En 1982 Sylvester Stallone se convertía en Rambo por primera vez. Desde 2008 no se volvía a ver al héroe de guerra americano en la gran pantalla y con Rambo: Last Blood llega a los cines nuevamente. La película está dirigida por Adrian Grunberg, director de “Vacaciones en el infierno”, siendo esta su segunda película. El largometraje regresa con su principal protagonista Stallone, junto a él, un reparto mayoritariamente español encabezado por Paz Vega, seguido por Óscar Jaenada y Sergio Peris-Mencheta. En cines en España el 27 de septiembre.



Rambo Last Blood

Crítica de ‘Rambo: Last Blood’

Ficha Técnica 

Título: Rambo: Last Blood
Título original: Rambo: Last Blood

Reparto:
Sylvester Stallone (Rambo)
Paz Vega (Carmen Delgado)
Yvette Monreal (Gabrielle)
Óscar Jaenada (Víctor Martínez)
Sergio Peris-Mencheta (Hugo Martínez)

Año: 2019
Duración: 89 min
País: Estados Unidos
Director: Adrian Grunberg
Guion: Matthew Cirulnick & Sylvester Stallone
Fotografía: Brendan Galvin
Música: Brian Tyler
Género: Acción
Distribuidora: Vértice Cine

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Rambo: Last Blood’

Sinopsis de ‘Rambo: Last Blood’

La nieta de John Rambo ha sido secuestrada. El veterano cruza la frontera entre EE. UU. y México para rescatarla y llevarla de vuelta a casa. Durante su búsqueda, Rambo tendrá que hacer frente a uno de los cárteles más despiadados de México. (VÉRTICE CINE).



Rambo: Last Blood
Foto de Vértice Cine

La fibra sensible forzada

Es complicado explicar lo que puede llegar a sentir un espectador con Rambo: Last Blood. La película de Adrian Grunberg vuelve a traer al icono de los 80 que consagró en el cine a Sylvester Stallone, con permiso de “Rocky”, como héroe de acción. El principal problema que tiene el guion es que se convierte en una consecución de escenas que apenas se sostienen a nivel narrativo. Una historia vaga, que quiere llevarse a la emoción y empatía, pero provocan lo contrario. No es una historia sólida y se percibe el desorden de ideas desde el primer momento. La primera parte parece sacada de una película de sobremesa de los domingos por la tarde, con un rollo “feel-good” que no encaja para nada en la saga de “Rambo”, y la segunda parte, es lo que esperaban todos los fans pero metido a presión. Sin sentido.

Es, sin duda, una oportunidad perdida de traer de nuevo a la gran pantalla a esta leyenda del cine de acción. La trama sobre la mafia mexicana no ofrece nada nuevo y además, cae en el cliché típico que hace que parezca una parodia mal hecha. Luego, los golpes de efecto, el frenesí sentimental y las propias relaciones de Rambo con los otros personajes se pierden en el contenido. No hay un punto concreto, lo que hace que el público esté dubitativo ante lo que está viendo. No se trata de buscar una profundidad extrema, pero está demostrado que las películas de acción, nombrando a la propia “Acorralado (Rambo)” de 1982, está a un nivel muy superior de este final de saga. Por último, la construcción de los personajes es plana y no hay una intención de ir más allá con ellos. Sangre por sangre, no hay más.

Rambo Last Blood
Foto de Vértice Cine

México made in Spain

Es complicado analizar la capacidad interpretativa de Sylvester Stallone en Rambo: Last Blood, dado que sus cambios físicos han provocado que apenas se pueda diferenciar su gesticulación en pantalla. Sin embargo, al ser el principal protagonista de esta franquicia, por lo menos llama a la melancolía y al espectador no le incordia su actuación. Pero, desgraciadamente, el resto del reparto exceptuando Adriana Barraza, es un sinsentido al nivel del largometraje. Tristemente, el reparto mayoritariamente español no tiene coherencia al interpretar a mexicanos. Paz Vega, que se vende como actriz principal, apenas aparece en alguna escena. Acento neutro, gestualidad plana al nivel de “Teresa, el cuerpo de Cristo” y no transmite nada al espectador. Es una pena que la sevillana no haya podido lucirse en esta producción internacional. La actriz española ha tenido mejor suerte en títulos como “Spanglish” o incluso, la fallida “Grace de Mónaco”.

Una de las grandes desilusiones de la cinta es la participación de Óscar Jaenada. El catalán, que se ha hecho un nombre fuera de fronteras españolas, no consigue un buen resultado en esta película. No encuentra su estilo, se ve muy forzado interpretativamente: gestos artificiales, movimientos que no se consolidan y luego, el acento es tan impostado, que provoca las risas del espectador. Nada que ver con su gran labor en otros trabajos como “Luis Miguel. La serie”. Y por último, el madrileño Sergio Peris-Mencheta como capo de la mafia mexicana no termina de convencer, pero defiende su papel. El fruto de su trabajo no tiene un nivel tan criticable, pero le falta dinamismo. Sí es cierto que consigue convencer más como mexicano, pero no se explica la necesidad de convertir a tres españoles en americanos. ¿Acaso no hay buenos actores mexicanos? Sí y muchos.

Adrian Grunberg
Foto de Vértice Cine

Espectáculo sangriento

¿Que se puede esperar de un blockbuster como Rambo:Last Blood? Pues una eficiencia técnica buena, aunque artísticamente no aporte demasiado. No se puede negar que la realización de los acontecimientos de la última parte de la película tienen buen ritmo, cierto dinamismo y si los sacásemos del contexto del film, sería una buena muestra de montaje en el género de acción. Sin embargo, pese a que cumple las expectativas de los seguidores de la saga y es indudable que es un espectáculo de adrenalina, no hay mucho más. Los escenarios se vuelven repetitivos y se extraña que haya una naturaleza más salvaje. Hay una simplicidad muy notoria que no le favorece, demasiado minimalista para este tipo de cine de atracción.

La iluminación es uno de los puntos más fuertes de la película, junto con la dirección artística. No se puede negar que en conjunto, crea un escenario bastante atractivo. En las escenas más escabrosas, la manera de fijar la luz y utilizar los colores evoca a ese universo de los bajos fondos. Hay una buena coreografía con los extras, aunque claramente, se ven desaprovechados en pantalla. La inversión utilizada para este tipo de filmes se ve desaprovechado porque ni siquiera cumple con su facultad de entretener. Parece una mala obra hacia el espectador, algo que puede pasarle factura, ya que el desconcierto provoca la decepción del público. No se habla de expectativas, pero sí es cierto que no se percibe el esfuerzo que hay detrás de esta producción. Es un claro ejemplo de la falta de originalidad que está sufriendo el cine en la actualidad. ¿Dónde queda la calidad?

Adrian Grunberg
Foto de Vértice Cine

Conclusión

Rambo: Last Blood no consigue cerrar la saga de una forma positiva. Un guion inconsistente, no permite al espectador entrar en la historia, hay un gran desorden de ideas… En resumen, no hay una coherencia narrativa y hace aguas según avanza el metraje. No se mantiene por sí misma ni mucho menos. Interpretativamente ofrece un nivel bajo, en el que se desperdician artistas que podrían haber dado más de sí. Una insensatez no coger actores mexicanos para interpretar a mexicanos e insistir en obligar a españoles a hacerlos. Resulta muy mejorable. Por último, el esfuerzo técnico no brilla por los grandes errores que tiene la película, por lo que pasa sin pena ni gloria. Un nuevo episodio del héroe de acción cinematográfico que podría haberse omitido. Una pena.

Reportaje de Rambo: Last Blood en Días de Cine TVE

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