Don Hall y Carlos López Estrada dirigen Raya y el último dragón, el clásico número 59 y el último largometraje producido por el estudio. El film ha tenido problemas para llegar a las salas de cines, derivados de la COVID-19, dado que debería haberse estrenado el 25 de noviembre de 2020. Finalmente, se ha convertido en uno de los estrenos más esperados de 2021, llegando este 5 de marzo de 2021 a salas de cine y a Disney+, de forma simultánea.



Raya y el último dragón

Crítica de ‘Raya y el último dragón’

Ficha Técnica

Título: Raya y el último dragón
Título original: Raya and the Last Dragon

Año: 2021
Duración: 108 min
País: Estados Unidos
Dirección: Don Hall y Carlos López Estrada
Guion: Adele Lim y Qui Nguyen
Música: James Newton Howard
Género: Animación
Distribución: Disney

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Raya y el último dragón’

Sinopsis de ‘Raya y el último dragón’

A través de un viaje emocionante, Raya y el último dragón nos transporta al mundo de fantasía de Kumandra, donde humanos y dragones vivieron juntos hace mucho tiempo en perfecta armonía. Pero cuando unas fuerzas del mal amenazaron el territorio, los dragones se sacrificaron para salvar a la humanidad. Ahora, 500 años después, esas mismas fuerzas malignas han regresado. Y, Raya, una guerrera solitaria, tendrá que encontrar al último y legendario dragón para reconstruir un mundo destruido y volver a unir a su pueblo. Sin embargo, a lo largo de su aventura, comprenderá que se necesita algo más que la magia de un dragón para salvar al mundo. También necesitará confianza en sí misma y trabajo de equipo. (DISNEY).



Raya y el último dragón
Foto de Disney

El egoísmo terrenal

Llega el clásico Disney 59, bajo el nombre de Raya y el último dragón. La factoría Disney se encuentra en un momento de cambio, con el traslado de su distribución a plataformas digitales como alternativa a las salas de cine. Exento de polémicas, el film escrito por Qui Nguyen y Adele Lim obtiene una aventura llena de luz y de esperanza, algo que ya es un sello de identidad único de la factoría del ratón. Sin embargo, se puede ver una apuesta por lo multicultural, dando cabida a un relato en el que se ve una clara influencia de la cultura asiática. Gracias a esa ambientación de fábula y leyenda, el espectador queda enfrascado en lo épico. No obstante, el film no se abastece solo de lo legendario, sino que también sabe equilibrarlo con cercanía y una familiaridad, que permite que sea accesible para todo tipo de públicos.

Además, hay que destacar que desde hace unos años ha habido una concepción algo más edulcorada en el cine familiar. A pesar de que se mantiene en una parte importante del ADN del largometraje, cabe decir que también se ve una perspectiva menos maniquea. De esta manera, la cinta obtiene unas pinceladas en las que huye de los malos y buenos, y reflexiona sobre las motivaciones de cada uno de ellos. Únicamente, alguna resolución de algunos conflictos se produce de una manera excesivamente fácil, aunque saben suplirlo con escenas más emocionales y con una carga personal muy bien llevada. El mensaje es claro y, sin duda, en esta época, encaja a la perfección. Se habla del egoísmo social y terrenal como principal grieta entre la población. Así logra que el público piense acerca de la necesidad de buscar un mundo mejor en confianza. 

Disney
Foto de Disney

Un equipo muy especial

Lógicamente, la utopía de la confianza plena entre unos y otros es demasiado idílica, pero en Raya y el último dragón tampoco se fragua de una forma tan sencilla. Para comenzar, su principal protagonista, Raya, se distancia del prototipo de heroína con todo tipo de virtudes y ningún defecto, ya que la propia desconfianza se torna en uno de sus mantras personales. Por ende, en esta ocasión, Disney explora esa lucha interna y la pérdida de la inocencia por las acciones del pasado. Además, se agradece que se haya apostado por un largometraje donde las mujeres son las heroínas principales. Después, Sisu refleja la benevolencia y la positividad, siendo ese ser divino en el que se halla la fe. Asimismo, funciona perfectamente como desahogo humorístico, con grandes momentos, en los que las carcajadas están más que aseguradas.

La némesis de Raya se fragua en el personaje de Namaari. Sin realizar mucho avance, para evitar el spoiler, solamente comentar que la profundidad y el bagaje vital también se desarrolla en este personaje. Por lo que, se consolida, en este film, la intención de ir más allá de la eterna lucha entre buenos y malos. Aun así, es algo que Disney ya ha apostado previamente y es una fórmula que, indudablemente, funciona. De igual manera, el resto de personajes que participan en el film son entrañables y están llenos de energía. Cada uno de ellos obtiene la suficiente atención del espectador, para quedarse en su retina y tener su espacio en la historia. Por lo cual, no es complicado que tanto adultos como pequeños confraternicen con varios de ellos a lo largo del film.

Disney
Foto de Disney

La sabiduría benevolente

Hablar de la animación de los estudios de Walt Disney es ver el avance tecnológico que se ha producido en sus diseños. Atrás quedó la técnica tradicional, por lo que es importante ver el cuidado ante unas propuestas cada vez más trabajadas. No se puede negar que Raya y el último dragón ha logrado una identidad propia y no recuerda a otros clásicos Disney, próximos a esta época. Algo que por ejemplo sucedió entre “Frozen, el reino de hielo” y “Enredados”. Inclusive, se puede ver un gran detalle en esos estupendos escenarios, que se aprovechan de la simbología de la cultura oriental para darle un acabado totalmente brillante. La manera en la que se han dibujado los personajes principales, les da una personalidad muy característica y se valora que se cuiden absolutamente todo tipo de elementos.

Lo mismo sucede con los escenarios que se dibuja, con el agua como principal protagonista. Deja escenas muy coloridas. También ayuda que el viaje se produzca por diferentes lugares, lo que permite que el diseño no se estanque en un único estilo, sino que se observe la estética de cada uno de ellos. Luego, las batallas que se muestran están llenas de acción, además de acompañarse de un feminismo intrínseco. No necesita elaborarlo para normalizarlo, ya que se realizan de la misma manera que si fueran protagonizadas por hombres. Dicho de otra manera, el tratamiento de los personajes está alejada de la estructura de antaño, además de verse también en la ausencia de cualquier interés amoroso. Por último, mencionar que la banda sonora está muy bien realizada, sumergiendo al espectador en esos parajes, al mismo tiempo que termina de rematar la identidad que se plantea.

Raya y el último dragón
Foto de Disney

Conclusión

Raya y el último dragón es una historia de aprendizaje, donde se ha apostado por el camino vital y la reflexión de sus protagonistas. De esta manera, se aleja de maniqueísmo, para mostrar una madurez en sus personajes y ofrecer una historia con un mensaje tan potente como la propia humanización de la sociedad. Asimismo, no ha descuidado los detalles más familiares y ligeros, para obtener un relato equilibrado. También hay que destacar la gran elección de traer una cinta feminista, pero desde un prisma natural y nada forzado. La elección de los diseños, ambientados en la cultura oriental, y el cuidado de los elementos estéticos, hacen que el espectador se sumerja sin problemas en el film. Además, han conseguido diferenciarla de otras producciones de la misma índole. La confianza perdida se restaura en una aventura llena de carácter, fuerza y humanidad colorida.

Reportaje de Raya y el último dragón en Días de Cine TVE

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