plot Point

El que nace pobre…

Uno de los éxitos teatrales argentinos de los últimos años es Radojka. Una comedia fríamente calculada. Llega a Madrid de mano de la Sala Plot Point y con la dirección de Carlos De Matteis. Aun así, mantiene la esencia original del texto, adaptando únicamente algunos cambios, respetando la obra primigenia. Gracias a esta comedia negra, se llevan al debate temas como la precariedad laboral en el servicio doméstico, la edad en el mundo laboral, más si eres mujer, desgraciadamente, y la ambición. Así se dibujan dos personajes que deben hacer frente a la muerte de la señora mayor que cuidan, desembocando en un sinfín de situaciones rocambolescas y alocadas. Por tanto, en esa comedia inteligente es donde se halla su mayor fuerza, dado que las risas no responden únicamente a una gracieta, sino también a una reflexión crítica y ácida.

Según va transcurriendo la obra, se muestra una eficiencia en la manera de evolucionar el conflicto, trayendo partes llenas de picardía. Además, logran confundir a los espectadores, quienes dejan de preguntarse si víctimas o verdugos, sino a disfrutar de las decisiones políticamente incorrectas que van tomando. Sin revelar ningún detalle, el giro hacia el desenlace de la misma podría considerarse algo previsible, pero lo adornan de tal manera que sorprenden con ello. Sin embargo, hacia el inicio de la tercera parte de la obra, hay algo de estancamiento en el desarrollo narrativo y se presenta un ritmo menos activo. En consecuencia, el espectador podría desconectar de la pieza teatral, aunque pasada esta parte, logra reengancharse sin problemas. Por lo que, tal vez, podría extraerse más locura de la pieza, exprimiendo al máximo todo ese humor negro del que hacen gala en la primera parte.

Sala Plot Point
Foto de Sala Plot Point

… muere pobre

Una de las principales bazas de Radojka. Una comedia fríamente calculada es la dupla artística que pone cara a esta comedia. Por un lado, Marina Skell se convierte en ese esperpento de la clase media, que sueña con volver a una adinerada cueste lo que cueste. Desde el inicio, Skell muestra un carácter determinante, pisa fuerte el escenario y lo adereza con una familiaridad excelente. Así, logra hacer un papel auténtico y verosímil, explotando todos los atributos que le ofrece su personaje sin dejar ninguno de ellos por explorar. Además, se suma la facilidad con la que comprende el tono de la comedia, haciéndola completamente suya y disfrutando sobre la escena. Con lo cual, hay que subrayar este punto, dado que demuestra que el escenario es su ambiente natural. Por consiguiente, se une a la sinergia de su compañera, formando las dos un combo especial y luminoso.

Verónica Bagdasarian es la otra miembro de esta interesante pareja, partiendo de un ejercicio en el que desarrolla esa personalidad naif, rozando una ingenuidad que dibuja una inocencia tonta que va a la perfección con el personaje. De esta forma, Bagdasarian logra engatusar al espectador, así como jugar con el factor humorístico más irreverente. Gracias a ese enfoque más vivaracho y estrambótico se produce un equilibrio con el trabajo de su compañera que encaja a la perfección. Por tanto, se complementan de una manera estupendamente en sintonía. También hay que aplaudir la evolución que va mostrando a los espectadores, en pequeñas dosis, para no realizar un cambio abrupto sino paulatino. Con lo cual, las flaquezas que pueden hallarse en el guion, se suavizan con la forma de ejecutarlo de Bagdasarian, que ofrece una visión efectiva y graciosa.

Sala Plot Point
Foto de Sala Plot Point

¿O no?

Uno de los grandes aciertos de Radojka. Una comedia fríamente calculada es la escenografía que se presenta sobre las tablas. Por un lado, la dirección de arte ha sabido aprovechar todo el espacio, dotándolo de todo tipo de detalles, que llevan al público a introducirse en ese hogar alocado. Esa familiaridad hogareña es uno de los aspectos que envuelve la ambientación de la sala y logra provocar el efecto buscado sobre los asistentes. Por otra parte, la dirección ha sabido plasmar la eficacia de los espacios, dando sentido a los fueras de escena, lo que amplía la dimensión dramática de la obra. Por este motivo, la construcción de este montaje no tiene necesidad de artilugios rimbombantes, sino de aprovecha el centrar la acción en las actrices y su despliegue dramático a lo largo de toda la pieza teatral.

El espacio sonoro obtiene su mayor apogeo con la selección musical, que, a parte del factor humorístico, da las claves de la personalidad de la propia historia. Por lo que, esa mezcla entre lo cultural, lo personal, cotidiano y la locura, son una decisión artística y técnica que expone la naturaleza e intención de la obra. Sin embargo, estos factores bien explotados se ven algo menguados en su fuerza por un ritmo en el que hay algunas partes que pueden resultar reiterativas. En consecuencia, aunque mantiene una ligereza disfrutable, hay momentos en los que da una sensación de estancamiento. A pesar de ello, durante la última parte se encarrila y regresa a esa consecución de hilaridad y exageración, que funciona sin problemas. Por ello, hay un nivel notable en la propuesta, que resolviendo ese salto, elevaría todavía más su resultado.

Radojka. Una comedia fríamente calculada
Foto de Sala Plot Point

Conclusión

Radojka. Una comedia fríamente calculada halla su mayor triunfo en mezclar la comedia negra con la locura, el histrionismo y la sorpresa. Asimismo, cuenta con dos actrices todoterreno, Verónica Bagdasarian y Marina Skell con una química en escena luminosa y sinérgica. También hay que destacar que su trabajo interpretativo levanta algunas flaquezas del libreto. Por otro lado, la dirección de arte se corona en su trabajo artístico, junto con otros aspectos, como el sonido y la dirección, aunque no sucede lo mismo con el ritmo. Un plan estrambótico que logra su fuerza en el excelente desempeño de sus protagonistas, con un uso del humor negro pertinente.

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