La Sala Azarte de Madrid estrenó Reinas de corazones el pasado 7 de mayo de 2026. Laura Balo se encarga de la autoría y dirección de esta creación que retrata la vida de tres jóvenes madrileñas de veinte años: mujeres fuertes e independientes que mantienen un vínculo inquebrantable basado en la confianza mutua. El reparto lo integran Laura Balo, Eva Gallego y Andrea Mateo —quien también firma la fotografía y el cartel— bajo la producción de Compañía Enredadera. Funciones todos los jueves a las 21:00 horas.



Reina de Corazones en Sala AZarte

Crítica de 'Reinas de corazones'

Ficha Técnica

Título: Reinas de corazones
Título original: Reinas de corazones

Reparto:
Laura Balo
Eva Gallego
Andrea Mateo

Duración: 50 min. apróx.
Dirección: Laura Balo
Dramaturgia: Laura Balo
Fotografía y cartel: Andrea Mateo
Producción: Compañía Enredadera

Sinopsis de 'Reinas de corazones'

Reinas de corazones nos presenta La vida de tres mujeres madrileñas “fuertes e independientes” de 20 años. A pesar de sus diferentes naturalezas, siguen siendo inseparables y confían la una en la otra. Hay pocas certezas a los 20, aún no sabes muy bien quien eres y ni en quién te convertirás, con suerte tienes una mínima certeza de lo que quieres llegar a ser, pero si algo bueno tienen los 20 es que no estás sola mientras intentas descubrirlo. Como dice una de mis escritoras favoritas: “De momento escribo para vivir y la pasión sigue llevándome de la mano, hasta más de lo que yo quisiera”. Así que de momento seguiré intentando construir castillos de naipes en el aire. Hasta que vuelva a soplar el viento. (SALA AZARTE).



Reinas de corazones
Foto de Compañía Enredadera

Desde dentro

La compañía Enredadera cambia de género, por primera vez, y se decanta por la comedia costumbrista. Laura Balo, quien ha estado detrás de títulos como Dolores y Esperanza o Las malas, escribe una autoficción donde se exponen algunas pinceladas de la personalidad, tanto de ella como de sus compañeras. Sin embargo, juega con la duda de saber qué es verdad y qué no. Esto genera una ambigüedad escénica que permite que Reinas de corazones obtenga la suficiente libertad para ser una historia más allá de la anécdota personal. No obstante, ciertas referencias más privadas pueden quedar algo alejadas para parte del público. Aun así, hay situaciones en las que los espectadores se pueden sentir fácilmente identificados. El espíritu que emana del cartel se transfiere al montaje y se nota en su dramaturgia. Una tesis sobre la crisis de los 20, con vinos y confesiones.

Es la primera vez que Balo decide ahondar en un género que, aunque a menudo se percibe como más liviano, tiene una gran dificultad. La razón es que hacer reír a un público general no es algo tan fácil; por lo que los ganchos, el ritmo y el lenguaje deben medirse al milímetro. En esta propuesta, se ve el esqueleto de una idea disfrutona, para pasarlo bien y construir un divertimento ligero. Sin embargo, los personajes y el propio conflicto agradecerían una mayor complejidad en sus motivaciones. Además, se podrían valorar situaciones que realmente recuerden, por ejemplo, a las famosas sitcoms. En algunos pasajes el humor no termina de alcanzar la intensidad esperada dentro de este tipo de obras. Se ve el potencial, algo que indica la posibilidad de seguir creciendo.

Sala AZarte
Foto de Compañía Enredadera

Un piso compartido

Andrea Mateo, Eva Gallego y la propia Laura Balo dan vida a estas tres amigas en Reinas de corazones. Las tres actrices son una parte fundamental de la compañía, por lo que la confianza entre ellas se hace palpable desde el primer minuto. Saben qué tipo de personaje deben interpretar en este montaje, explotando el arquetipo para llegar rápidamente a conectar con el público. De forma individual, Andrea Mateo da una interpretación excelente: fresca y dulce. Sabe potenciar lo que se espera de su personaje en escena. Eva Gallego logra un planteamiento dramático interesante, aunque puede darle más matices. Laura Balo sabe qué tipo de energía quiere transmitir con su personaje. Adopta un tono más contenido que contrasta con el resto de sus compañeras.

La puesta en escena se plantea desde la sencillez y lo cotidiano, como si el público fuese un voyeur que observa a través de una ventana. La construcción lleva al espectador directo a ese salón de una casa de estudiantes, de jóvenes que se ven obligados a compartir piso. En ese sentido, han sabido manejar perfectamente la imagen que deseaban mostrar. El diseño de iluminación es plausible; hay algunas escenas en las que se ve un planteamiento interesante desde lo estético. No obstante, se sabe que Balo es una artista visual y creativa con gran gusto, algo que ha podido demostrar en otros montajes como El pregón de la fama o la ya mencionada Dolores y Esperanza. El planteamiento actual invita a una mayor ambición estética. Por último, el ritmo es ligero, pero se podría agilizar.

Reinas de corazones
Foto de Compañía Enredadera

Conclusión

Reinas de corazones es una comedia ligera que busca conectar con la generación de veinteañeros y su realidad social. La dramaturgia plantea una idea que desea entretener y explotar ese cariz de humor más generalista, aunque todavía tiene margen para seguir desarrollándose. Las tres actrices muestran la gran confianza que tienen entre ellas, lo que hace más verosímil su vínculo durante la obra. La puesta en escena gana en costumbrismo y cotidianidad. Aun así, podría reforzarse en su dimensión estética. Una noche de amigas, que prioriza el entretenimiento.

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CINEMAGAVIA
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Diego Da Costa
Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) e Ingeniero Audiovisual en Ricoh España. Co-creador de la compañía artística La Joie de la Colina. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
reinas-de-corazones-critica-teatroUna comedia ligera que busca conectar con la generación de veinteañeros y su realidad social. La dramaturgia plantea una idea que desea entretener y explotar ese cariz de humor más generalista, aunque todavía tiene margen para seguir desarrollándose. Las tres actrices muestran la gran confianza que tienen entre ellas, lo que hace más verosímil su vínculo durante la obra. La puesta en escena gana en costumbrismo y cotidianidad. Aun así, podría reforzarse en su dimensión estética. Una noche de amigas, que prioriza el entretenimiento.

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